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Bilbao (España) |
3 de
Octubre
de 2008 |
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Un final de la vida confortable.
Humanizar el proceso de morir. |
El
foro socio sanitario Encuentros con la salud comienza su segunda
temporada con una conferencia que lleva por título “Humanizar el proceso
de morir”.
-
No ha de abandonarse al enfermo cuando la tecnología y el
conocimiento científico dejan de ser útiles para curar su
enfermedad.
- Han de respetarse las intenciones del enfermo y conocer sus
valores, manifestados bien en el documento de sus Voluntades
Anticipadas o bien a lo largo de todo el proceso.
- Han de evitarse procedimientos terapéuticos que disminuyan el
confort del enfermo o aquellos otros cuya crudeza los convierta en
más insufribles que la propia enfermedad, así como el
encarnizamiento terapéutico.
- La buena práctica médica se expresa cuando se aplican las medidas
terapéuticas proporcionadas, evitando la obstinación terapéutica, el
abandono, el alargamiento innecesario y el acortamiento deliberado.
- La Ley de Autonomía del Paciente (ley 41/2002) y la normativa
deontológica (Código de Ética y Deontología Médica -Cap. VII-)
regula de manera clara esta cuestión.
Morir
no es un acto puntual sino todo un proceso. Ése es el punto de partida
con el que Jacinto Bátiz, presidente de la Sección de Cuidados
Paliativos de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y jefe de la
Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios (Santurtzi),
aborda la conferencia con la que, bajo el título “Humanizar el proceso
de morir”, da comienzo -hoy a las 19:00 horas en la Biblioteca
Bidebarrieta- la segunda temporada del foro socio sanitario Encuentros
con la salud.
“Este proceso de morir de los enfermos en situación terminal”,
puntualiza el experto “requiere de una atención técnica y humana con la
mejor calidad posible que busque la excelencia profesional, un derecho
inalienable a la dignidad humana”.
La humanización de este proceso se concreta en una serie de pautas
valoradas por el presidente de la Sección de Cuidados Paliativos de la
Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. “No ha de abandonarse al enfermo
-ni los profesionales sanitarios ni sus seres queridos-, ni siquiera
cuando la tecnología y el conocimiento científico dejan de ser útiles
para curar su enfermedad. Para morir con dignidad es preciso estar
acompañado por los seres queridos, libre de dolor y de sufrimiento, sin
manipulaciones médicas innecesarias y con la asistencia sanitaria
precisa”.
Una estrategia adecuada de Cuidados Paliativos ha de forjarse en función
de los deseos del paciente, por encima de las consideraciones de su
entorno. Jacinto Bátiz considera que “han de respetarse sus intenciones
y conocer sus valores, manifestados bien en el documento de sus
Voluntades Anticipadas o bien durante la relación que mantengan a lo
largo de todo el proceso”.
El compromiso médico es otra cuestión relevante en este tránsito. Bátiz
comprende que “para que el final de la vida de estos enfermos sea más
confortable han de evitarse procedimientos terapéuticos que disminuyan
su confort o aquellos otros cuya crudeza los convierta en más
insufribles que la propia enfermedad. El encarnizamiento terapéutico,
aún realizado bajo la mejor de las voluntades, es una batalla perdida
que reduce la dignidad del ser humano”.
El enfermo en fase terminal tiene derecho a no experimentar dolor. Dicha
así, esta frase parece una declaración de amor al prójimo, un ejercicio
de sensibilidad. El especialista en Cuidados Paliativos considera, sin
embargo, que “el tratamiento del dolor no es una cuestión opcional ni un
acto gratuito de caridad, sino un imperativo ético de la profesión
médica. El código deontológico expresa esta cuestión con claridad”.
Yendo un paso más allá, Jacinto Bátiz ejemplifica con enfermo, en fase
terminal cuya patología “presente determinados síntomas que provoquen un
sufrimiento insoportable e imposible controlar en los momentos del
desenlace. Esta situación”, prosigue el especialista, “obliga al médico
a disminuir la conciencia del enfermo para garantizar una muerte serena.
No se trata, insisto, de un acto de buena voluntad sino de un imperativo
moral”.
No es extraño que, llegado el caso, el enfermo desee la muerte. “Es algo
que sucede con relativa frecuencia”, recuerda el presidente de Sección
de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. “Tenemos que tener
presente que todo el mundo desea tener una buena muerte. Morir bien es
una legítima aspiración de los seres humanos. Los profesionales de la
salud están obligados a ayudar a sus enfermos para mueran sin
sufrimiento. Esta buena práctica médica se expresa cuando se aplican las
medidas terapéuticas proporcionadas, evitando la obstinación
terapéutica, el abandono, el alargamiento innecesario y el acortamiento
deliberado”.
A la hora de valorar los beneficios de los Cuidados Paliativos, Jacinto
Bátiz esclarece que “no debe haber frontera en la curación y la
paliación. Los cuidados paliativos han de comenzar desde el primer
momento del diagnóstico de la enfermedad, con una relación
médico-enfermo en la que la comunicación será la mejor herramienta. A
medida que se acerca la muerte los profesionales sanitarios han de
cambiar su papel de “consejero y cuidador profesional” por el de
compañeros íntimos del viaje más solitario que un ser humano hace
jamás”.
Frente a la sensación de frustración que puede provocar en los
profesionales sanitarios la muerte de un paciente, Bátiz considera que
“cuando se consigue que el enfermo fallezca en paz, con comodidad y
viendo que tanto él como su familia han recibido un apoyo emocional
adecuado, se descubre que dar alivio a las molestias físicas y
emocionales de una persona es tan importante como curar”.
Desde esta perspectiva, “humanizar el proceso de morir beneficia por un
lado al enfermo que sufre, a una familia asustada que no acaba de
aceptar la situación y sufre por el ser querido, y al médico formado
para luchar contra la muerte. Los cuidados paliativos contemplan esta
triple realidad que configura el proceso de la muerte inminente en la
sociedad actual. Si la sociedad comprueba que se humaniza el proceso de
morir tendrá miedo a la muerte, pero no tendrá miedo al proceso de
morir”.
La Ley de Autonomía del Paciente (ley 41/2002) y la normativa
deontológica (Código de Ética y Deontología Médica -Cap. VII-) regula de
manera clara esta cuestión.
Encuentros con la Salud es una iniciativa organizada de forma conjunta
por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, el diario El Correo, la
facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco y la
agencia especializada Docor Comunicación y patrocinada por el Grupo
QUIRON.
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