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Roma (Italia) |
15 de
Septiembre
de 2008 |
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Eficacia y seguridad en las
combinaciones que incluyen Sitagliptina. |
Añadir sitagliptina a la combinación de metformina más rosiglitazona,
mejora significativamente el control glucémico en la diabetes tipo 2
• 5 estudios que incluyen más de 6.000 pacientes, presentados
en la última reunión de la Asociación Europea para el Estudio de la
Diabetes, evidencian estos datos
• Una de estas investigaciones, realizada en Japón, también
demuestra la eficacia de añadir sitagliptina a la terapia con
pioglitazona
Sitagliptina, un antidiabético oral perteneciente al grupo de los
inhibidores de la DPP4, aprobado por la EMEA en abril de 2007 y
disponible en España desde hace un año, es uno de los fármacos más
estudiados en los últimos tiempos en el campo del control y tratamiento
de la diabetes tipo 2, tal como lo demuestran las 5 investigaciones
internacionales que incluyen un total de 6.139 pacientes y que acaban de
ser presentadas en la 44 Reunión Anual de la Asociación Europea para el
estudio de la Diabetes, que se celebra estos días en Roma.
Uno de los hallazgos más importantes desde el punto de vista clínico
puesto de manifiesto en Roma, fue la eficacia de añadir sitagliptina a
la terapia combinada con metformina y rosiglitazona.
Tras 18 semanas de seguimiento se observó
que los pacientes que recibían sitagliptina más metformina y
rosiglitazona, obtenían un control de su hemoglobina glicosilada y una
mejora de la función de las células beta, significativamente superior a
aquellos pacientes que estaban tratados con metformina, rosiglitazona y
placebo. En la semana 54 del estudio, todas las variables analizadas se
seguían manteniendo significativamente mejor en el grupo de sitagliptina
que en el de placebo.
Sin hipoglucemias ni aumento de peso
Otra de las investigaciones destacadas por
los expertos presentes en Roma fue un estudio llevado a cabo en Japón,
de 52 semanas de seguimiento, en el que se observó que añadir
sitagliptina al tratamiento con pioglitazona ayuda a mejorar el control
glucémico.
Además de la eficacia, este estudio destaca también el perfil de
seguridad de sitagliptina dado que se demuestra que los casos de aumento
de peso o hipoglucemias, dos de los efectos secundarios asociados más
comúnmente a los antidiabéticos orales, son similares a los observados
con la administración de placebo.
En este sentido y tal como señala el profesor Bernard Charbonnel, del
Departamento de Endocrinología y Enfermedades Metabólicas de la
Universidad de Nantes, Francia, “lo realmente importante de estos
estudios es que ya tenemos evidencias suficientes para poder decir que
en el tratamiento de la diabetes tipo 2 disponemos de un fármaco, como
es sitagliptina, capaz de reducir significativamente los niveles de
azúcar en sangre, ya sea como terapia inicial en combinación con
metformina, o bien como añadido a otras terapias combinadas con otros
antidiabéticos orales. La diabetes tipo 2 –continúa el experto- se
caracteriza por un deterioro progresivo de las células beta y, como
consecuencia de ello, de un empeoramiento de la progresión de la
enfermedad. Este empeoramiento hacía que los tratamientos que se venía
utilizando hasta ahora fueran perdiendo efectividad y se hiciera
necesaria la búsqueda de múltiples y complejas combinaciones
terapéuticas para el control glicémico de los pacientes. Incluir en el
arsenal terapéutico un fármaco como sitagliptina capaz de controlar de
forma eficaz los niveles de hemoglobina glicosilada, mejorar la función
de las células beta y no presentar hipoglucemias ni provocar aumento de
peso en los pacientes, es un paso adelante muy importante para el
control y mejora de la calidad de vida de los pacientes con diabetes
tipo 2”. Asegura el experto.
Finalmente se destaca otro estudio
controlado con placebo y de 30 semanas de duración, realizado para
evaluar la eficacia y la seguridad de la adición de sitagliptina 100 mg
una vez al día en pacientes no controlados suficientemente con
metformina (n = 190; concentración basal media de HbA1c del 9,2 %).
Sitagliptina produjo mejoras significativas de las concentraciones de
HbA1c en comparación con placebo (p < 0,001) al cabo de 18 y 30 semanas.
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