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Madrid (España) |
10 de Febrero
de 2009 |
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Cuatro de cada cinco personas
que padecen Insuficiencia Venosa Crónica derivada de su
actividad laboral, son mujeres. |
• El 65% de las
personas que refirieren molestias por aguantar más de cinco horas de
pie o dos horas sentados en su puesto de trabajo son amas de casa,
peluqueros, recepcionistas o camareros.
• Sólo un 36 % de las personas sintomáticas consulta con su médico
de cabecera por éste problema.
• El 93 por ciento de los afectados en su puesto de trabajo combate
estos síntomas con medidas posturales.
• Solicitan a las empresas y a la administración mayores medidas de
prevención en los puestos de trabajo.
• El impacto de la insuficiencia venosa crónica en las bajas
laborales oscila entre el 6 y el 17 % según los médicos y alcanza el
20 % según los pacientes.
“La insuficiencia
venosa crónica (IVC) es una patología frecuente que deteriora en gran
medida la calidad de vida de las personas que tiene una actividad
laboral que les obliga a permanecer de pié o sentado mucho
tiempo”.Amparado en los datos del libro blanco sobre insuficiencia
venosa crónica (IVC) y su impacto en la Sanidad Española, quien fuera
presidente del Capítulo Español de Flebología, Alberto Masegosa,
advierte que “la consulta al médico o el uso de medidas de prevención
son bajos”. El especialista subraya que “las campañas de prevención de
la misma debieran incluir distintos ámbitos; desde las tomadas por la
propia persona, pasando por las empresas o la administración, y con el
asesoramiento y colaboración de las sociedades científicas”.
Explica Masegosa el por qué de esta necesidad. “El drenaje de la sangre
de las venas de las extremidades inferiores se produce de forma eficaz
durante el ejercicio, por efecto de la bomba muscular de la pantorrilla,
y al estar tumbado, porque se igualan las presiones entre las venas de
las extremidades inferiores y la aurícula derecha. La actividad
cotidiana en muchas personas dificulta el poder realizar ejercicio o
elevación de las extremidades inferiores con la consiguiente dificultad
de drenaje sanguíneo de las mismas. Esto es especialmente marcado en
algunas actividades laborales, sobre todo aquellas que exigen estar
varias horas de pie o un sedentarismo prolongado. La exposición a
fuentes de calor cercanas o actividades en ambientes calurosos aumentan
los síntomas”.
Continúa la reflexión del cirujano vascular. “En personas que no tengan
enfermedad venosa de las extremidades inferiores esto se traduce en
dolor e hinchazón con el consiguiente deterioro de su calidad de vida.
Sin embargo, en el caso de las personas con alteración en el
funcionamiento normal de las válvulas de las venas de las extremidades
inferiores, además de los síntomas descritos se acrecienta la progresión
de su enfermedad hasta llegara estadios más severos”.
Un trabajo de campo realizado por el Capítulo Español de Flebología
incide en el impacto de la IVC en el ámbito profesional. Las
conclusiones son esclarecedoras. El 65% de las personas que referían
molestias en algún momento de su vida laboral eran amas de casa,
peluqueros, recepcionistas o camareros. Cuatro de cada cinco que tenían
síntomas eran mujeres.
De las personas que respondieron afirmativamente a la existencia de
síntomas de IVC, la mayoría pasaban más de cinco horas al día de pié o
dos sentados. De los que tenían síntomas el 42 % los presentaban todos
los días, el 26,8 % contaban que los síntomas eran frecuentes y el 33,1
% que los tenían ocasionalmente.
Sólo un 36 % de las personas sintomáticas consultó con su médico de
cabecera por éste problema. Lo combatían con medidas posturales el 93 %,
con medias elásticas y medicación el 34,9 %, sólo con medicación el 31,8
% y solamente acudían al cirujano vascular el 15,5 %.
El libro blanco de referencia sobre insuficiencia venosa crónica (IVC) y
su impacto en la Sanidad Española publicado por el Capítulo Español de
Flebología (CEF) de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía
Vascular (SEACV), se sustenta en información obtenida de encuestas a
profesionales y gestores de la medicina y también a pacientes.
Entre las conclusiones más sobresalientes de este libro blanco, destacan
el hecho de que “las medidas preventivas frente a la IVC en el ámbito
laboral tendrían una eficacia significativa. Además, el hecho de padecer
IVC y tener una profesión de riesgo produce una disminución evidente en
la calidad de vida”. El impacto de la insuficiencia venosa crónica en
las bajas laborales en las personas que padecen IVC oscila entre el 6 y
el 17 por ciento según los médicos y alcanza el 20 % según los
pacientes.
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