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Barcelona
(España) |
6 de
Noviembre de 2007 |
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La felicidad fortalece el
sistema inmunológico. |
Una actitud positiva refuerza nuestro sistema
inmunológico, según determinan los últimos estudios realizados al
respecto, reforzados por la opinión de los expertos. Como hace la Dra.
Ascensión Marcos, Profesora de Investigación del Consejo Superior de
Investigaciones (CSIC) al afirmar que un estado positivo “es
fundamental porque las funciones del organismo responden mejor ante
cualquier agresión externa”.
Cada vez son más las evidencias científicas que apoyan este comentario,
como demuestra un estudio publicado en 2005 en la revista “Proceedings
of the Nacional Academy of Sciences”, que todavía sigue siendo una
referencia en el análisis de los efectos de la felicidad en la salud.
Andrew Steptoe, James Wardle y Micheael Marmot, del departamento de
epidemiología y salud pública del University College de Londres, UCL,
decidieron medir la felicidad desde el punto de vista puramente
biológico con el objeto de determinar su incidencia en la salud, que
resultó crucial.
Los científicos hicieron el experimento con 216 voluntarios, incluyendo
116 hombres y 100 mujeres de origen europeo, todos entre 45 y 59 años de
edad y sin historial de enfermedad coronaria o tratamiento de
hipertensión. Les tomaron la presión arterial antes de cada medición y
pruebas de saliva para medir el cortisol (la hormona del estrés), les
monitorizaron el ritmo cardiaco, aplicaron un test psicológico para
identificar desórdenes psiquiátricos y los sometieron a pruebas
controladas en laboratorio para medir el estrés en respuesta a estímulos
mentales.
El estudio concluyó que el estado de ánimo positivo está relacionado con
la reducción de problemas neuroendocrinos, inflamatorios y
cardiovasculares, y el fortalecimiento del sistema inmunológico.
Células y tejidos
En la medición jugó un papel importante el cortisol como indicador de
salud. Esta hormona es segregada en situaciones de tensión física y
emocional, y su alta concentración favorece la aparición de algunas
enfermedades, entre ellas, la obesidad abdominal, la hipertensión, la
diabetes tipo II y los trastornos autoinmunes. A partir de esto
aparecieron las primeras sorpresas de la investigación: las personas con
actitudes neutras o tristes presentaron el nivel de cortisol un 32% más
alto que aquellos que dijeron sentirse más satisfechos o felices. Un
porcentaje significativo que, según el estudio, si persiste durante
meses o años podría ser un riesgo para la salud.
Para nadie es un secreto que altos niveles de cortisol son
característicos de algunos estados depresivos, pero los investigadores
británicos destacaron que no estar feliz provoca un efecto similar.
“La actitud positiva se canaliza en nuestro organismo a través del
buen funcionamiento de las células y tejidos. Una mentalidad adecuada
fortalece el sistema inmunológico. Y, al contrario, cuando hay actitud
negativa, el cortisol aumenta y es un inmunosupresor importante”,
añade la Dra. Marcos.
En este sentido, la alimentación, una dieta equilibrada y adecuada,
también sustenta un ánimo positivo y, en consecuencia, favorece la buena
salud. “Se podría hablar de un trinomio compuesto por
alimentación-felicidad-salud. Lo conseguiremos comiendo bien, siempre y
cuando se esté bien educado nutricionalmente. Ésta es la clave para
comer lo adecuado y de este modo, mantener o mejorar la salud. Cuando
confluye el gusto por la comida con la ingesta de unos alimentos
saludables, las endorfinas se disparan y la sensación de satisfacción
aumenta”, explica la experta.
El estrés, asociado comúnmente a las sociedades occidentales, actuaría
como un medidor negativo de los marcadores de felicidad y de salud. “Hay
que tener en cuenta que la insatisfacción crónica durante mucho tiempo
llega a poder desarrollar procesos tumorales, algo que está relacionado
con un sistema inmune alterado”, concluye la Dra. Marcos |