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Madrid
(España) |
3
de Abril de 2006 |
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Presentación del estudio
"El estigma y la enfermedad mental". |
En los últimos años
se han incrementado las actitudes sociales de rechazo hacia los enfermos
mentales creando barreras sociales que aumentan el riesgo de aislamiento
y marginalización de este colectivo. Para sensibilizar y establecer
propuestas de actuaciones que disminuyan el rechazo social que existe en
la sociedad en general, la Universidad Complutense de Madrid y Obra
Social Caja Madrid han realizado el estudio "Estigma y Enfermedad
mental: análisis de las Actitudes de Rechazo Social y Estigmación que
sufren las personas con enfermedad', que se enmarca en el Plan de
Atención Social a las Personas con Enfermedad Mental Grave y Crónica
2003-2007 que impulsa la Comunidad Autónoma de Madrid.
Dicha investigación da
a conocer las representaciones sociales y prejuicios que la sociedad
tiene de la problemática de las personas con enfermedad mental
crónica. Asimismo, se centra las informaciones, imágenes y noticias
que se ofrecen en los medios de comunicación sobre este colectivo y sus
implicaciones en la estigmatización del mismo. Por otro lado, analiza
las consecuencias e impacto que sobre los afectados y sus familias
ejercen las actitudes sociales que la sociedad expresa ante la
enfermedad mental.
Las personas con
enfermedad mental crónica sufren, además de las discapacidades y
dificultades de integración derivadas directamente de la enfermedad,
las consecuencias del prejuicio social que existe hacia las enfermedades
mentales y quienes las padecen. Este prejuicio social determina y
amplifica, en muchos casos, las dificultades de integración social y
laboral de estas personas en áreas tales como el alojamiento o el
acceso a formación o empleo
Datos más
relevantes
Sobre la
estigmatización de la enfermedad mental el estudio pone de relieve que
los estereotipos más frecuentes son: peligrosidad y relación con actos
violentos, responsabilidad, ya sea sobre el padecimiento de la
enfermedad o por no haber sido capaz de ponerle remedio mediante
tratamiento, incompetencia e incapacidad para tareas básicas de la
vida, impredecibilidad de su carácter y sus reacciones y la falta de
control.
El estereotipo de
peligrosidad es más frecuente entre la sociedad en general, siendo
menor y muy escaso entre profesionales. En relación a la población
general, un 39% siente pena por los enfermos mentales y un 56% de la
población confunde la enfermedad mental con el Retraso Mental.
Una consecuencia
particularmente negativa de la estigmatización y el prejuicio es la
discriminación Las personas con enfermedad mental crónica tienen
numerosas experiencias de rechazo, especialmente en el ámbito laboral,
los amigos y la familia extensa: el 44% informa haber tenido
experiencias de discriminación en el área laboral, el 43% en las
relaciones con los amigos y el 32% con los vecinos.
El rechazo social es,
según ellos, la razón que les lleva a incrementar el aislamiento y la
desesperanza. Así el 24% de las personas con enfermedad mental
entrevistadas afirman no salir de casa casi nunca o pocas veces; sólo
el 14% de las personas con enfermedad mental crónica tiene pareja
estable y un 18% afirma no tener ningún amigo. Las relaciones sociales
se limitan, en ocasiones, a otras personas con su mismo problema por lo
que se crea una especie de gueto que perpetua el auto-aislamiento
social. El principal ámbito de discriminación para las personas con
enfermedad mental es el laboral; sólo el 5% de las personas con
enfermedad mental entrevistadas tienen un empleo regular.
Las familias, además,
afirman que las personas con enfermedad mental sufren la falta de
comprensión. Un 38% de las personas con enfermedad mental entrevistadas
dicen sentirse a menudo sobreprotegidos por sus familiares. A veces las
conductas de evitación hacia las personas con enfermedad mental se
hacen extensibles en ocasiones a sus familiares. Esta reacción de los
familiares se puede entender como el resultado de la sobrecarga y
dificultades que las familias sufren en la convivencia y cuidado con su
familiar con enfermedad mental. El 37% de los enfermos mentales ha
tenido experiencias de discriminación dentro de su propia familia.
