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Cádiz
(España) |
3 de
Marzo de 2008 |
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Dos de cada
tres niños jerezanos sufre problemas de visión. |
La temprana
escolarización, el abuso de los videojuegos y el ordenador son según los
expertos de Grupo San Dionisio algunos de los factores que influyen de
forma muy negativa en el buen desarrollo visual de los niños. Los
médicos coinciden en señalar que es entre los cinco y los siete años
cuando nuestros ojos completan su ciclo de maduración, por lo que es
esencial llevar un riguroso control para poder atajar cualquier problema
que pudiera surgir durante este periodo. El éxito en el tratamiento de
anomalías como la miopía, hipermetropía y el astigmatismo dependen en
gran medida de un diagnóstico precoz.
Grupo San Dionisio ha presentado estos días los resultados de su campaña
de revisión visual realizada en varios colegios jerezanos. Durante los
dos últimos meses, ópticos y optometristas han visitado centros
escolares de la ciudad para hacer un estudio optométrico a los más
jóvenes y hacerles entrega de un informe en el que se detalla todas las
incidencias que se les ha encontrado con la indicación de hacer un
estudio más detenido en una óptica.
Los datos son preocupantes, ya que el 65% de los niños tratados, unos
2000, sufre alguna anomalía de carácter leve a moderada y un 2% tiene
problemas severos en cuanto a supresión, bien por graduación elevada o
por desviación ocular. Esto se traduce en que dos de cada tres niños en
edad escolar tiene algún tipo de afección visual, en muchos de los casos
aún sin diagnosticar.
Tal y como apuntan los expertos de Grupo San Dionisio, en los últimos
dos años se ha producido un descenso considerable de casos de niños con
ambliopía (más conocida como “ojo vago”), sin embargo sí se ha notado un
aumento en el número de niños con problemas visuales refractivos como
son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. El aumento de este
tipo de problemas en los niños es debido, según Mariano Gómez Beser,
gerente del Grupo, “al enorme estrés visual al que hoy están
sometidos los niños desde pequeños.”
Por este motivo, los ópticos recomiendan a los padres que realicen una
revisión de la vista a sus hijos al menos una vez al año, de forma que
puedan asegurarse de que el menor no sufre ningún problema. “Un niño que
no ve bien no podrá seguir atentamente las explicaciones del profesor en
la pizarra ni estudiar con comodidad, por lo que su comportamiento será
distraído y le costará acometer sus actividades escolares”, apunta Gómez
Beser que también destaca que algunos de los síntomas que deben hacer
saltar la luz de alarma ante posibles problemas son que el niño guiñe
frecuentemente los ojos, que diga que ve doble, el enrojecimiento ocular
o que se acerque mucho el libro para leer. |