Valencia, España.

1 de Junio de 2005

Expertos apuestan por la prevención y la detección precoz para minimizar el impacto económico de la insuficiencia renal en el Sistema Nacional de Salud.

Los expertos reunidos en el Primer Encuentro Autonómico entre Atención Primaria y Nefrología, que se ha celebrado en Valencia los días 27 y 28 de mayo, han señalado que la prevención y la detección precoz de la insuficiencia renal crónica supondría, además de un avance a nivel sanitario, un importante ahorro para el Sistema Nacional de Salud. José Luis Górriz, presidente del comité organizador y nefrólogo del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia, ha señalado que "en la actualidad, hay en España más de 20.000 pacientes en diálisis y, aunque esa cantidad supone sólo el 0,08 % de la población, consumen el 1,6 % del gasto sanitario". Górriz ha recordado que el coste anual de un paciente en diálisis "se estima entre 20.000 y 30.000 € anuales". Los expertos han comentado que cada año inician diálisis más de 6.000 pacientes en nuestro país, un número que va en aumento y que, en los últimos años, mantiene crecimientos anuales de entre el 5 y el 10%. En el año 2000, el coste de la terapia sustitutiva renal (diálisis y trasplante) en España fue de 490 millones de euros.

En el encuentro celebrado en Valencia, que ha reunido a organismos como la Sociedad Valenciana de Nefrología, la Sociedad Valenciana de Hipertensión Arterial y Riesgo Vascular, la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria, SEMERGEN, la Escuela Valenciana de Estudios para la Salud (EVES), el Colegio Oficial de Enfermería de Valencia o la Fundación renal Tomás de Dama, los expertos han mostrado su preocupación por el alarmante aumento de la incidencia de la enfermedad renal crónica, que según los últimos estudios realizados en España y EEUU se sitúa en el 5% de la población.

Górriz ha señalado que "la enfermedad renal crónica está presentando una progresiva incidencia y prevalencia que probablemente alcance los niveles de epidemia en los próximos años". Entre las causas de este fenómeno, se encuentran un mejor tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, el envejecimiento progresivo de la población y, consecuentemente, el incremento progresivo de la expectativa de vida de los pacientes.

Para la prevención de la enfermedad renal crónica, ha señalado José Luis Llisterri, médico de familia y copresidente del encuentro, es fundamental el abordaje precoz y adecuado de los principales factores de riesgo cardiovascular que conducen a la misma. Esta detección, que se puede realizar a través de análisis de sangre y orina, se debe realizar en los pacientes de riesgo, especialmente hipertensos, diabéticos y ancianos. Para ello, el médico de Atención Primaria, siempre en interrelación con el especialista, juega un papel trascendental, ya que el diagnóstico, control y seguimiento de las principales enfermedades cardiovasculares (diabetes e hipertensión arterial) es de su competencia. En este sentido, el médico de familia, adecuadamente formado, puede influir de manera decisiva en el devenir de la enfermedad renal.

"Es importante fomentar unos hábitos de vida sanos, especialmente reducir la ingesta de sal, moderar la toma de alcohol, hacer ejercicio físico habitual (caminar) y evitar el sobrepeso y el tabaquismo", ha explicado. Los expertos han recalcado que también es importante el control estricto de la hipertensión arterial con determinados fármacos para mantener cifras objetivo de 130/80 en pacientes con diabetes y enfermedad renal crónica (en algunos casos por debajo de 125/75), así como realizar un tratamiento multifactorial de la diabetes con estricto control de factores lipídicos y metabólicos.

Llisterri ha apuntado que "otra cuestión fundamental es la necesidad de controlar el cumplimiento terapéutico. La enfermedad renal crónica, especialmente si está complicada con la diabetes, requiere múltiples medicaciones y puede que el paciente no tome todo el tratamiento prescrito. Debemos insistir a los médicos de Atención Primaria en la necesidad de evaluar el cumplimiento terapéutico periódicamente. La disminución de la prevalencia de enfermedad renal crónica y de entrada en diálisis pasa obligatoriamente por el adecuado control, seguimiento y tratamiento de los principales factores de riesgo cardiovascular, todo ello en el marco de un perfecto entendimiento entre los dos niveles asistenciales claves para su prevención".