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Barcelona
(España) |
17 de
Diciembre de 2007 |
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La dieta mediterránea reduce
el riesgo de enfermedad pulmonar. |
Distintos estudios publicados en revistas médicas de
prestigio coinciden en que la dieta mediterránea contribuye a mantener
la salud del sistema respiratorio y a evitar la aparición de algunas
enfermedades como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC),
que es hoy la cuarta causa de mortalidad en el mundo desarrollado.
• manzanas y los tomates podrían ser los alimentos más eficaces en la
protección contra el asma y las demás afecciones respiratorias
• la baja ingesta diaria de vitamina E se asocia a un incremento de los
síntomas de las personas asmáticas
• el bajo consumo diario de fruta y ácidos omega-3 se asocia con un
aumento de los síntomas de la EPOC y el asma
• La prevención de la salud respiratoria en los adolescentes tiene dos
objetivos: evitar el inicio del tabaquismo y fomentar una dieta con
fruta, verduras y pescados.
• se debe fomentar la inclusión de alimentos como la fruta, la verdura y
el pescado entre los adolescentes que les ayuden en su correcto
desarrollo y protejan su salud pulmonar
Las evidencias de que el consumo habitual de frutas, hortalizas,
cereales integrales y pescado tiene claros resultados preventivos en
cuanto al asma y al EPOC- se han ido acumulando en los últimos años.
Estudios publicados en revistas internacionales de gran prestigio, como
es el caso la británica Thorax, indican que las personas que siguen la
dieta mediterránea podrían tener hasta un 50% menos de probabilidades de
desarrollar estas enfermedades respiratorias en comparación con aquellos
individuos acostumbrados a alimentarse preferentemente con productos
transformados y otras sustancias ricas en grasas y azúcares.
Otra investigación reciente, realizada por la Universidad de Nottingham
(Reino Unido) sugiere que las manzanas y los tomates podrían ser los
alimentos más eficaces en la protección contra el asma y las demás
afecciones respiratorias. Los científicos británicos estudiaron la dieta
de 2.633 pacientes neumológicos y les midieron la capacidad pulmonar.
Los resultados del estudio concluyeron que aquellas personas con mayor
capacidad pulmonar habían consumido más de cinco manzanas a la semana y
tomates bastante a menudo.
El rico aporte de vitaminas, antioxidantes y omega-3 de los alimentos
típicos de la dieta mediterránea, “ayudan a mantener la salud
pulmonar”, tal como explica el doctor Javier de Miguel, del área de
trabajo de Insuficiencias Respiratoria de la Sociedad Española de
Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
La Dra. Cristina Martínez, neumóloga del Instituto Nacional de Silicosis
de Oviedo y miembro de SEPAR, señala, además que “según se desprende
de los resultados de estudios realizados en adolescentes , la nutrición
debe de cuidarse de forma especial en esta época de la vida. Los chicos
y chicas que consumen una cantidad adecuada de frutas y pescado alcanzan
una mejor función pulmonar que aquellos que no ingieren los suficientes
nutrientes”.
Por ello, la Dra. Martínez destaca la importancia de añadir el fomento
de la dieta mediterránea como un objetivo entre los adolescentes, ya que
esta etapa de la vida es especialmente importante por el rápido
desarrollo de la función pulmonar, igual que sucede con todo el
organismo. “Muchos adolescentes no consumen los niveles adecuados de
fruta, verduras, vitaminas C y E y ácido omega-3 en su dieta diaria, lo
que se asocia a unos valores menores de su función pulmonar y a un
incremento de síntomas respiratorios. Se debe fomentar la inclusión de
alimentos como la fruta, la verdura y el pescado entre los adolescentes
que les ayuden en su correcto desarrollo y protejan su salud pulmonar”.
Pacientes asmáticos
En el caso de los pacientes asmáticos, el dióxido de
carbono y el ozono del aire afectan a la mucosa de las vías aéreas,
perturbando su funcionamiento e impidiendo la reparación de estas
estructuras inflamadas. De ahí que los neumólogos recomienden cada vez
más la presencia en la alimentación de ciertos micronutrientes
-vitaminas y antioxidantes- que protegen al organismo del daño producido
por sustancias tóxicas. Entre estos nutrientes cabe destacar las
vitaminas A y C y el magnesio.
Entre otras múltiples funciones, señala el Dr. De Miguel, neumólogo del
Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, el magnesio
favorece la dilatación bronquial, relajando la musculatura propia de
estas estructuras, y reduciendo la inflamación de la vía aérea en
general. “Por este motivo -añade-, es importante incluir en la
alimentación cotidiana alimentos tales como cereales, nueces, vegetales
de hoja y productos lácteos. También el pescado constituye una buena
fuente de magnesio, a la vez que aporta un tipo especial de ácidos
grasos, los famosos ácidos grasos omega 3, que tienen propiedades
antiinflamatorias”.
Gripes y constipados
En cuanto a la vitamina A, la recomendación de su
inclusión en la dieta se debe a que favorece la vitalidad de las
mucosas, entre las que se cuentan las del árbol respiratorio. “Si la
mucosa (capa que recubre por dentro los bronquios) se encuentra sana,
tanto los cilios (pequeños pelitos) como la elaboración de mucosidad
pueden actuar como barrera defensiva frente a sustancias contaminantes o
frente a bacterias y virus respiratorios”, explica el Dr. De Miguel.
Los alimentos que aportan una buena cantidad de vitamina A o carotenos
(sustancias que se transforman en vitamina A) son los huevos, el hígado,
los lácteos, los vegetales de hoja, las hortalizas amarillas (zapallo,
zanahoria, calabaza), las frutas rojas y el brócoli.
La vitamina C, por otra parte, no sólo es un buen antioxidante, sino que
también constituye una eficaz ayuda para la prevención de infecciones
respiratorias, además de favorecer la reparación de los tejidos
inflamados. La vitamina C se encuentra en abundantes cantidades en las
frutas (especialmente los cítricos) y en las hortalizas frescas. |