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Bilbao
(España) |
28 de
Enero de 2008 |
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El entorno del niño es uno de
los factores determinantes de la enuresis infantil. |
El hecho de que un niño miccione de forma
involuntaria durante el sueño cuando ha iniciado la edad escolar y sin
que haya una lesión que lo justifique puede ser el indicador de la
existencia de un problema, no en el propio niño, sino en su familia o en
el entorno que le rodea. Así lo ha puesto de manifiesto la enfermera de
la familia y la comunidad, Magdalena de Pedro, con motivo del inicio de
un curso sobre enuresis infantil organizado por el Colegio de Enfermería
de Bizkaia (CEB) y dirigido a las más de 7.000 enfermeras y enfermeros
del territorio.
“Cuando los padres ven el problema de la enuresis en su hijo, lo
primero que se tienen que preguntar es qué puede estar fallando en su
conducta con el niño, o buscar también posibles circunstancias
ambientales que estén interfiriendo en el normal desarrollo del pequeño”.
Cuando un niño no ha alcanzado un rol propio de la edad, “como es
orinar de forma adecuada, en los momentos adecuados y en los sitios
adecuados”, se considera que realmente hay causas que le han
impedido madurar este aspecto o aprenderlo bien.
Y es que cuando se analizan las causas de este problema, puede existir
una predisposición genética, pero se considera que más que una
enfermedad es un síntoma que manifiesta otras realidades subyacentes.
“No es una enfermedad monocausal, es sólo un síntoma que obedece a
varias causas: entre ellas puede ocurrir que el niño esté estresado
justo en la edad en la que aprende a controlar la micción, a los dos
años o tres años”. Esto es así porque los niños se estresan con
mucha mayor facilidad de la que normalmente se suele suponer, “por
presiones de los padres, expectativas paternas desproporcionadas a la
edad madurativa del niño, castigos en el medio escolar, etc.”. Esto
no quiere decir que los padres no quieran al hijo, ya que a veces es
precisamente todo lo contrario lo que origina el problema: “también
puede ser por exceso de amor, por sobreprotección o por considerar al
niño como un inválido que no sabe o que no puede, que no controla sus
sensaciones corporales”.
Castigos y reacciones
Según ha afirmado Magdalena Ureta, castigar a los niños no suele
conducir a nada. Además, los niños cuando son castigados, “reaccionan
y en ocasiones castigan también a los padres, a su manera, como puede
ser a través de la orina”. Tal y como ha expuesto, “los niños
suelen usar la enuresis como castigo a los padres”, como una vía de
escape a la agresividad, que, por otro lado, es propia de la edad. Así,
“no es ninguna anomalía en un niño el que se orine por castigar, en
cierto modo, a sus propios padres” ya sea porque éstos, a su vez, le
han castigado, o por alguna rabieta, o porque no le han dejado hacer
alguna cosa.
Curso a los enfermeros
El curso sobre enuresis infantil del Colegio de Enfermería de Bizkaia
dará comienzo el lunes 28 de enero, en la propia sede colegial, ubicada
en la calle Rodríguez Arias 6, 1.º, de Bilbao. El curso tiene una
duración de una semana, se impartirá en horario de tarde y es totalmente
gratuito para los colegiados que participen en él, al igual que el resto
del programa de formación continuada del CEB.
El objetivo final del curso es preparar a las enfermeras para que
solucionen este problema en las consultas de enfermería de atención
primaria y enseñen a los padres a establecer con sus hijos de esas
edades unas relaciones proporcionadotas de buena salud y, así, prevenir
la aparición de este problema u otros como las anorexias.
Dentro de su contenido, se expondrán una serie de ejercicios “para
que el niño tenga una conciencia más presente de sus esfínteres, y
luego, haga caso a su cuerpo y asuma su propia responsabilidad”.
Pero también se enseña a concienciar a los padres acerca de lo que puede
estar sintiendo emocionalmente el niño en cada momento.
En el protocolo que se da en el curso se emplea una terapia de tipo
conductista y, posteriormente, otra terapia de tipo emocional, “porque
cuando un niño se orina, tiene una gran conciencia de lo que está
haciendo; ha tomado la decisión de orinarse o de no querer controlar por
la noche y eso es debido a pequeños conflictos emocionales de la
infancia”.
Edades y prevalencia
Según los últimos estudios, entre el 12 o el 15 por ciento de los niños
menores de seis años tienen enuresis infantil. Entre los tipos
existentes, la nocturna es la más frecuente, aunque puede ser nocturna,
combinada (diurna y nocturna) e incluso sólo diurna.
La edad ideal para que el niño controle la micción se da entre los dos y
los tres años. Hablando propiamente de enuresis, se considera que se da
en niñas por encima de los cinco años y en niños mayores de seis, ya que
se da un poco más de margen madurativo a los niños. Como mucho, se puede
prolongar “debido a circunstancias especiales”, hasta los cuatro,
aunque, si después de los cuatro años el niño no controla este aspecto,
puede ser un indicador de que algo ocurre. |