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Madrid
(España) |
7 de
Noviembre de 2007 |
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La Fundación Española de
Psiquiatría y Salud Mental aboga medidas para evitar errores de
diagnóstico y terapéuticos en la población inmigrante. |
Uno de los temas que más interés ha despertado entre
los profesionales sanitarios es la relación entre salud mental y
migración y cómo el propio proceso migratorio puede derivar en
determinadas alteraciones psicopatológicas en la mayoría de los casos,
estrés y depresión.
Según la FEPSM (Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental) el
esfuerzo de adaptación del inmigrante a un nuevo país, una nueva cultura
y en muchos casos el sentimiento de discriminación conlleva que este
colectivo sufra un alto grado de estrés. En este sentido, investigar la
vulnerabilidad de este colectivo a padecer algún tipo de psicopatología
es uno de los principales objetivos de los profesionales de Salud
Mental.
Por otro lado, el paciente inmigrante presenta necesidades asistenciales
especiales a lo que a salud mental se refiere. Sin embrago, la
experiencia y preparación que los profesionales suelen tener acerca de
este colectivo son escasas y en algunos casos deberán subsanarse con una
formación específica. Asimismo, la lengua y los diferentes aspectos
culturales son las principales barreras entre el especialista y el
paciente que pueden llevar a errores de diagnóstico y terapéuticos. Por
ello se aboga por la figura del mediador cultural sanitario.
Aunque ya existe una forma de reducir el riesgo de posibles errores
diagnósticos a través de la llamada Formulación Cultural, incluida en el
DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales),
que permite describir la identidad cultural del paciente, su modelo de
comprensión y explicación de los síntomas, la FEPSM reclama la necesidad
de dispositivos adaptados a las nuevas características de la sociedad
para asegurar la calidad asistencial a todos los usuarios,
independientemente de su grupo ético o cultural.
Patologías más comunes en la población inmigrante
Trastornos de ansiedad y depresivos
Son los trastornos que más se ligan al hecho migratorio, ya que éste
siempre implica un duelo por lo que se deja atrás y se produce un cambio
que afecta todos los aspectos de su vida personal, lo cual es un riesgo
para padecer depresión y ansiedad. Entre un 25 y un 30 % de inmigrantes
sufren ansiedad y más del 25 % depresión. En las consultas de atención
primaria un 20 % de los pacientes españoles sufre problemas de salud
mental, pero en el caso de los inmigrantes el porcentaje de afectados
alcanza el 50%.
Trastornos somatomorfos
En ciertas culturas, la enfermedad mental supone un gran estigma y sus
posibles patologías son interpretadas y manifestadas de diferente forma
según cada cultura. En nuestro contexto cultural es habitual
psicologizar los trastornos depresivos, mientras que para la mayoría de
los inmigrantes es más común la expresión a través de síntomas físicos.
Síntomas somáticos inespecíficos como cefaleas, dolor abdominal, fatiga…
son un motivo de queja frecuente en pacientes que, al ser explorados,
presentan también síntomas de diversos trastornos psiquiátricos.
Trastornos paranoides y psicosis reactivas
En las salas de urgencia de psiquiatría las psicosis reactivas breves y
los trastornos paranoides se dan especialmente en condiciones de
aislamiento cultural y social. Estos síntomas paranoides presentados en
ocasiones por la población inmigrante han recibido el nombre de
‘reacción paranoide del extranjero’ y suelen presentarse en forma de
psicosis reactivas de tipo afectivo con síntomas como miedo intenso,
agitación, hostilidad o agresividad y muchas veces síntomas depresivos.
El medidor cultural en salud mental y otras medidas
La figura del mediador cultural sanitario como solución a los problemas
comunicacionales no es defendida por algunos profesionales de otros
países que apuestan por un intérprete. La FEPSM pone de relieve la
diferencia entre traductor y un mediador, el primero no tiene porqué
conocer los aspectos culturales y menos aún conocimientos sanitarios de
ahí la apuesta por el mediador cultural en psiquiatría que debe alcanzar
conocimientos en salud mental y competencia cultural.
Otras de las posibles medidas serían:
• Formación continuada.- el personal sanitario debe recibir formación
sobre cómo trabajar con las minorías étnicas.
• Promoción de la de la salud comunitaria.- esta medida incluye trabajos
de campo para promocionar la salud mental entre minorías.
• Establecer vínculos con líderes de la comunidad.- es muy importante el
contacto con los líderes de la comunidad ética para abrir una línea de
comunicación que permita conocer de forma precisa las verdaderas
necesidades del paciente. |