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Caracas (Venezuela) |
17 de
Abril
de 2009 |
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En el mes de la Hemofilia:
“Entre todos, un tratamiento mejor”. |
Es vital el enfoque
multidisciplinario para atender las necesidades de cada paciente
Abril se convierte en el mes mundial de la hemofilia, desde 1989. La
Federación Mundial de Hemofilia eligió el 17 de abril como el día
mundial, en honor de su fun-dador, Frank Schnabel; quien nació ese día.
Este año será el aniversario número 20 de esta celebración.
Este año la Federación Mundial de la Hemofilia resalta el lema: “Entre
todos, un tratamien-to mejor”; debido a la necesidad; según
especialistas de esta organización, existe la necesi-dad de establecer
un enfoque multidisciplinario mediante el cual hematólogos, enfermeras,
ortopedistas, fisioterapeutas, psicólogos, trabajadores sociales,
dentistas y otros proveedores de cuidados colaboren en equipos de
atención especializada para atender las necesidades de cada paciente.
La Hemofilia es una enfermedad hemorrágica congénita, hereditaria,
ligada al cromosoma X, donde existe una deficiencia total o parcial de
una proteína o Factor de coagulación, el cual puede ser el Factor VIII
(Hemofilia A) o Factor IX (Hemofilia B), no permitiendo un adecuado
proceso de coagulación que conlleva a presentar hemorragias cuya
severidad depende de los niveles de factor presentes en sangre, siendo
las mismas de aparición espontánea o posterio-res a traumatismos.
Una mirada hacia atrás……
El padre de la medicina, Hipócrates, que vivió entre los años 460 y 370
a.C., avanzó la idea de que la coagulación podía deberse al enfriamiento
de la sangre al abandonar el calor del cuerpo. Muy pronto, en la
historia de la Humanidad, se reconocieron los trastornos hemorrágicos.
Las primeras referencias escritas de lo que probablemente fuera
hemofilia se atribuyen a manus-critos judíos que se remontan al siglo II
d.C. Una norma del Patriarca Rabbí Judah eximía al tercer hijo de ser
sometido a circuncisión si los dos anteriores habían muerto por
hemorragia durante dicho ritual (Katzenelson, 1958).
Asimismo se encuentran posteriores referencias rabínicas acerca de
desangrado fatal después de intervenciones de cirugía menor en varones
emparentados. En el siglo XII Maimónides apli-có estas normas a los
diversos hijos de una mujer que se había casado en varias ocasiones y
que por tanto podría haber sido portadora de esta patología: “Si una
mujer tiene dos hijos va-rones que mueren tras la circuncisión, en el
supuesto que tenga un tercer hijo varón, no debe de ser circunciso en el
tiempo determinado, octavo día de vida, sea del mismo marido o de otro
distinto. La circuncisión debe posponerse hasta que crezca y se
demuestre su fortaleza”.
Hacia finales del siglo XVIII aparecen las primeras descripciones
seriamente documentadas sobre alteraciones sanguíneas que con toda
probabilidad se corresponden con hemofilia. En ellas se habla de
familias cuyos varones sufrían hemorragias post-traumáticas prolongadas
de manera anormal y que, si bien tan solo los varones manifestaban los
síntomas, eran las muje-res asintomáticas las que transmitían la
enfermedad a aproximadamente la mitad de sus hijos varones.
Enfermedad real….
Aunque la historia de la hemofilia es tan antigua como la del mundo, la
difusión de su conoci-miento se debe en gran parte a los descendientes
de la Reina Victoria de Inglaterra. Actual-mente éstos reinan o son
pretendientes al trono en Dinamarca, Noruega, Suecia, España, Ale-mania,
Rusia, Rumania, Grecia y, por supuesto, el Reino Unido. Pocos son los
que desconocen las decisivas consecuencias sociales, políticas y
personales que la denominada “Enfermedad Real” tuvo sobre algunos de los
descendientes de la Reina Victoria, especialmente en las fami-lias
reales rusa y española. La hemofilia condicionó de manera incuestionable
el devenir de los acontecimientos en Europa y es en parte responsable de
su configuración tal y como hoy la conocemos.
La reina Victoria nació en 1819 y sucedió en el trono a su tío Guillermo
IV en 1837. Tres años más tarde se casó con Alberto con quien tuvo nueve
hijos, de los cuales Leopoldo fue su único varón hemofílico y al menos
dos de sus hijas, Alicia y Beatriz, eran portadoras. Leopoldo se casó a
la edad de 29 años con Helena Waldeck con quien tuvo dos hijos. Murió
por hemorragia cerebral tras una caída, al igual que su nieto hemofílico
Ruperto. Por su parte Alicia, una de las hijas portadoras de Victoria,
se casó en 1862 con Luis IV con quien tuvo siete hijos. De los dos hijos
varones uno, Federico, era hemofílico, y de las cinco hijas por lo menos
dos de ellas, Ale-jandra e Irene, eran portadoras. Federico murió a los
tres años por hemorragia. Alejandra lle-gó a ser zarina de Rusia al
casarse con Nicolás II en 1894. Su quinto y único hijo varón, Alexei,
nacido en 1904 y heredero de la corona, es posiblemente el hemofílico
más famoso del mundo tanto por la dramática historia de su familia como
por la consecuente producción litera-ria y cinematográfica derivada. Se
desconoce si alguna de sus cuatro hermanas, las duquesas Olga, Tatiana,
María y Anastasia, era portadora ya que cuando Alexei contaba catorce
años, él y toda su familia murieron asesinados como consecuencia de la
guerra civil sin que ninguna de ellas dejara descendencia.
Fuente: Historia de la Hemofilia :
Dirección: http://www.hemobase.com/Molecular_Hemofilia/print/Historia.htm
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la administración de insulina; productos para trastornos del crecimiento
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cuenta con más de 25.350 empleados de tiempo completo distribuidos en 79
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Sus ADR cotizan en la Bolsa de Nueva York bajo el símbolo “NVO”. |