La estrategia más
frecuentemente empleada por las personas con enfermedad mental crónica
y sus familiares es el ocultamiento de la enfermedad mental. La razón:
no ser rechazados para que ello no les afecte en los diferentes ámbitos
de su vida, laboral, social, etc.
Hospitalización y
servicios terapéuticos
El 18% de la población
general, el 28% de los familiares e incluso el 20% de las personas con
enfermedad mental crónica entrevistadas creen que las personas con
enfermedad mental suponen un riesgo si no se las hospitaliza. De forma
contraria y contundente, el 99% de los profesionales creen que no.
Además, los profesionales tienden a culpabilizar más a las familias
por las recaídas que los demás grupos (población general, familiares
y usuarios). Este punto de vista no coincide con el de los familiares,
ellos no ven el origen de las recaídas en los propios problemas
familiares.
Muchas de las personas
con enfermedad mental crónica y sus familiares utilizan el
asociacionismo como estrategia de superación de barreras. El 28% de los
usuarios entrevistados de los Centros de Rehabilitación Psicosocial (CRPS)
y de los Centros de Rehabilitación Laboral (CRL) y un 37% de los
familiares pertenecen a alguna entidad asociativa.
Tratamiento de los
medios de comunicación
Según la
investigación se da un incorrecto tratamiento de la enfermedad mental
en la prensa y los informativos de radio y televisión. Uso de términos
relacionados con enfermedad mental crónica aplicados a situaciones o
cosas, o un mal uso de los mismos para referirse a personas que padecen
este tipo de trastornos. Los datos indican que aunque la información no
suele ser imprecisa o errónea, sin embargo, mantiene un tono general
negativo, especialmente en aquellas noticias que hacen referencia a
personas.
DATOS ENFERMEDAD
MENTAL EN LA COMUNIDAD DE MADRID
En la Comunidad de
Madrid alrededor de 1.500.000 personas sufrirán a lo largo de sus vidas
algún trastorno mental.
El Plan de Atención
Social a las Personas con Enfermedad Mental Grave y Crónica 2003-2007
estima que actualmente viven en la Comunidad 16.000 personas con
enfermedad mental grave y crónica, lo que supone el 0,3% de la
población total de la Comunidad.
Para estas personas la
vida no es fácil, por el hecho de padecer una enfermedad mental y por
ser etiquetados como enfermos mentales sufren una serie de reacciones
sociales negativas para su bienestar, adaptación y participación
social.
La enfermedad mental,
como otras condiciones humanas, tales como el sexo, el lugar de
nacimiento, la raza o la orientación sexual conlleva en muchos casos un
proceso de estigmatización.
RECOMENDACIONES
A partir del análisis
de los datos recogidos, se pueden hacer las siguientes recomendaciones o
indicaciones generales para favorecer una lucha más eficaz contra el
estigma de la enfermedad mental en la Comunidad de Madrid:
· Profundización e
incremento de las medidas de apoyo a la integración laboral y social de
las personas con enfermedad mental crónica.
· Mejora de las estrategias de afrontamiento al estigma en personas que
padecen una enfermedad mental y sus familiares mediante intervenciones
específicas generadas desde los propios recursos y las entidades
asociativas.
· Mejora de la información para los familiares acerca de la enfermedad
mental, especialmente en lo referente a las posibilidades de autonomía
e independencia y opciones de rehabilitación y tratamiento.
· Mejora de la información en población general a través de
campañas generales y específicas, centradas en la divulgación de la
realidad actual de la enfermedad mental y las posibilidades reales de
rehabilitación, tratamiento e integración social, diferenciando
adecuadamente la enfermedad mental de otras condiciones de dependencia.
· Elaboración y difusión de manuales de estilo y normas específicas
destinados a medios de comunicación para el tratamiento de los
términos relacionados con la enfermedad mental.
· Control del cumplimiento de estas normas mediante campañas de
seguimiento mediante la creación de un Observatorio de seguimiento de
su uso.
· Apoyo a la difusión social de noticias positivas relacionadas con la
enfermedad mental y su tratamiento no vinculadas a los estereotipos de
genialidad (e.g. apertura de centros de rehabilitación, inversiones en
recursos y servicios, nuevas alternativas terapéuticas,…).
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