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Buenos Aires
(Argentina) |
22 de Junio de 2007 |
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Alentadores resultados
preliminares con un nuevo tipo de stent biodegradable. |
Los resultados preliminares de un
estudio sugieren que nuevos stents, fabricados en materiales
biodegradables, podrían ofrecer una solución efectiva y novedosa a las
obstrucciones arteriales. Estos datos fueron presentados durante el 19º
EuroPCR, realizado el pasado mes en Barcelona, España, y se comentarán
durante el próximo XIII Congreso de la Sociedad Latinoamericana de
Cardiología Intervencionista (SOLACI’07) y el XVII Congreso del Colegio
Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI’07).
“La novedad es que, después de un tiempo, este stent se degradaría
totalmente, dejando la arteria desobstruida y sin ningún cuerpo extraño
en su interior”, comentó el Dr. José Álvarez, miembro del Comité
Organizador de XIII SOLACI´07 / XVII CACI`07.
Para el estudio ABSORB se utilizó un stent desarrollado por la empresa
Abbott. Está fabricado con un polímero del ácido láctico (material
también utilizado en suturas reabsorbibles), y recubierto por una droga
llamada everolimus que limita la respuesta proliferativa de la pared de
la arteria, disminuyendo así la reestenosis.
Otro stent bioabsorbible en estudio es el de la empresa Biotronik, que
ha publicado en el volumen de junio de este año de la revista The Lancet
los resultados del estudio PROGRESS-AMS. El stent, fabricado con una
aleación de magnesio, fue utilizado para tratar mediante angioplastia a
63 pacientes con obstrucciones coronarias. Los stents pudieron ser
implantados con éxito en todos los pacientes, y a los cuatro meses ya
casi habían desaparecido totalmente de la pared arterial. No obstante,
el Dr. Álvarez explicó que “si bien durante el año de seguimiento no
hubo eventos adversos mayores, la reestenosis fue elevada, lo que impone
la realización de modificaciones al prototipo actual”.
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| Stent de aleación de Magnesio (Biotronik) |
Stents, Stents Liberadores de
Medicamentos... Stents Bio-absorbibles
Un stent es un pequeño cilindro
metálico con estructura de malla que se utiliza para mejorar los
resultados de las angioplastias cuando la arteria, por elasticidad o
disección, tiende a cerrarse nuevamente. El primer stent fue
desarrollado por un médico argentino, el Dr. Julio Palmaz, entre los
años 1978 y 1987, y estaba fabricado en acero inoxidable. Desde
entonces, con diferentes modelos de stents, se realizan en todo el mundo
millones de procedimientos reemplazando, en muchos casos, a la cirugía
de by-pass.
Sin embargo,”uno de los problemas que persiste es que en un
porcentaje de pacientes en los que se colocó un stent, la arteria
desarrolla una reacción inflamatoria con crecimiento de tejido
cicatrizal que vuelve a obstruir la luz (reestenosis)”, señaló el
Dr. José Álvarez.
La solución más actual al problema de la reestenosis son los stents
impregnados con fármacos (medicamentos) de liberación local. En el año
2002, Johnson y Johnson lanzó al mercado el primer stent recubierto por
un polímero (Cypher) que libera durante un período de tiempo definido
una sustancia que limita esta cicatrización exagerada, disminuyendo en
forma muy significativa la reestenosis. Poco tiempo después, Boston
Scientific comercializó otro stent de concepción similar (Taxus), pero
recubierto con una droga diferente. Desde entonces, cada año se implanta
más de un millón de estos stents en todo el mundo.
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Stents Taxus (izq.) y
Cypher (der.). |
Los stents que liberan fármacos
disminuyen la incidencia de reestenosis a un promedio del 5% a 7%; y,
consecuentemente, bajan la necesidad de nuevas angioplastias o cirugías
de by-pass. Sin embargo, no todos los stents recubiertos con drogas son
efectivos por igual ni han sido suficientemente probados. Hasta el
momento la Food and Drug Administration (FDA) de los EE. UU. ha aprobado
sólo dos, y otro tanto se encuentra en las etapas finales de evaluación.
El número de stents con medicamentos autorizado por la Comunidad Europea
es mayor.
El Dr. Álvarez agregó que “en contrapartida a esta clara ventaja
sobre la reestenosis, algunos investigadores sugieren que estos stents
podrían tener una mayor probabilidad de trombosis tardía (la que sucede
luego de un año de realizada la angioplastia) en una cifra que oscila
entre 2 a 4 episodios por cada mil stents colocados y por año. Si bien
esta cifra es baja y no por todos aceptada, en la actualidad las
asociaciones médicas sugieren utilizar estos stents en los casos en los
que se ha comprobado su utilidad (aproximadamente 40% de todas las
angioplastias) y prolongar hasta el año la administración de un
medicamento que con los stents convencionales se administra durante solo
un mes”.
Una serie de estudios internacionales que incluyen un gran número de
pacientes tratados con estos y con nuevos stents liberadores de
medicamentos está en estos momentos en diferentes etapas de evaluación.
