Madrid (España)

 24 de Octubre de 2005

El 50% de los niños y el 25% de las niñas sufren al menos una fractura ósea durante su infancia.

Conceptos como el deporte, el calzado o el mobiliario escolar están relacionados directamente con los posibles problemas ortopédicos que padecen o pueden padecer los niños. Pero además de estos factores externos, cabe destacar la prevención de los accidentes en la infancia. Según el Dr. José Ricardo Ebri, Director del Instituto Valenciano de Ortopedia Infantil de la SEPEAP, "el cincuenta por ciento de los niños y el veinticinco de las niñas sufrirán, al menos, una fractura durante su infancia, afectando la fractura al miembro superior en el cincuenta por ciento de todos los casos y por igual al lado izquierdo que al derecho".

Para el Director del Instituto Valenciano de Ortopedia Infantil de la SEPEAP, la prevención durante la práctica del deporte y los juegos resulta clave junto al uso adecuado del material de protección: "Hay que clasificar y diferencias por edades y peligrosidad los parques de juego infantil. Con ello se evitarían múltiples accidentes producidos por choques entre niños de diferente tamaño. Estadísticamente, es con el juego llamado castillo hinchable con el que más accidentes se producen".

Como especialista en Traumatología, el Dr. Ebri es consciente de que la principal inquietud de los padres en la consulta afecta a los pies y a las alteraciones de la marcha. "Sin embargo, hay que desmitificar los pies planos infantiles como problema ortopédico, pues en la mayoría de los casos esta patología se resuelve haciendo caminar más al niño y haciéndole abandonar el cochecito", expone el Dr. Ebri mientras recuerda que el incremento de niños adoptados de otras etnias ha modificado los problemas de consulta hasta ahora más habituales.







Por su parte, el Dr. José Gascó Gómez, explica que "los motivos de consulta más frecuentes son las anomalías axiales de los miembros pero tienen su corrección espontánea en más del 90 por ciento de los casos y se pueden considerar como variantes de la normalidad. Sin embargo, es imprescindible conocerlas para no catalogar de inocuas otras que no lo son y que necesitan tratamiento precoz".

Para el Dr. Javier Gascó Adrién, del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Son Llátzer de Palma de Mallorca, muchas veces es la preocupación excesiva e injustificada la responsable de que los padres acudan a las consultas: "No es infrecuente que la asistencia a la consulta provenga más de la preocupación de los padres que de las propias molestias del niño, por ejemplo, al observar actitudes o supuestas "alteraciones" anatómicas que intranquilizan a los tutores, a pesar de que el niño carece de síntomas".
Respecto a la actitud y formación del profesional ante situaciones de este tipo, el Dr. Gascó Adrién recuerda que "no hay que olvidar que nuestra formación debe ser continuada; por otro lado, los avances técnicos y nuestros condicionantes laborales no deben separarnos del aspecto humano de la medicina".

PREDISPOSICIÓN Y AGENTES EXTERNOS
Si bien es cierto que la educación postural es fundamental para evitar determinadas lesiones en el niño, no lo es menos que existen factores genéticos que pueden influir en el desarrollo de algún problema ortopédico. Para el Dr. Gascó, "existe una cierta predisposición a problemas ortopédicos ante un menor con un perfil de niño obeso e inactivo. Es más, hoy en día, con la proliferación de los juegos de ordenador se comienzan a observar contracturas en raquis cervical. Por otra parte, hay deformidades ortopédicas que no dependen en absoluto de las influencias externas, como ocurre con la escoliosis".

Asimismo, para el Dr. Ebri, "los factores genéticos son determinantes puesto que hay un porcentaje de alteraciones que son hereditarias. Resultan fundamentales para la prevención de los problemas ortopédicos e incluso en el pronóstico evolutivo de éstos".

En cuanto a los agentes externos, ambos expertos coinciden en destacar la importancia de un buen calzado para evitar futuras lesiones. Comodidad, flexibilidad y adaptabilidad son características que no deben omitir los padres a la hora de comprar. Según el Dr. José Gascó Gómez, " el calzado debe tener la medida adecuada en longitud, altura y anchura para evitar la aparición de callosidades, enrojecimiento y ampollas, pues no hay que olvidar que un porcentaje importante de las cojeras de un niño pequeño se deben a este motivo."

Para este especialista de la Facultad de Medicina de Valencia, "el calzado debe ser flexible porque las articulaciones del pie deben moverse". Asimismo, recuerda a los padres que "las zapatillas deportivas son el calzado ideal para el niño normal. No hay que olvidar que el calzado surgió como medida protectora y no como medida correctora", concluye José Gascó Gómez.