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Madrid (España) |
3 de
Octubre
de 2008 |
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Numerosos estudios avalan los
efectos terapéuticos de la acupuntura. |
Cada vez son más las personas que se decantan por medicinas
complementarias para poner solución a sus problemas de salud. También
son numerosos los estudios que confirman los efectos reales, y no
psicológicos, de este tipo de tratamientos. Tal es el caso de la
acupuntura.
El
Dr. Beltrán Carrillo, médico especialista en Geriatría y Acupuntura,
lleva ejerciendo como tal durante los últimos 15 años, en los que ha
sido testigo de cómo esta disciplina, procedente de China, ha sido
ampliamente introducida en los distintos sistemas sanitarios
occidentales.
Así,
en los últimos años, un gran número de investigaciones confirman que
ante la estimulación con acupuntura, se activan diferentes zonas del
cerebro, liberándose neurotransmisores y neurohormonas, como las
beta-endorfinas, serotonina dopamina…, que son imprescindibles para el
correcto funcionamiento del sistema nervioso y son analgésicos
naturales. Una de las indicaciones más habituales de la acupuntura es el
dolor, casi de cualquier tipo. Se sabe que la acción de esta técnica
está directamente relacionada con la activación, principalmente, de dos
estructuras nerviosas: la amígdala y el hipotálamo (aunque estas no son
las únicas zonas nerviosas que se activan). En la actualidad, numerosos
estudios correlacionan las distintas indicaciones de la acupuntura con
sus vías anatómicas y neurológicas, dando una explicación científica
bajo el punto de vista del conocimiento actual.
La
amígdala, que pertenece al sistema límbico, situado en el cerebro, es
decisiva para procesar emociones, sobre todo, miedo y comportamientos
defensivos causados por el dolor. “Los pacientes con dolor crónico
tienen una alta actividad en la amígdala; con la acupuntura, ésta
disminuye, aminorando el dolor”, indica el Dr. Carrillo. Asimismo, su
actuación sobre otras zonas del sistema límbico permite explicar las
bases fisiopatológicas de la acupuntura al tratar otras patologías
distintas al dolor, como las nauseas y los vómitos (tanto en embarazos
como en quimioterapia), el asma, el control de la drogadicción…
La
acupuntura activa una glándula cerebral que se encarga de regular el
apetito, la temperatura, el sueño y gran parte de las funciones
neurohormonales, llamada hipotálamo. Bajo los efectos de la acupuntura,
el hipotálamo regula el apetito, los trastornos del sueño, inhibe las
inflamaciones, calma el dolor, mejora síntomas de menopausia,
infertilidad…
A
todo ello, hay que añadir que los efectos de la acupuntura y por tanto
la activación del hipotálamo se mantienen en el tiempo, incluso cuando
se deja de asistir a las sesiones de acupuntura, tal y como se comprueba
en las imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional. “Este
beneficio sostenido de la acupuntura es la que se observa a diario en la
práctica clínica”, según el Dr. Carrillo.
Algunos de los principales estudios
Las primeras investigaciones sobre las bases neurofisiológicas de la
acupuntura comenzaron en los años 70, referidas su actuación como
analgésico. Esta primera aproximación obtuvo como resultado la
demostración, tanto en animales como en humanos, de su acción como un
estimulante del sistema nervioso central lo que activa las múltiples
vías que posee el organismo para combatir el dolor.
Desde
esta primera evidencia, cientos de estudios, siguiendo varias líneas de
investigación, han reforzado esta relación. Así, los efectos de la
estimulación con acupuntura sobre el sistema nervioso central demuestran
la existencia de distintos mecanismos responsables de los efectos
obtenidos. En los datos de imagen neuronal, se observan que ciertos
niveles se pueden activar con el empleo de puntos de acupuntura
ampliamente aceptados para indicaciones dolorosas y no dolorosas”,
explica el Dr. Carrillo. Por ejemplo, en un estudio de la Universidad de
Pennsylvania, se observó que pacientes con dolor crónico miofascial
(enfermedad que afecta a los músculos), que no habían obtenido
resultados con los tratamientos convencionales, percibieron una mejora
significativa del dolor. Gracias a la Tomografía Computerizada con
Emisión de Positrón Simple (SPECT), en este caso, se midieron los
cambios en la actividad metabólica y del tronco cerebral durante las
sesiones que se producían en el grupo de pacientes tratados con
acupuntura y no se observaban estos cambios en el grupo no tratado.
Otras
investigaciones, como la del Dr. Cho y su equipo, mediante resonancia
magnética funcional, han identificado cómo áreas específicas del
cerebro, que se encargan de la visión, se activaban en respuesta al
estimulo de puntos de acupuntura en el pie, igual que si se les
realizaran estímulos de luz en los ojos. Se demostró así cómo el efecto
de la acupuntura actúa de forma objetiva y real en el sistema nervioso.
Por
su parte, el Dr. Han empleó dos grupos de pacientes para su estudio
sobre la modulación de la acupuntura en el sistema límbico: a uno se le
aplicó acupuntura real; mientras el otro fue un grupo de control al que
se le aplicó un estímulo, sin acción terapéutica y sin que ellos lo
supieran, sobre el mismo punto a estudiar. Los resultados, medidos con
resonancia magnética funcional, fueron concluyentes: mientras que en las
personas a las que se les aplicó acupuntura, se observó una extensa
señal en tejidos cerebrales profundos, en aquéllas que formaban parte
del grupo de control, la señal fue escasa o nula.
Por
lo tanto, gracias a los medios científicos actuales se han podido medir
y demostrar las bases neurofisiológicas de la acupuntura y que su acción
puede aplicarse en la mejora de muy diferentes patologías, y no sólo las
relacionadas con el dolor, como en dependencias a drogas o tabaco y en
trastornos psiquiátricos, además de en oncología, menopausia, vértigos,
náuseas y un largo etcétera”, confirma el Dr. Beltrán Carrillo.
Acerca del Dr. Beltrán Carrillo
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de
Madrid, el Dr. Carrillo se especializó en Geriatría aunque, por
tradición familiar, terminó decantándose por el ejercicio de la
acupuntura, en la que es Magíster por la misma Universidad. Tras
trabajar como geriatra en el Hospital Central de la Cruz Roja, en
Madrid, abrió consulta privada de Acupuntura y Geriatría en 1993.
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