La idea de utilizar stents bioabsorbibles no es nueva; ya entre 1991 y
1992 había prototipos experimentales pero sólo en los últimos años se
dispone de modelos que han superado la fase experimental en animales y
comienzan a ser tan seguros como para ser probados en seres humanos. “Habrá
que demostrar que estos u otros modelos pueden llegar a ser tan seguros
y efectivos como los stents utilizados en la actualidad. La idea de un
elemento que cumpla con su función de mantener abierta la arteria hasta
que ésta cicatrice y luego desaparezca por completo del interior de la
misma es sumamente atractiva”.
Ateroesclerosis, una enfermedad silenciosa y fatal
Las enfermedades cardiovasculares
matan a una persona cada 33 segundos en los Estados Unidos, es decir,
unas 2.600 personas por día, más que el cáncer, el SIDA y los accidentes
juntos. Nuevos estudios y métodos de tratamiento han reducido el número
de muertes por enfermedad cardiovascular pero no así el número de gente
afectada.
La causa más frecuente de enfermedad cardíaca grave es la
arterioesclerosis coronaria, un proceso en el cual la acumulación de
grasas, especialmente colesterol, modifica la arquitectura de las
paredes arteriales produciendo obstrucciones y/o dilataciones que
impiden el correcto desplazamiento de la sangre por el interior de las
arterias llevando a situaciones de isquemia o falta de irrigación.
Ciertos factores influyen significativamente en las probabilidades de
que una persona padezca arterioesclerosis coronaria: son los denominados
«factores de riesgo». Algunos factores de riesgo pueden ser controlados
pero otros no. Aunque no es posible controlar factores de riesgo tales
como la edad y la herencia, sí es posible cambiar aquellos como, por
ejemplo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el hábito de
fumar, el sedentarismo o la diabetes mal tratada y así prevenir o
retrasar la aparición de una enfermedad cardiovascular.
Cuantos más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus
probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular.
Cuando la placa de ateroma alcanza un tamaño suficiente dentro de una
arteria puede ocupar una porción importante de la luz y producir de esta
forma un déficit en la irrigación, nutrición y oxigenación de la porción
de músculo cardíaco irrigado por este vaso.
Si la o las arterias obstruidas son de importancia para el
funcionamiento global del corazón, está indicado un procedimiento para
intentar normalizar el flujo al territorio comprometido; esto puede
hacerse con catéteres que remueven la obstrucción trabajando desde
dentro de las arterias (angioplastia), o colocando un puente o by-pass
para “salvar” la obstrucción (cirugía).
A 30 años de las primeras angioplastias
Una angioplastia es una plástica o
reparación de una arteria dañada; angioplastia percutánea significa que
se hace accediendo a la arteria a través de la piel sin necesidad de
cirugía.
Las primeras angioplastias percutáneas fueron presentadas al mundo
científico por Andreas Grüentzig quien desarrolló el método en Suiza. El
procedimiento que se realiza en la actualidad es bastante similar al que
originariamente describió Grüentzig, aunque con tecnología mucho más
sofisticada.
Con anestesia local y por punción (un pequeño pinchazo) a través de la
piel, sin necesidad de cortes, se coloca un catéter que llega hasta el
origen del vaso a tratar; con una pequeña cuerda se atraviesa la
estrechez y sobre ella se pasa otro catéter que en su extremo tiene un
balón que al inflarse comprime e impacta la placa obstructiva sobre la
pared de la arteria, mejorando de esta forma la luz y el flujo.
Desde los primeros momentos la angioplastia con balón tropezó con dos
problemas significativos. En ocasiones, la ruptura de la estenosis
producida por el inflado del balón provocaba una disección que volvía a
obstruir el vaso hasta ocluirlo completamente, y otras veces el vaso se
dilataba pero, por elasticidad, en poco tiempo volvía a estar estenosado.
Estos dos problemas tuvieron tratamiento a partir de que Julio Palmaz
desarrolló el primer stent vascular, revolucionando como pocas veces
antes el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. En la
actualidad, la angioplastia es el procedimiento de revascularización más
utilizado en todo el mundo, reemplazando en muchos casos (aunque no
siempre) a la cirugía de by pass.
El presente nos encuentra con stents mucho más sofisticados, capaces de
llevar medicamentos hacia el interior de las arterias, y ante la
posibilidad de tener en un futuro dispositivos que se degraden por
completo luego de haber cumplido su misión, sin dejar cuerpos extraños
dentro de las arterias.
XIII SOLACI´07 / XVII CACI`07
El congreso anual de SOLACI es
considerado el quinto en importancia mundial dentro de la especialidad,
y este año convocará en Buenos Aires a más de 4.000 profesionales de
Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, incluyendo a
cardiólogos intervencionistas, clínicos de diferentes especialidades,
cardiólogos pediatras, cirujanos cardiovasculares, tecnólogos en
cardiología y enfermeros.
La cardiología intervencionista es una especialidad dedicada a realizar
procedimientos de diagnóstico y tratamiento mediante intervenciones por
cateterismo. Los dispositivos se introducen en el interior de arterias y
venas por punción o a través de una mínima incisión y permiten llegar al
interior de los diferentes órganos afectados evitando muchos de los
riesgos de la cirugía convencional. |