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Bilbao (España) |
26 de Junio
de 2008 |
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Estrés,
tabaco, sol, alcohol y una mala alimentación aceleran el
envejecimiento. |
La medicina anti-aging
o los programas del control científico del envejecimiento abogan por un
control exhaustivo de los factores externos que contribuyen a atenuar
los estragos del paso del tiempo.
• La genética
sólo representa el 25% de la longevidad, que se acelera o ralentiza
en función a causas externas.
• Lo habitual es que los años que marca el DNI no correspondan con
los que realmente tiene el organismo en relación con su nivel de
desgaste.
• La medicina antiaging permite adelantarse al futuro y reducir el
riesgo de padecer dolencias como la arteriosclerosis o el infarto.
• La predisposición a pasarlo bien en la vida tiene crédito
científico como estimulante del anti-evejecimiento.
Ralentizar y atenuar
las consecuencias del envejecimiento, un proceso natural inevitable, es
el objetivo prioritario de la Medicina Anti-Aging o lo que es igual los
Programas de Control Científico del Envejecimiento. En el marco del
congreso Fibell 2008 que se celebra en el Palacio Euskladuna de Bilbao,
el director médico de Sotogrande Health Experience, Manuel J. Castillo
Garzón, recuerda cómo “llama la atención que unas personas envejecen muy
rápido -y aparentan tener más edad de la que tienen-, mientras que en
otras parece que no pasa el tiempo por ellas y aparentan menos edad.
Estas personas se encuentran bien física y mentalmente, se conservan
mejor tanto de aspecto externo como en su funcionamiento interno”.
La sabiduría popular atribuye este don a los genes, pero lo cierto es
que sólo representan el 25% de la longevidad. El resto se debe a causas
externas, lo que más de uno llama “mala vida”: estrés, tabaco, alcohol,
contaminación, radiaciones solares, alimentación inadecuada. Los
enemigos son múltiples y atacan donde más 'duele': la oxidación celular,
principal causa del envejecimiento. Para reducir su efecto ha nacido la
medicina antienvejecimiento o 'anti-aging', a la que se apuntan cada vez
más personas como fórmula para mejorar su calidad de vida y anticiparse
a la aparición de posibles enfermedades degenerativas, como el Alzheimer
o el cáncer.
La ralentización o aceleración del envejecimiento “depende, en parte, de
la propia constitución de la persona. Pero, sobre todo, está ligado a
una serie de factores externos a la persona. Se trata de factores sobre
los que se puede influir, bien en sentido positivo -para envejecer
menos- o en sentido negativo -para envejecer más-. Hoy día se han
identificado esos factores y se dispone de medios para potenciar los
efectos de unos y atenuar los de otros. La medicina antienvejecimiento
es ante todo una medicina preventiva que busca retrasar el proceso de
envejecimiento biológico.”
Subraya el experto que “el resultado de estas acciones es un
rejuvenecimiento que se siente -lo aprecia el sujeto que se somete a la
actividad- y se ve -lo aprecian los
demás-”. Este conjunto de medidas se concentran “en los Programas de
Medicina Anti-Aging o de Control Científico de Envejecimiento que
comienzan con un estudio en profundidad del estado de salud y capacidad
funcional lo que permite saber de qué situación se parte”
“El objetivo es contrarrestar la oxidación celular, en favor de una
temprana detección, prevención y corrección de las enfermedades
relacionadas con el envejecimiento”, asegura el experto. Para la
medicina anti-aging, la clave está en los radicales libres. Está
comprobado que un aumento en la producción de estas moléculas acelera el
desgaste fisiológico del organismo. Es más, su acción está directamente
relacionada con los procesos neurodegenerativos, la isquemia,
enfermedades pulmonares, alteraciones hormonales e inmunitarias y cáncer
a través de la oxidación del ADN”.
Se trata de frenar el deterioro vital con tratamientos encaminados a
disminuir la producción de radicales libres, dietas ricas en
antioxidantes, programas de control de estrés y, en caso necesario,
suplementos de vitaminas y minerales. “Este es el último paso. Primero
ha de realizarse un diagnóstico del estado del paciente con objeto de
medir la distancia entre su edad cronológica y su edad biológica”. Lo
habitual es que los años que marca el DNI no correspondan con los que
realmente tiene el organismo en relación con su nivel de desgaste.
Personas de edad similar pueden tener grados de deterioro dispares según
su estilo de vida.
No existen, por tanto, recetas únicas. De ahí que, “antes de establecer
una terapia, los médicos realicen un completo examen con el fin de
conocer el daño biológico y fisiológico que han sufrido las células del
paciente. Para ello se analizan desde los marcadores de proteínas hasta
el riesgo cardiovascular y los niveles hormonales”.
Una vez hecho el análisis preliminar, “a continuación, se identifican
los factores del estilo de vida que más pueden influenciar en un sentido
o en otro. Con todo ello, se elabora una pauta de actuación que ha
demostrado científicamente ser efectiva para mejorar la salud, prevenir
la enfermedad, potenciar la capacidad funcional, aumentar el nivel de
bienestar y mejorar el aspecto”.
Gracias a esta información, la medicina antiaging permite “adelantarse
al futuro y reducir el riesgo de padecer dolencias como la
arteriosclerosis o el infarto en función de la predisposición genética
del individuo. Si los marcadores de lípidos no se encuentran dentro de
lo normal, el paciente es más propenso, por ejemplo, a sufrir en el
futuro enfermedades degenerativas de tipo neuronal, como el Alzheimer”.
Explica el especialista que “esta pauta no es una píldora milagro con
efectos rápidos y sin esfuerzo sino que requiere constancia, aplicación
y, sobre todo, inteligencia”. Así las cosas, el programa implica “un
cambio en la forma de alimentarse con el aporte de suplementos
nutricionales adaptados a las características individuales y necesidades
y la realización de la actividad física que mejor se adapta a la
fisiología individual y que conlleve una mejora específica del estado de
forma física”.
Otro factor preponderante en este tratamiento es “la disposición
individual a encontrarse mejor física y mentalmente. Hay que adquirir el
compromiso personal y familiar de intentar pasarlo bien. No hay nada que
tenga un mayor efecto anti-envejecimiento que el pasarlo bien y
disfrutar de la vida”.
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