Madrid (España)

15 de Enero de 2008

Aumenta la incidencia de las verrugas genitales.

Un estudio practicado en cerca de 70.000 mujeres de edades comprendidas entre 18 y 45 años, llevado a cabo en cuatro países nórdicos, revela que como mínimo una de cada diez mujeres señala haber sufrido al menos un episodio de verrugas genitales diagnosticadas clínicamente. Los porcentajes son del 9,5% en Noruega, 10,1% en Dinamarca, 11,3% en Suecia y 12,0% en Islandia. Los resultados, que se han publicado en el Journal of Infectious Diseases, indican también un aumento de la incidencia de verrugas genitales en las mujeres jóvenes.

Se trata del mayor estudio dirigido a evaluar la incidencia de verrugas genitales. A diferencia de la mayoría de los estudios previos, que se centraron en determinadas poblaciones seleccionadas, este se ha llevado a cabo a escala nacional y ha investigado muestras extraídas al azar de la población general. En consecuencia, sus resultados podrían aportar información acerca de la incidencia de verrugas genitales en la población general en Europa.

"Las verrugas genitales son muy frecuentes en las mujeres de los países Nórdicos, a las que afectan a edades jóvenes, y no hay razón para considerar que la situación sea diferente en el resto de Europa”, ha señalado la Profesora Susanne Krüger-Kjaer, del Instituto Danés de Epidemiología del Cáncer, Copenhague. “Estos resultados van a aportar a los responsables sanitarios un mejor conocimiento de la tremenda carga que suponen las verrugas genitales”.

En muchos países no se controlan epidemiológicamente las verrugas genitales. En el Reino Unido (RU), donde sí existe dicho control, informes recientes muestran que el diagnóstico de verrugas genitales ha aumentado más de 5 veces entre 1972 y 2006 y que, en 2006, ha alcanzado en torno a 60.000 casos solamente en mujeres.

A lo largo de los 10 últimos años, el diagnóstico de un primer episodio de verrugas genitales en el RU ha crecido un 20%; los casos recidivantes suponen el 30% del total; un 12% adicional se refiere a episodios que han necesitado tratamiento durante más de 3 meses. Los diagnósticos han sido uniformemente más frecuentes en la edad adulta joven, con unas tasas seis veces más elevadas en las mujeres de 16 a 24 años que en la totalidad de mujeres.

En su ultimo informe, la Agencia de Protección Sanitaria (APS) del RU afirmaba: “Si se incluyera la prevención de las verrugas entre los objetivos del programa de vacunación (esto es, recomienda el uso de la vacuna tetravalente [con cuatro tipos (6, 11, 16, 18) del virus del papiloma humano], que conlleva también protección frente a los tipos 6 y 11), asistiríamos a una reducción bastante rápida de las verrugas genitales en los grupos de edad joven.

"La exposición al virus del papiloma humano es lo suficientemente común como para que forme parte inevitable de la vida adolescente y adulta a través de las relaciones amorosas normales”, afirma el Profesor Charles Lacey, Universidad de York, RU. "Las verrugas genitales suponen una notable carga económica y psicológica; en mi opinión, debemos adoptar una vacunación frente al cáncer de cuello uterino de índole poblacional con una vacuna que sirva también para prevenir otras enfermedades genitales relacionadas con el virus del papiloma humano, como las verrugas genitales”.

Los beneficios de la prevención de las verrugas genitales ya han sido reconocidos por varios países
Dinamarca, Francia y Bélgica han identificado en sus recomendaciones para la vacunación frente al cáncer de cuello uterino el beneficio adicional de prevenir también otras enfermedades genitales relacionadas con el virus del papiloma humano, como las verrugas genitales. La reciente recomendación efectuada en el RU se ha visto apoyada por un análisis presentado por la APS que indica que una vacuna que contuviera cuatro tipos (6, 11, 16, 18) de virus del papiloma humano podría prevenir hasta el 70% de los casos de cáncer de cuello uterino y el 95% de los casos de verrugas genitales. Por otro lado, Australia solamente sufraga actualmente la vacunación con una vacuna de cuatro tipos (6,11,16,18), por el beneficio adicional de la prevención de las verrugas genitales.

