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Valencia
(España) |
13 de Junio de 2007 |
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El insomnio afecta a la mitad
de los pacientes oncológicos. |
La doctora Yolanda Escobar, especialista en Oncología
Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, ha
destacado que “aunque el insomnio no es considerado un problema
prioritario en Oncología, se trata de una cuestión a tener muy presente
debido a su alta incidencia, ya que el 50% de los enfermos con cáncer
avanzado lo padecen”.
La experta, que ha participado en el III Simposio
Internacional de Cáncer y Calidad de Vida, celebrado recientemente en
Sitges (Barcelona), ha señalado que “las causas que pueden ocasionar
insomnio asociado al cáncer son múltiples y abarcan desde los efectos
psicológicos del diagnóstico, el mal control de síntomas, una inadecuada
higiene del sueño y la asociación de ansiedad y depresión, hasta los
efectos secundarios del tratamiento”. Asimismo, ha remarcado que las
consecuencias que provoca el insomnio también son variadas, aunque
destacan la astenia, la somnolencia diurna, la irritabilidad, los
trastornos del estado de ánimo –ansiedad y/o depresión- y las
alteraciones del sistema inmune. La doctora Escobar ha alertado de que
tanto el paciente como el oncólogo no prestan la debida atención a la
problemática del insomnio. “El paciente suele omitir el trastorno del
sueño por considerarlo secundario en el contexto de una enfermedad grave
y el oncólogo, centrado en problemas y síntomas más evidentes, tampoco
suele preguntar al paciente por la calidad de su sueño”, ha
comentado. No obstante, es una cuestión que “altera de forma
importante la calidad de vida del paciente oncológico”.
Factores y tratamiento
Los expertos destacan que el insomnio puede clasificarse según dos
criterios. En función del tiempo de evolución, existe el transitorio
(menos de una semana), el de corta duración (de una a tres semanas) y el
crónico (mayor de tres semanas). Según el momento de aparición,
encontramos insomnio de conciliación, de mantenimiento o de despertar
precoz. La especialista, miembro de la candidatura del doctor Carlos
Camps a la presidencia de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM),
ha matizado que la serie de factores que intervienen en la aparición y
mantenimiento del insomnio se dividen en tres tipos. “Los factores
predisponentes son esencialmente son esencialmente sexo femenino, edad
avanzada e historia personal o familiar de insomnio”, ha señalado.
Respecto a los precipitantes, se encuentran “los eventos estresantes
como el propio diagnóstico oncológico, los síntomas de la enfermedad y
los propios tratamientos para ello”. Por último, existen los factores
perpetuadores, como las conductas de sueño desadaptativas o falsas
creencias acerca de las necesidades de sueño durante la enfermedad.
La doctora Escobar ha destacado que existen dos tipos de tratamiento. El
no farmacológico se basa en la terapia cognitivo-conductual (TCC), muy
útil en el insomnio primario, pero menos probada en pacientes
oncológicos. Respecto al tratamiento farmacológico, la especialista ha
destacado las benzodiacepinas, tanto las hipnóticas como las
ansiolíticas, y los hipnóticos no benzodiacepínicos. También ha hecho
hincapié en “otros fármacos no hipnóticos, como antidepresivos,
antihistamínicos, neurolépticos, antipsicóticos, o bien sustancias que
eviten la somnolencia diurna, como los psicoestimulantes”. La
doctora Escobar ha remarcado que “en general, las benzodiacepinas de
vida media corta se consideran de elección, pero hay que tomar ciertas
precauciones en su uso en pacientes ancianos, considerar el posible
efecto rebote y los peligros sobre la función respiratoria de su
asociación con opiodes”. Además, ha destacado que no debe hacerse un
tratamiento prolongado por los riesgos de dependencia y tolerancia,
recomendándose un máximo de 4 semanas de uso. |