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Barcelona (España) |
11 de Julio
de 2008 |
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Las dietas de verano pueden
desencadenar la aparición de trastornos alimentarios. |
El Instituto de
Trastornos Alimentarios (ITA) ofrece unos consejos para estar alerta
ante estas enfermedades en una época más propicia tanto para su
aparición como su detección.
Cuando llega el verano aumenta la tendencia a centrarse más en la imagen
corporal. ¿Quién no ha caído alguna vez en la famosa operación biquini?
Algunas personas se encuentra que cuando se prueba la ropa del verano
pasado, ya no le está bien. Hay un bombardeo generalizado en los medios
de comunicación sobre cómo perder peso en pocos días y eso desencadena
la obsesión por realizar dietas de adelgazamiento.
Desde el Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) se considera que
pese a que el verano no es evidentemente el causante de los trastornos
de la conducta alimentaria, ya que es una enfermedad mental provocada
por muchas causas, sí que es cierto que las dietas adelgazantes, con la
correspondiente pérdida de peso, pueden ser un factor desencadenante de
la enfermedad. Este hecho actúa de desencadenante cuando existen de base
unos factores de vulnerabilidad como la baja autoestima, la obsesividad,
el perfeccionismo, la autoexigencia extrema, la dificultad en canalizar
adecuadamente las emociones o conflictos familiares que van perpetuando
la enfermedad como una manera de evadirse de los miedos que provoca la
vida.
Todo el mundo puede sufrir la operación biquini, pero si no existen de
forma previa esos factores de vulnerabilidad, se reduce simplemente a
hacer dieta dos semanas o vivir esa subida de peso con total normalidad
y aceptación.
Otro posible factor causal del trastorno alimentario asociado al verano
son los viajes de adolescentes al extranjero en los meses de vacaciones.
Hay una pérdida de los hábitos alimentarios normalizados y se baja de
peso, cayendo en la enfermedad siempre y cuando se tengan esos factores
de vulnerabilidad que predisponen.
La prevención y el tratamiento en verano
En personas que ya tienen el trastorno de la conducta alimentaria pero
sin diagnosticar, el verano es un buen momento para que la familia y la
gente de alrededor pueda observar la posible pérdida de peso que ha
permanecido oculta por las ropas anchas y largas del invierno. Hay que
tener en cuenta que los enfermos de anorexia, bulimia y otros trastornos
de la alimentación son expertos manipuladores capaces de pasar años
enfermos sin que el entorno sea consciente del problema.
Según la experiencia de ITA, en aquellas personas que son conscientes de
la enfermedad y que están realizando un tratamiento, el verano puede ser
un factor de estancamiento temporal por la aparición de más dificultades
de lo habitual con la imagen corporal y por la presencia de más
pensamientos distorsionados en cuanto al cuerpo. Es importante prever la
posible situación de riesgo y anticipar el trabajo terapéutico a esos
aspectos concretos para evitar recaídas.
Sobre ITA
El Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) es una red asistencial
creada en 1998 para el tratamiento, formación e investigación de las
alteraciones de la conducta alimentaria. Se trata de la principal
institución privada a nivel estatal en atención integral de los
Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA). La entidad entiende que la
atención de este tipo de trastornos tiene que englobar no sólo la
prevención de la enfermedad y la restitución de la salud, sino también
la rehabilitación y la reinserción en su entorno.
ITA dispone de diferentes recursos asistenciales para conseguir sus
objetivos: centros de hospitalización, hospitales de día, consultas
externas y pisos terapéuticos. Se trata del primer centro de España en
lo que se refiere a número de plazas y pacientes. El Instituto dispone
de 188 plazas y durante 2007 atendió a más de 1.200 pacientes de TCA.
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