|
España |
5 de Junio
de 2008 |
|
5 junio de
2008, Día Mundial del Medio Ambiente. La exposición al aire
contaminado aumenta el riesgo de muerte por neumopatías y
cardiopatías. |
Pequeñas
aportaciones individuales contribuyen de forma eficaz a la mejora del
medio ambiente y revierten en la mejora de la salud respiratoria y la
calidad de vida
• el asma, la
EPOC, la aparición temprana de enfermedades respiratorias en los
niños, la pérdida en la función pulmonar e incluso el cáncer de
pulmón, aumentan a consecuencia de la contaminación ambiental
• medidas
como el control de emisiones industriales o domésticas y la
reducción del tráfico promoviendo el uso del transporte colectivo y
evitar el tabaco –que también es un contaminante ambiental- pueden
hacer que todos, y especialmente las generaciones venideras, puedan
respirar tranquilas
La Dra. Cristina
Martínez, coordinadora del área de Enfermedades Respiratorias y Medio
Ambiente de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica),
apunta que los problemas respiratorios derivados de la exposición al
aire contaminado se concretan en el empeoramiento de enfermedades
respiratorias crónicas como el asma y la EPOC, la reducción de la
capacidad pulmonar, el aumento de la vulnerabilidad a enfermedades como
la neumonía y la bronquitis; y el riesgo de muerte por neumopatías y
cardiopatías. Además, la exposición al aire contaminado favorece la
aparición temprana de enfermedades respiratorias en los niños y cáncer
de pulmón y; produce consecuentemente un aumento de los ingresos
hospitalarios por enfermedades respiratorias.
Los síntomas pulmonares que se pueden observar inmediatamente después de
la exposición a altos niveles de contaminación incluyen la irritación de
las vías respiratorias, la disnea (dificultad para respirar) y una mayor
probabilidad de sufrir un ataque de asma. Se ha demostrado, además, que
la exposición a contaminantes del aire durante un periodo largo, aumenta
la aparición de enfermedades pulmonares, incluyendo el cáncer, así como
las muertes por estas enfermedades.
Junto a los procesos industriales, una de las principales fuentes de
contaminación del aire son los vehículos, por lo tanto, a nivel
individual es posible participar activamente en el cuidado del medio
ambiente. Otra de las acciones que redundan en la limpieza del medio
ambiente es evitar el consumo de tabaco y el mantenimiento de espacios
libres de humo de tabaco ya que el tabaco es un importante contaminante
ambiental. Sin embargo, “las políticas globales de protección del medio
ambiente como el Protocolo de Kyoto o la Responsabilidad Social
Corporativa son imprescindibles para legar a generaciones venideras el
aire limpio y respirable al que tienen pleno derecho”, comentó el Dr.
Julio Ancochea, presidente de SEPAR, en el acto de clausura del 41
Congreso SEPAR, celebrado en Tenerife el pasado fin de semana.
La contaminación del aire es especialmente perjudicial para las personas
que sufren enfermedades respiratorias como el asma y la enfermedad
obstructiva crónica (EPOC), que incluye bronquitis crónica y enfisema.
Además de los enfermos crónicos respiratorios, los ancianos, los niños,
incluso los que están en período de gestación, corren un riesgo más
elevado de padecer los efectos perjudiciales derivados de la exposición
a la contaminación del aire.
Asimismo, las personas con buena salud o que realizan ejercicio físico
al aire libre también son vulnerables a los efectos adversos de la
contaminación del aire, particularmente mientras
haya concentraciones elevadas de ozono a nivel del suelo. En verano,
cuando los niveles de contaminación del aire son mayores en días cálidos
y soleados, se puede reducir la exposición al aire contaminado evitando
realizar actividades dinámicas al aire libre o realizándolas por la
mañana, cuando la contaminación suele ser menor.
La disminución de la capa de ozono y el consiguiente calentamiento de la
atmósfera aumenta la concentración de ozono en la superficie terrestre.
La temperatura también influye en la cantidad de radón emitido,
causante conocido de cáncer de pulmón. Entre los principales agentes
contaminantes que causan daño a la salud respiratoria están el ozono, el
dióxido de nitrógeno, las partículas en suspensión y el dióxido de
azufre.
El ozono (O3) es necesario porque absorbe la radiación ultravioleta. Sin
embargo, cerca del suelo es perjudicial porque está formado por
reacciones químicas entre los rayos del sol y los gases orgánicos
emitidos por los coches y por las centrales eléctricas, las calderas
industriales, las plantas químicas, etc. El ozono en los pulmones
provoca dificultades respiratorias durante el ejercicio al aire libre,
agrava el asma, aumenta la vulnerabilidad a la neumonía y la bronquitis
y aumenta el riesgo de muerte por cardiopatías y neumopatías.
El dióxido de nitrógeno (NO2), que es una de las fuentes principales del
smog (mezcla de humo y niebla), igualmente aumenta la incidencia de asma
y el riesgo de muerte por neumopatías. El NO2, igualmente, lo producen
los vehículos a motor y las centrales eléctricas, así como otras fuentes
que queman combustibles fósiles. El dióxido sulfúrico (SO2) que proviene
en su mayor parte de las industrias eléctricas y de las que queman
carbón o petróleo, causa enfermedades respiratorias particularmente en
niños y ancianos, agrava las enfermedades cardíacas y pulmonares
existentes – especialmente el asma- y se acumula en los pulmones
aumentando los síntomas de las enfermedades respiratorias e incluso el
riesgo de muerte prematura.
Las partículas en suspensión, que proceden de procesos industriales y de
la fricción de los vehículos sobre la carretera, se consideran el
problema de contaminación ambiental más severo por sus graves afecciones
al tracto respiratorio y al pulmón. Las partículas de menos de 10 µm
pueden penetrar hasta las vías respiratorias bajas y están detrás de
numerosas enfermedades respiratorias y del cáncer de pulmón.
A nivel individual es posible contribuir a la protección del medio
ambiente usando medios de transporte alternativos al coche particular
como andar (la OMS recomienda 20 min. de ejercicio diario), la bicicleta
o el trasporte público. Si se va en coche, tratar de compartirlo, apagar
el motor mientras no se circula, hacer el mantenimiento correcto y
reducir la velocidad. Otras recomendaciones a seguir son: decantarse por
un vehículo ecológico y que consuma lo mínimo, al adquirirlo nuevo e
introducir la energía renovable en el hogar, además de intentar reducir
el consumo energético.
La Dra. Martínez piensa que “medidas como el control de emisiones
industriales o domésticas y la reducción del tráfico promoviendo el uso
del transporte público o colectivo pueden, sin duda hacer que todos, y
especialmente las generaciones venideras, puedan respirar tranquilas”.
Asimismo, el Dr. Julio Ancochea, presidente de SEPAR, considera que
“respirar aire limpio y saludable es un derecho inalienable de todo ser
humano”.
 |