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Madrid
(España) |
12 de Febrero de 2007 |
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El estudio más grande
realizado en España en la mujer climatérica muestra una
deficitaria prevención de enfermedades cardiovasculares y óseas
en esta población. |
El climaterio es un periodo muy
importante en la vida de la mujer, constituyendo una etapa de adaptación
y transición a una nueva situación biológica que conlleva la pérdida de
su capacidad reproductiva (engloba desde la premenopausia hasta la
postmenopausia, aproximadamente desde los 45 a los 65 años). El Foro de
Atención y Salud en la Mujer (FASEM) ha llevado a cabo el estudio
epidemiológico más amplio que se ha realizado hasta el momento en este
grupo de población en nuestro país, incluyendo una muestra de más de
9.000 mujeres con edades comprendidas entre los 45 y 65 años.
Los resultados de este trabajo revelan que el perfil medio de la mujer
española en edad climatérica es el de una mujer con sintomatología
climatérica leve, muchas de ellas acumulan factores de riesgo
cardiovasculares y son obesas, y casi un tercio de ellas padece
osteoporosis. Además, las más mayores (60-65 años) no hacen los
controles ginecológicos con la frecuencia deseable y se detecta una
tendencia progresiva a la aparición de la menarquia (aparición de la
menstruación) y menopausia a una edad cada vez menor.
El objetivo principal de este estudio, que ha contado con el patrocinio
del Grupo Sanofi-Aventis y Almirall, ha sido el obtener una visión muy
amplia sobre la mujer climatérica española, abarcando aspectos tan
diversos como son los socioeconómicos, los psicológicos, los factores de
riesgo cardiovasculares, los síntomas climatéricos o la osteoporosis,
sin olvidar los antecedentes familiares, personales y los datos de la
exploración física. Para ello, se han estudiado a 9.106 mujeres entre 45
y 65 años en todo el territorio nacional, tanto del medio urbano como
rural.
Descubrir déficits
En palabras del co-coordinador de este trabajo, el Dr. José Antonio
Martínez Pérez, “este es el estudio más grande y ambicioso realizado
en nuestro país sobre este tema. Con los datos obtenidos se puede lograr
una fotografía muy nítida de cuál es la situación actual de la mujer
climatérica en España”. Su impacto sociosanitario puede ser
importante, ya que “por un lado, permite sensibilizar a la población
general sobre los problemas de salud relacionados con el climaterio y,
por otra, logra identificar los factores de riesgo más prevalentes en
este periodo, para así plantear campañas de prevención y educación
sanitarias”, asegura este experto, que es médico de Atención Primaria en
el Centro de Salud Guadalajara-Sur.
Para la otra coordinadora del estudio, la Dra. Mercedes Abizanda, que es
Coordinadora Nacional del Grupo de Atención a la Mujer de SEMERGEN, “este
es un estudio aleatorio sistemático que pretende solventar un déficit
importante”.
La principal conclusión que se extrae de este estudio, en el que han
participado más de un millar de médicos de Atención Primaria, es que
existe en estos momentos una “insuficiente prevención de factores de
riesgo en la mujer climatérica española, fundamentalmente de tipo
cardiovascular y osteoporótico”, afirma el Dr. Martínez Pérez.
Como principales conclusiones de este estudio epidemiológico, los
autores del trabajo apuntan las siguientes:
• Tendencia progresiva en el grupo estudiado a la aparición de la
menarquia y menopausia a una edad cada vez menor
• Los síntomas del climaterio en la mayoría de las mujeres tienen un
carácter leve, siendo los más intensos los sofocos/sudores y el insomnio
• Los factores que parecen tener mayor importancia para sufrir una
sintomatología más intensa en el climaterio son el tener una menopausia
a una edad precoz, ser obesa, tener antecedentes familiares de patología
ginecológica u osteoporótica, consumir más medicación y padecer
osteoporosis
• Adecuado porcentaje de mujeres que se realizan pruebas de control
ginecológico (autoexploración, mamografías y citologías) en los grupos
de edad más jóvenes; sin embargo, es deficiente la realización de estas
pruebas en las de mayor edad (entre 60 y 65 años)
• Un porcentaje elevado de mujeres estudiadas padecen factores de riesgo
cardiovascular, siendo los más frecuentes la hipertensión arterial, la
dislipemia y el tabaquismo
• Relevante proporción de obesas en la muestra estudiada, sobre todo a
partir de los 50 años. Por otra parte es escaso el porcentaje de mujeres
que realizan alguna actividad física, fundamentalmente en los grupos más
jóvenes
• Más de un cuarto de la muestra padece osteoporosis. De estas, casi la
mitad estaba tomando algún medicamento que suponía riesgo para padecer
esta enfermedad
• Casi un cuarto de las pacientes estudiadas padece alguna enfermedad
que altera el metabolismo óseo, y por ello, facilitaba la osteoporosis.
De estas, las más frecuentes son la amenorrea secundaria y la artritis
reumatoide.
• Los factores de riesgo más importantes para padecer osteoporosis, son
la edad avanzada, tener antecedentes familiares ginecológicos,
cardiovasculares u osteoporóticos, aparición tardía de la menopausia,
tener síntomas climatéricos intensos, la inmovilización prolongada,
haber perdido peso de manera significativa en los últimos 10 años y
tener enfermedades de riesgo para esa enfermedad
El estudio, llevado a cabo desde enero a junio de 2006, se ha
fundamentado en la realización de encuestas a mujeres que acudieron a
los centros de Atención Primaria para cuestiones no relacionadas con el
climaterio, evitando el sesgo de la recogida de datos sólo en personas
que consultan por problemas en esa etapa de la vida. En una primera fase
se realizó un estudio descriptivo para conocer el perfil de la mujer
climatérica y, posteriormente, un análisis multivariante.
