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(Barcelona) España |
28 de Julio
de 2008 |
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La aplicación de lentes
ajustables con la luz evita el uso de gafas tras la cirugía de
catarata. |
Hasta ahora, un
tercio de los operados requería corrección óptica posquirúrgica.
- