|
El lúpulo y la
cebada contenidos en la cerveza pueden tener efectos protectores contra
procesos oxidativos.
Según dos estudios
realizados por la Universidad de Valencia y de Burgos y por la Sociedad
Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).
Según los resultados
preliminares de uno de los estudios realizado en un colectivo de monjas
de clausura, la cerveza tiene un alto poder antioxidante por su alto
contenido en polifenoles
Los resultados de ambos
estudios se presentan en el marco del I Congreso de la Federación
Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética
Madrid (España), 11
de Marzo de 2005.
Dos estudios
científicos realizados por la Universidad de Valencia y por la Sociedad
Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) muestran
que el consumo moderado de cerveza puede tener efectos protectores
contra los procesos oxidativos e inflamatorios, debido a su alto
contenido en antioxidantes naturales como son los polifenoles. Los
resultados de estas investigaciones se presentan en el marco del I
Congreso de la Federación Española de Sociedades de Nutrición,
Alimentación y Dietética, un encuentro en el que se darán cita más
de 1.500 profesionales pertenecientes a las diez Sociedades Científicas
del ámbito de la alimentación y la nutrición.
La investigación
dirigida por el Presidente de la Sociedad Española de Dietética y
Ciencias de la Alimentación, el Prof. Jesús Román Martínez, y
titulada Efecto antioxidante de la cerveza sin alcohol en un colectivo
de monjas de clausura, tiene como objetivo estudiar la relación entre
el consumo de una bebida rica en compuestos antioxidantes y los
parámetros sanguíneos de inflamación. Para ello, se está estudiando
un grupo controlado de edad media elevada (con lo que podemos encontrar
una mayor prevalencia de determinadas enfermedades ligadas al proceso de
envejecimiento) y estilo de vida ordenado, reglado y homogéneo como es
el de las monjas de clausura, a las que se les complementó su dieta con
cerveza sin alcohol.
Según los resultados
preliminares de este estudio, se puede decir que tras la ingesta de
cantidades moderadas de cerveza sin alcohol se observa una modificación
significativa y positiva en los marcadores sanguíneos como en los
relacionados con los procesos inflamatorios (TBARS, Grupos carbonilo) y
oxidativos (GSH). El estudio, que incluye una muestra de 40 religiosas
de clausura, finalizará a finales de 2005.
Por su parte, el
estudio Efecto protector de la cerveza con/sin alcohol sobre el material
genético sometido a un estrés oxidativo, co-realizado por la Dra.
Victoria Valls del Departamento de Pediatría, Ginecología y
Obstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia,
concluye que el consumo moderado de cerveza con y sin alcohol podría
ejercer un efecto protector contra los procesos oxidativos de nuestro
organismo. El estudio realizado tanto "in vitro" como "in
vivo" muestra cómo tras la inducción de un estrés oxidativo, el
consumo moderado de cerveza podría estar involucrado en la disminución
del daño producido en el material genético.
Los autores destacan la importancia de estas conclusiones al observar
las propiedades antioxidantes de los compuestos naturales de la cerveza
(lúpulo y cáscara de cebada), al margen de su baja graduación
alcohólica.
La cerveza cuenta con
más de 2000 compuestos, entre ellos el ácido fólico, vitaminas del
complejo B (B1, B2, B12) y polifenoles, que son un grupo de
antioxidantes naturales presentes en plantas y vegetales. "Su
capacidad antioxidante se debe a su poder de capturar radicales libres,
que son especies oxigénicas reactivas involucradas no sólo en el
deterioro oxidativo de los alimentos sino también en perturbaciones de
la salud", explica la Dra. Victoria Valls, profesora de la
Universidad de Valencia y co-autora del estudio.
En la actualidad, son
muchas las enfermedades relacionadas con la producción de radicales
libres como arteriosclerosis, cáncer, infarto de miocardio,
enfermedades inflamatorias, trastornos del sistema nervioso central
(Parkinson y Alzheimer), envejecimiento, etc.. (Rice-Evans et al, 1995;
Halliwell, 1996). "Estas enfermedades tienen una gran prevalencia
en los países desarrollados y están directamente relacionadas con la
alimentación, y sobre todo con los niveles de antioxidantes
dietéticos, que cada vez se consumen con menor frecuencia",
comenta la Dra. Valls, quien recomienda introducir en la dieta alimentos
que contengan compuestos antioxidantes, como frutas, verduras,
hortalizas, aceite de oliva y determinadas bebidas como el vino y la
cerveza, esta última rica en polifenoles y otros compuestos fenólicos
capaces de capturar radicales libres, según se desprende en este
estudio.
Las vitaminas del
grupo B y los polifenoles, antioxidantes naturales de la cerveza
Las sustancias con
actividad antioxidante presentes en la cerveza provienen principalmente
de las materias primas empleadas en su elaboración. Concretamente, los
polifenoles de la cerveza proceden esencialmente de la cáscara de la
cebada malteada y del lúpulo, aunque en el estudio se destacan además
los siguientes componentes antioxidantes:
- Determinados
carbohidratos que actúan como azúcares reductores y ejercen una
actividad antioxidante, al menos desde un punto de vista químico.
- Algunas sustancias aromáticas, entre ellas se encuentran productos
originados del malteado (melanoidinas), así como sustancias extraídas
del lúpulo.
- Vitaminas del grupo B y ácido fólico que proceden de la malta y cuya
concentración suele aumentar durante la germinación de la cebada.
- Los compuestos fenólicos, procedentes de la malta y del lúpulo.
El Centro de
Información Cerveza y Salud
es una entidad de
carácter científico que nació con el propósito de fomentar el
estudio y la investigación sobre la cerveza y difundir los
conocimientos adquiridos a consumidores, profesionales de la Nutrición
y la Medicina, Administraciones Públicas y a la sociedad en general.
Hasta el momento el
Centro de Información Cerveza y Salud ha publicado trece estudios de
carácter científico elaborados por entidades de prestigio como la
Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense, el Instituto de
Agroquímica y Tecnología de los Alimentos del CSIC, la Universidad San
Pablo-CEU, la Instituto de Nutrición del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, la Escuela Superior de Cerveza y Malta, la
Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, las
Universidades de Burgos y Valencia y la Universidad de Extremadura.
|