La prevención de las verrugas genitales acelera y amplía los beneficios de los programas de vacunación
Estudios de modelización han mostrado recientemente que la prevención de las lesiones precoces de cáncer de cuello uterino y de las verrugas genitales por los tipos 6 y 11 supondría la reducción de más de un 90% de los casos de enfermedad, con la disminución pertinente de los gastos sanitarios, durante los 5 primeros años siguientes a la adopción de un programa de vacunación con los cuatro tipos (6,11,16,18).

"La lucha frente a los tipos 6 y 11, además de frente a los tipos 16 y 18, incrementaría en gran medida los beneficios precoces en las mujeres y la rápida recuperación de la inversión en los programas de vacunación frente al cáncer de cuello uterino”, señala Patrick Poirot, Vicepresidente de Asuntos Médicos y Científicos de Sanofi Pasteur MSD.

En estudios de fase III, de grandes dimensiones, en los que han participado más de 15.000 mujeres, Gardasil, vacuna contra el cáncer de cuello uterino con cuatro tipos de virus (6,11,16,18), ha prevenido el 99% de las verrugas genitales debidas al virus del papiloma humano de tipos 6 y 11 a lo largo de una media de seguimiento de tres años.

Aunque aún no se ha demostrado que el virus de tipos 6 y 11, que causa el 90% de los episodios de verrugas genitales, cause cáncer de cuello uterino, las mujeres con antecedentes de verrugas genitales presentan un aumento del riesgo de lesiones de cuello uterino (neoplasia intracervical de cuello uterino o CIN) y de cáncer de cuello uterino que muy probablemente se explica por un mayor riesgo de infectarse por otros tipos de virus del papiloma humano causantes de cáncer.

Más datos acerca de la carga que suponen las verrugas genitales para las personas y para la sociedad
Aunque las verrugas genitales no suponen un proceso potencialmente mortal, pueden provocar síntomas clínicos, como quemazón, picor, sangrado y dolor, así como también estrés psicosocial, resultante todo ello en una disminución de la autoestima, auto-percepción negativa, turbación y ansiedad. , Aunque eficaces a corto plazo, las terapias de ablación física de las verrugas son dolorosas y sus tasas de recidiva son altas si solamente se escinde la lesión visible mientras que persiste la infección.

Las verrugas genitales también representan una carga económica para la sociedad. Un estudio sobre las verrugas genitales entre los contratantes de un seguro privado ha estimado un coste anual de 140 millones de dólares para los seguros médicos privados como consecuencia del diagnóstico y tratamiento de las verrugas genitales.ii Un reciente estudio ha estimado un coste de 10,1 millones de libras como consecuencia de los nuevos casos de verrugas genitales solamente en el año 2003 en el Reino Unido.

Acerca del estudio
La información sobre las verrugas genitales diagnosticadas clínicamente y los hábitos de vida se recogió a través de un cuestionario.

Mediante el uso de registros de población informáticos, que abarcan a toda la población del país respectivo, se extrajo una muestra al azar de mujeres (de 18 a 45 años de edad) de la población femenina general de cada país, utilizando como identificador clave el número de identificación personal (NIP) propio. Se obtuvo el consentimiento informado de cada participante en el estudio, que había sido aprobado previamente en cada país por la junta de protección de datos y los comités éticos científicos pertinentes.
Desde noviembre de 2004 a junio de 2005, los autores incluyeron en el estudio 22.199 mujeres de Dinamarca (tasa de participación, 81,4%), 15.051 mujeres de Islandia (54,6%), 16.604 mujeres de Noruega (68,0%), y 15.713 mujeres de Suecia (63,6%), lo que supone un total de 69.567 mujeres. Se excluyeron 81 mujeres por cuestionarios incompletos o discrepancia entre su NIP y el año de nacimiento registrado, por lo que la población de este estudio estuvo formada por 64.486 mujeres (22.173 de Dinamarca, 15.025 de Islandia, 16.575 de Noruega y 15.713 de Suecia). Para este artículo, los autores excluyeron a 339 mujeres que no habían respondido a la pregunta acerca de las verrugas genitales, por lo que se dispuso para el análisis de un total de 69.147 mujeres.