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Bilbao (España) |
11 de Junio
de 2008 |
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La
hidratación, la protección solar y el equilibrio en la dieta
marcan los cuidados del niño en verano. |
- Las cremas
solares han de ser de pantalla física en los menores de tres años y
de protección química a partir de esa edad.
- Los menores de dos años han de evitar la playa y buscar la sombra
de los árboles o lugares protegidos del sol. El resto evitarla en
las horas centrales del día.
- El verano es la época menos propicia para programar una rutina
horaria o de sueño. Es recomendable relajar estas cuestiones,
siempre y cuando el sueño aporte relajación al pequeño y se tenga
claro por ambas partes –padres e hijos- que se trata de un acuerdo
puntual.
- El verano es el momento idóneo para que los padres “recuperen” la
relación directa y fluida con los hijos y se programen actividades
en común.
Las pautas de
alimentación, los riesgos de la exposición al sol y los cuidados
referentes a la piel, el control de los esfínteres y la modificación de
los hábitos de sueño son las consultas más habituales en las consultas
de pediatría cuando se aproximan las vacaciones de verano. Así lo
expresa Jesús Rodríguez, presidente de la Sección de Pediatría de la
Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, durante su participación en la
décima edición de Encuentros con la Salud, que tiene por lema ¡Nos vamos
de vacaciones!.
“En ocasiones” matiza el experto, “preguntan por la posibilidad de
viajar en avión con niños muy pequeños o por el tipo de vacunas que han
de suministrarle a un niño cuando viajan a un país exótico, pero no son
las consultas más habituales”.
Subraya el especialista que “las pautas de recomendación varían en
función de la edad de los niños. Así, en el caso de los bebés menores de
dos años su exposición al sol viene regida por el sentido común. La
primera regla de oro es una adecuad hidratación. Ha de evitarse la
playa, buscar la sombra de los árboles y proteger a los niños con cremas
solares: de pantalla física en los menores de tres años y de protección
química a partir de esa edad. En el caso de los más pequeños esta
protección ha de ser reforzada con prendas que protejan las zonas más
delicadas de la piel del bebé”.
Con respecto a la aplicación de las cremas, Jesús Rodríguez puntualiza
que “es necesario tomarse un tiempo para hacerlo, antes de salir de
casa. Es importante una aplicación uniforme en la piel, con un margen de
antelación para que impregne bien. La operación ha de repetirse cada dos
o tres horas.”.La utilización de cremas no implica abusar del sol.
En cuanto a la alimentación, el pediatra concluye que “ha de procurase
mantener una dieta equilibrada. La relajación de las rutinas empuja en
muchas ocasiones a un exceso de comida fuera de horas. Sin llegar a ser
estrictos no se puede consentir un continuo consumo de batidos, helados,
golosinas, etc. Hay que jugar a dos bandas: abrir un poco la mano, pero
no consentir todo lo que el pequeño pida. Las dietas han de colaborar en
la hidratación del pequeño y aportarle los nutrientes suficientes para
hacer frente al desgaste físico de esta época”.
Las alteraciones del horario es una de las pautas más comunes en estas
fechas. Entiende el pediatra que “el verano no es la fecha idónea para
instaurar una rutina horaria y del sueño. En ocasiones los niños tienen
que compartir habitación de hotel con los padres u otras personas, no
reconocen su hábitat habitual para dormir y ven trastocadas sus rutinas
habituales. La recomendación es no intentar establecer una pauta fija de
sueño y procurar que el sueño sea relajante para el menor, muchas veces
sobrexcitado. No obstante, hay que tener las ideas claras: en cuanto se
regrese de vacaciones se impone de nuevo la rutina desde el primer día”.
Una de las cuestiones más sobresalientes sobre las que hace hincapié
Jesús Rodríguez es “la necesitar de estrechar lazos familiares entre
padres e hijos en estas fechas. Es el momento idóneo para desacelerar
las tensiones propias del fin de temporada y aminorar las prisas y los
excesos que marcan el ritmo de esos días previos frenéticos. En
pediatría existe una máxima: los padres han de cuidarse para que los
hijos perciban esa mejora. Durante este mes es sano y necesario realizar
este ejercicio de apertura mental y procurar planificar la relación con
los hijos para el año entrante mientras los conoces más de cerca”.
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