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Barcelona
(España) |
12 de Marzo
de 2007 |
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Cada vez se descubre que más
enfermedades tienen componentes de dolor neuropático. |
El dolor neuropático es un tipo de dolor que aparece
por la lesión o disfunción del sistema nervioso periférico o central y
que en muchas ocasiones puede persistir incluso después de que la causa
que aparentemente lo produjo haya desaparecido: por ejemplo el dolor
crónico de una cicatriz después de una intervención quirúrgica, el dolor
en un miembro que ha sido amputado (dolor del miembro fantasma) o el
dolor persistente en un trayecto nervioso tras desaparecer la lesión
cutánea de un herpes zoster (neuralgia postherpética). No obstante, en
la actualidad, no hay acuerdo sobre la definición precisa del dolor
neuropático dado que los pacientes que lo padecen son clínica y
patológicamente muy heterogéneos, cosa que dificulta su diagnóstico y
tratamiento, explicaron las doctoras M. Dolores Ferrer y Enriqueta
Barrera, especialistas en Anestesiología y Reanimación de la Unidad de
Dolor del Hospital del Mar de Barcelona y coordinadoras del 5º Módulo
del Master en Fisiopatología y Tratamiento del Dolor. Este tipo de dolor
afecta entre el 1 y el 3% de la población, aunque “cuando se busca de
forma más explícita, mediante cuestionarios, la incidencia aumenta al
7%”, según la doctora Barrera. Expertos reunidos en el 5º Módulo
presencial del Master en Fisiopatología y Tratamiento del Dolor han
destacado que existe una gran dificultad para describir los síntomas del
dolor neuropático, a lo que se suman unos sistemas de evaluación
complejos. A pesar de estos problemas, actualmente los expertos
progresan en la unificación de los diagnósticos y en concertar criterios
comunes.
Durante dos días, el Master en Fisiopatología y Tratamiento del Dolor,
la principal actividad de formación que desarrolla la Cátedra del Dolor
UAB-IMAS-MENARINI, ha congregado a reconocidos expertos internacionales
en Barcelona para tratar el dolor neuropático y los síndromes del dolor
regional complejo. El Master, dirigido por la profesora Margarita Puig,
ha contado en esta ocasión con la asistencia de 60 alumnos, 30 de los
cuales siguen el programa del Master y la otra mitad son médicos
invitados a este módulo, que obtienen créditos de Formación Médica
Continuada. Entre otros, este quinto módulo del Master ha contado con la
asistencia del doctor Jonathan Brooks (Universidad de Oxford), Stephen
B. McMahon (King’s College London) y Christopher Wells (Pain Clinic,
Liverpool), especialista en el tratamiento del dolor neuropático.
Dolor neuropático
El dolor neuropático se puede asociar a enfermedades tan diversas como
la polineuropatía diabética, las lesiones traumáticas, la neuralgia del
trigémino, las radiculopatías, los atrapamientos nerviosos (como el
síndrome del túnel carpiano), el cáncer, los accidentes
cerebrovasculares, la enfermedad de Parkison, la esclerosis múltiple o
las infecciones virales como el virus de la inmunodeficiencia humana o
el herpes zoster, entre otras. Su diagnóstico puede ser difícil, ya que
la experiencia dolorosa con frecuencia es desproporcionada a la causa
desencadenante del dolor o persiste cuando esta desaparece.
El dolor neuropático afecta a pacientes que normalmente son tratados por
médicos de diferentes especialidades (Neurología, Anestesiología,
Traumatología, Cuidados Paliativos, Medicina Interna, Endocrinología y
Medicina de Familia). Es, por lo tanto, una afección claramente
multidisciplinaria, en la que la actuación coordinada de todos los
profesionales de la salud puede dar una respuesta satisfactoria para
aliviar el sufrimiento de quien la padece. A pesar de esto, “en la
carrera no se habla casi nada del dolor neuropático”, afirma la doctora
Barrera. En la actualidad, es muy importante que cualquier profesional
médico esté capacitado para diagnosticar este tipo de dolor porque cada
vez se descubren más enfermedades que pueden presentarse con una alta
incidencia de dolor neuropático asociado. Al valorar un dolor es posible
encontrar síntomas neuropáticos y síntomas somáticos no neuropáticos, y
es la predominancia de los síntomas neuropáticos lo que permite
clasificar ese dolor como “dolor de origen neuropático preferente”. Un
buen ejemplo es el paciente diabético, en quien la deficiencia de
insulina origina entre otras lesiones la polineuropatía periférica que
puede producir dolor neuropático. En enfermedades neurológicas
degenerativas como el Parkinson, sería importante conocer la verdadera
incidencia del dolor usando encuestas a gran escala. “En las clínicas
del dolor no vemos demasiado este tipo de dolor porque sobre todo es
tratado por el médico de cabecera y los neurólogos”.
Diagnóstico del dolor neuropático
Es muy probable que el número de enfermedades que puedan asociarse a
dolor neuropático vaya en aumento. Por lo tanto es necesario que los
criterios diagnósticos se vayan refinando y que con buen diagnóstico se
pueda definir su verdadera incidencia en la población general y en las
diferentes afecciones a las que el dolor neuropático ya está asociado.
Para llegar al diagnóstico de dolor neuropático, se realiza la historia
clínica del paciente, que incluye el interrogatorio, la exploración
física y las pruebas complementarias que requiera cada caso. Se busca
discernir entre dolor crónico y dolor agudo, y luego distinguir si en el
dolor crónico existe algún componente neuropático. Además se hacen
cuestionarios específicos de dolor como “La Escala de Dolor Neuropático”
y el “Cuestionario de Dolor Neuropático”.
Los expertos también utilizan las pruebas complementarias como son el
tests, escalas, el inventario de síntomas de dolor neuropático y los
cuestionarios específicos para este tipo de dolor. Uno de los
cuestionarios más utilizados es el LANSS, aunque existe cierta
disparidad de opiniones entre los expertos para definir cuál sería el
más adecuado. Si el objetivo es conocer datos epidemiológicos se han de
hacer encuestas a gran escala seleccionando una muestra de la población.
En una primera encuesta se separará a las personas que tienen dolor. En
una segunda fase las personas con dolor agudo serán diferenciadas de las
de dolor crónico. Y en la tercera fase, utilizando cuestionarios
específicos como los ya nombrados o el Inventario de Síntomas de Dolor
Neuropático, o el LANSS, se diagnosticará el dolor neuropático.
Hoy en día las opciones terapéuticas son limitadas. Por esta razón se
requiere investigación clínica y básica de calidad orientada a
esclarecer la relación entre los signos y síntomas de dolor y su
etiopatogenia, identificar los factores que conllevan un aumento del
riesgo para desarrollar dolor neuropático para establecer nuevos
tratamientos orientados a modificar los mecanismos del dolor, más que al
tratamiento del síndrome doloroso en sí.
Estructura del Master
El Master en Fisiopatología y Tratamiento del Dolor, se estructura en
módulos independientes presenciales y a distancia (un total de 8), con
asignación de créditos universitarios y de formación médica continuada.
La aprobación de todos los módulos teóricos, más un periodo de prácticas
clínicas o de laboratorio en centros de reconocido prestigio, junto a la
realización de un trabajo de investigación, permite obtener el título de
Master (2 años) de la UAB. Además, como extensión del programa de
Master, se ofrece la posibilidad de ampliar la formación en
investigación (clínica o básica) y obtener el grado de Doctor.
El próximo módulo presencial del Master (el 6º), se realizará en mayo y
se dedicará al Dolor oncológico. |