A juicio del Dr. Santiago Palacios, Director del Instituto Palacios de
Salud y Medicina de la Mujer y copresidente de FASEM, “la puesta en
marcha de este estudio era una necesidad, ya que nos permite valorar los
riesgos de la mujer española a esta edad de una manera más clara y, por
tanto, tener conciencia de las medidas preventivas necesarias”.
Completando esta idea, el Dr. Felipe Chavida, co-presidente de FASEM y
médico de familia, resalta el hecho de que “este estudio ha puesto de
manifiesto la alta prevalencia de co-morbilidad en esta mujer y, en
concreto, de osteoporosis; esto nos debe llevar a una reflexión y a
promover actitudes concretas e investigaciones posteriores”.
Perfil de la mujer climatérica española
La edad media de las mujeres participantes era de 56 años. La media de
edad de la menarquia en la muestra era de 12,6 años, con una tendencia a
aparecer a una menor edad. La media de la edad de la menopausia era de
48,4 años, con una tendencia a aparecer cada vez a una menor edad.
El 31% de la muestra refería padecer osteoporosis (más las de mayor
edad), de las cuales el 15% tenía antecedentes de fractura después de
los 35 años. Un 46% de ellas estaba tomando uno o más medicamentos
relacionados con el riesgo de padecer esta enfermedad o sufrir fractura.
El 23% de las mujeres estudiadas padecían alguna enfermedad que afectaba
el metabolismo óseo y, por ello, aumentaba su riesgo de sufrir
fracturas.
El 74,3% declaraban poseer factores de riesgo cardiovascular, siendo los
más frecuentes la hipertensión arterial (46,2%) , la dislipemia (41,1%)
y el tabaquismo (30,7%). Fuma más el grupo de edad comprendido entre 45
y 54 años respecto a los demás. El 12% de la muestra consumía alcohol
regularmente (más el grupo de edad entre 45-49 años), siendo el vino y
la cerveza el tipo más consumido.
Respecto a la exploración física, la media de la talla de la muestra era
de 161,2 cm, la de peso de 67,5 kg y la del IMC 26 (sobrepeso moderado).
El sobrepeso era más evidente a partir de los 50 años.
El 79% hacía autoexamen de mamas, siendo el grupo comprendido entre los
60 y 65 años (el de más edad) el que menos lo hacía. El 81% de la
muestra se realizaba mamografías. El 59% se realizaba exploración
pélvica y el 75% citologías.
Sólo el 29% aseguraba que realizaba actividad física, siendo el grupo de
60-65 años el más activo. El 66% de la muestra declaraba una ingesta
regular de lácteos.
Bajo el punto de vista psicológico, el mayor porcentaje (48%) opinaba
que tan solo se encontraba regular, encontrándose peor el grupo de
mujeres con edades comprendidas entre los 60-65 años.
En lo que respecta a la sintomatología climatérica, la mayoría refería
síntomas ligeros, siendo los más intensos los sofocos/sudores y el
insomnio. Una vez aplicado un modelo matemático (regresión múltiple),
las variables que parecían tener mayor significación en la aparición de
sintomatología climatérica eran la edad, los antecedentes familiares y
personales de osteoporosis, la obesidad, el consumo de lácteos y la
ingesta de medicación. La sintomatología era más severa en grupos tales
como las mujeres que vivían en núcleos inferiores a 100.000 habitantes,
las viudas y separadas-divorciadas, las analfabetas o con estudios
elementales y las desempleadas, entre otras.
Una colaboración necesaria
La mujer en edad climatérica es un campo multidisciplinario que ha ido
despertando cada vez más el interés de los profesionales de la salud.
Sin embargo, la colaboración de los médicos de familia y los expertos en
menopausia era prácticamente inexistente hasta ahora; este déficit se ha
solventado con la creación de foros, como el foro FASEM.
La Atención Primaria constituye el primer y, en ocasiones, único
contacto de la mujer climatérica con un profesional de la salud. Por
eso, el papel de este experto es fundamental en el manejo y seguimiento
de la misma, siendo necesario plantearlo bajo una perspectiva
biopsicosocial. Para el Dr. José Antonio Martínez Pérez, “el médico
de AP debe informar sobre hábitos higiénico-dietéticos recomendables,
detectar factores de riego cardiovasculares, osteoporóticos y
ginecológicos, valorar los síntomas físicos y psíquicos existentes,
asesorar sobre las ventajas e inconvenientes de los diferentes
tratamientos que hay y hacer un seguimiento completo y periódico de esta
mujer”.
En esta misma línea se expresa la Dra. Mercedes Abizanda, para la que no
cabe duda de que “el médico de Primaria es el que realiza su trabajo
de atención a la familia con mayor accesibilidad y longitudinalidad, por
lo que es el más indicado para la obtención de información sobre los
problemas relacionados con el climaterio".
FASEM ha surgido fruto de la preocupación por la escasa atención que se
presta a los problemas de salud relacionados con la menopausia. Médicos
de familia y expertos en menopausia se han unido para hacer una búsqueda
proactiva de estos trastornos, tratando de prevenir sus consecuencias.
Esta entidad cuenta con la participación de miembros de ambas sociedades
científicas. |