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Madrid
(España) |
8 de Marzo de 2007 |
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Es fundamental contar con la
opinión de especialistas médicos antes de decantarse por nuevos
hábitos alimenticios. |
Cuando necesitamos ser aconsejados
o padecemos alguna dolencia de mayor o menor gravedad, siempre
intentamos encontrar al mejor especialista: alguien que nos garantice un
trato profesional y experto y que nos ayude a solucionar nuestro
problema. Porque, ¿para qué arriesgarse?
En los últimos años, debido a la
creciente importancia del aspecto físico en nuestra sociedad, los
hábitos alimenticios y su relación con nuestra presencia exterior han
terminado por banalizar una cuestión que, por muy simple que parezca,
determinará en buena medida nuestro estado de salud.
En consecuencia, la Sociedad
Española de Medicina Estética, mantiene firmemente que es muy importante
que cuidemos de nuestra alimentación de cada día y que, cuando queramos
conocer si nuestros hábitos alimenticios son correctos o necesitemos
perder peso por algún motivo, siempre contemos con la opinión de un
experto. De esta forma, el Dr. Cabo Soler, presidente de la SEME,
rechaza cualquier tipo de dieta milagro que no garantice una ingesta
equilibrada de todo tipo de nutrientes a través de una combinación
adecuada de alimentos y que no tenga en cuenta las circunstancias
personales de cada paciente. “La supervisión médica es fundamental si
queremos mantenernos sanos cuando sometemos a nuestro organismo a
cualquier dieta”, comenta.
Por eso, nuevas tendencias
dietéticas, muy de moda entre los famosos, que en lugar de buscar el
equilibrio de los alimentos que se comen, se basan precisamente en el
desequilibrio entre proteínas y carbohidratos, deberían dejarse de lado:
“es necesario que diariamente tomemos unos mínimos de alimentos que
aporten cantidades adecuadas de proteínas y carbohidratos, ya que ambos
tienen funciones básicas y son necesarios para nuestro organismo”.
De la misma manera, para una correcta alimentación nunca deberemos
saltarnos ninguna comida, e incluso sería muy conveniente dividir las
ingestas diarias a cinco tomas en lugar de tres. “Si nos estamos
sometiendo a una dieta de menos de 1500 calorías, es importante que
completemos nuestras comidas con un complejo vitamínico y de minerales y
que, para facilitar la pérdida de grasa, dejemos la fruta como alimento
para comer entre horas”. Se debe prestar especial atención a las
cantidades de calcio que tomamos diariamente, “como mínimo un gramo
cada día, lo que equivaldría a dos vasos de leche enriquecida en calcio
y un yogur o a tres yogures y una porción de queso, preferentemente de
bajo contenido en grasa”. Sólo así prevendremos la posible
descalcificación de nuestros huesos.
Las proteínas
Si tenemos en cuenta que la palabra ‘proteína’ proviene del griego
‘protos’ y que significa ‘lo primero o lo más importante’, ya podremos
deducir que nuestro cuerpo no puede prescindir de ellas. Por eso,
siempre deberemos ingerir en nuestra dieta alimentos ricos en proteínas
–constituídas por aminácidos-, ya que son la base de la estructura y la
función de cualquier organismo vivo y son constituyentes esenciales de
nuestras células. Si no aportamos suficientes proteínas a nuestro cuerpo
con la dieta, nuestras células tendrán que obtener esas proteínas de
donde puedan y recurren a los músculos en busca de esos aminoácidos que
hemos dejado de proporcionarles. “Reducir la ingesta de proteínas por
debajo de los mínimos necesarios, que corresponde aproximadamente a 1
gramo por kilo y por día, pone en riesgo nuestra masa muscular. Si
perdemos músculo, necesitaremos menos calorías y se hará más difícil la
quema de las que ingiramos, por lo que, lo que no engordábamos antes con
una determinada dieta, lo engordaremos tras una dieta desequilibrada”.
En consecuencia, no hay dieta
correcta que no tenga unos mínimos de proteínas y que no se repartan
entre todas las comidas. Así, de las proteínas que necesitamos -si
pesamos 60 kilos, necesitaremos aproximadamente 60 gramos de proteínas-
debemos repartirlas: en torno a un 25% (15 gr.) en el desayuno, un 40%
(25gr.) en la comida y un 35% (20gr.) en la cena.
Debemos prestar especial atención a
nuestro desayuno, una de las comidas más importantes del día y que en
España suele ser demasiado precario: “el desayuno tiene que contener
proteínas: queso, huevo, jamón, leche… alimentos ricos en proteínas que
aporten las cantidades diarias necesarias y siempre, si es posible,
bajos en grasa”.

Los hidratos de carbono
Los alimentos ricos en carbohidratos son la principal fuente de energía
de cualquier alimentación. Se trata del combustible preferido de
nuestras células y el único alimento para nuestros glóbulos rojos, que
sólo pueden sobrevivir con glucosa. Por eso, no podemos prescindir de
ellos y es necesario tomar un mínimo de 75 a 100 gramos diarios. Los
hidratos de carbono beneficiosos para nuestra salud son los complejos
–ricos en almidón- que se van absorbiendo poco a poco y que poseen
alimentos como la verdura, la fruta, los cereales y las legumbres. Tanto
cereales como legumbres tienen una alta concentración de estos hidratos,
por lo que se recomienda su ingesta moderada en el caso de seguir una
dieta para adelgazar. Conviene evitar los azúcares simples, presentes
por ejemplo en el azúcar, los dulces, las bebidas refrescantes, los
pastelitos y evitar también otros alimentos, como el pan y las patatas,
con hidratos cuya absorción es también rápida y que al ingerirlos, suben
rápidamente los niveles de glucosa en la sangre y liberan más insulina,
lo que provoca que aprovechemos más todo lo que estamos comiendo e
impide la degradación de nuestro exceso de grasa. Por eso, según el Dr.
Cabo Soler “las dietas que recomiendan una ingesta excesiva de
carbohidratos hacen que produzcamos más insulina, que aprovechemos más
los alimentos que comamos, pueden facilitar el aumento de peso y, sin
duda, van a dificultar la pérdida de grasa, que es lo que se pretende”.
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