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Madrid
(España) |
6
de Julio de 2006 |
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Presentación de la Guía "La Carne de
pollo en la alimentación saludable". |
La carne de pollo es rica en proteínas de alta
calidad, vitaminas y minerales, y su consumo aporta poca carga calórica
y colesterol, por lo que su ingesta se recomienda a diversos grupos de
población y en diferentes dietas terapéuticas. Estas son algunas de
las propiedades del pollo analizadas en la Guía La carne de pollo en la
alimentación saludable, un manual que por primera vez engloba todos los
aspectos relacionados con la carne de pollo y la salud, y que muestra
cómo la calidad de la carne de pollo que hoy disfrutamos es fruto a su
vez de las rigurosas medidas higiénico-sanitarias que se observan en
todo el proceso de producción de las aves en nuestro país, desde su
nacimiento hasta la propia mesa de los consumidores
Según los especialistas reunidos hoy en Madrid
durante la presentación de la Guía ‘La Carne de pollo en la
alimentación saludable’, el consumo de carne de pollo contribuye a
mantener una correcta alimentación y a prevenir diversas enfermedades.
En concreto, durante la presentación del manual, sus autores explicaron
que la ingesta de carne de pollo es fuente de proteínas de alta calidad
al contener ‘aminoácidos esenciales que nuestro organismo es capaz de
sintetizar con facilidad’, además de contener ‘grasas buenas’
compuestas por ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados,
relacionadas con un papel cardioprotector en nuestra salud.
Según el Dr. Lucio Cabrerizo, responsable de la
Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital Clínico San Carlos de
Madrid y Secretario de la Sociedad Española de Endocrinología y
Nutrición, “Si tomamos un filete pequeño de pechuga de pollo,
estaremos aportando al organismo el 30% de nuestras necesidades diarias
de proteínas, y sólo el 5% de las kilocalorías de una dieta estándar”.
De hecho, la carne de pollo se caracteriza por su escaso aporte
calórico (menos de 10 g de grasa por 100 g de alimento), y en
consecuencia, menor colesterol. Por ello los especialistas consideran
idóneo su consumo para personas con hipertensión, colesterol total
elevado, y niveles altos de triglicéridos, así como aquellos que
quieran mantener su peso.
La carne de pollo es también fuente de vitamina B3,
necesaria para transformar lo que comemos en energía y vitamina B6, que
contribuye a la formación de glóbulos rojos. Además, el pollo nos
aporta ácido fólico, relacionado con la prevención de enfermedades
cardiovasculares e indispensable en los primeros meses de gestación
para prevenir defectos en el tubo neural del futuro bebé (espina
bífida, etc.)
Rico en fósforo, hierro y potasio, para el Dr. Cabrerizo, “el
pollo es la carne que aglutina en mayor medida los beneficios de los
alimentos de origen animal, y que posee en menor cantidad los elementos
menos saludables de los mismos”. Por ello, los expertos aconsejan
su ingesta a grupos de población tan diferentes como niños, mujeres
embarazadas, personas mayores e hipertensos, así como a personas que
sigan dietas terapéuticas derivadas de enfermedades como la diabetes
melitus 2, obesidad, glucosa alta, enfermedad celiaca, dietas blandas
digestivas, etc.
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El
consumo de carne de pollo aporta:
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El 30% de
las necesidades medias de proteínas diarias
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Sólo el
5% de las kcal. de una dieta estandar (filete
pequeño pechuga de pollo)
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Vitaminas
del grupo B:
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4B1:
beneficios sistema nervioso
4B2:
contribuye a la reproducción celular y a mantener sanas piel, uñas
y cabello
4B3:
transforma en energía lo que comemos
4B6:
contribuye a la formación de glóbulos rojos
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Ácido Fólico:
Ayuda a prevenir enfermedades cardiacas y en mujeres
embarazadas, defectos en el tubo neural de los futuros bebés
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Minerales:
4Fósforo:
El ‘alimento del cerebro’. Forma parte de nuestras membranas
celulares
4Hierro:
Necesario para el buen funcionamiento del sistema inmunológico
y la formación de la hemoglobina que transporta el oxígeno
en la sangre
4Potasio:
Influye de forma positiva en nuestro sistema nervioso y en el
mantenimiento de nuestra musculatura
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La calidad del pollo comienza en su crianza
En cualquier caso, las propiedades de la carne de pollo dependen
también de las condiciones de producción, crianza y procesamiento de
las aves. España posee una pormenorizada legislación que regula
rigurosamente las condiciones higiénico-sanitarias de la cría del
pollo de carne, desde su nacimiento hasta la mesa del consumidor. En
concreto, con la llegada de las reproductoras a las granjas–con un
día de edad- se inicia un ciclo de crianza en el que ha de cuidarse
constantemente su crecimiento y condiciones de iluminación,
temperatura, ventilación, alimentación, etc. Transcurrido un tiempo se
produce la puesta de las reproductoras, y los huevos obtenidos se
desinfectan y trasladan a unas incubadoras que reproducen las
condiciones necesarias para un correcto desarrollo embrionario.
Para asegurar un ambiente sano y confortable a los
pequeños pollitos, antes de que lleguen a las granjas son
sistemáticamente limpiadas, fumigadas, y desinfectadas. Según José
Ignacio Barragán, Presidente de la Asociación Española de Ciencia
Avícola (AECA-WPSA), y co-autor de la Guía, “para que su desarrollo
sea correcto y lograr el peso deseado, los pollos deben criarse en un
ambiente libre de estrés y en perfectas condiciones ambientales”. Por
este motivo, nuevamente se extreman los cuidados en las condiciones de
temperatura (más alta cuanto más pequeños), iluminación (alternando
periodos de luz y oscuridad para que las aves puedan descansar y
sintetizar sustancias), ventilación (controlada por sofisticados
programas de ordenador), comida (de fácil acceso y basada en cereales y
proteínas vegetales) y bebida, así como las camas (a base de virutas
de madera o paja que aseguren el confort de las aves).
El papel veterinario
Los veterinarios juegan un papel determinante en el
buen estado de las aves en las granjas. Según Barragán “además
de los veterinarios de las explotaciones que siguen día a día el
bienestar de los animales y certifican la sanidad de los pollos antes de
su traslado al matadero, los servicios veterinarios de la
Administración realizan continuas investigaciones que verifican la
corrección del proceso de cría, y durante el sacrificio, están
presentes durante toda la jornada realizando controles a todas y cada
una de las partidas sacrificadas”.
Un plus de seguridad
Según la Guía ‘La Carne de pollo calidad
saludable’, además de cumplir con todos estos procesos obligatorios
las explotaciones y mataderos ponen en marcha sistemas de autocontrol y
prevención basados en medidas de bioseguridad, entre los que destacan
los sistemas de control de entrada a las granjas (más rigurosos incluso
que los existentes en hospitales y casas de salud), así como modernos
sistemas de limpieza y desinfección de vehículos, etc.
En cualquier caso, en toda la UE la seguridad
alimentaria queda garantizada por la trazabilidad total de los
alimentos, que permite reconstruir su ‘historial’ desde la granja a
la mesa, pudiendo conocer en todo momento los pasos seguidos por el
alimento que está en nuestra mesa.
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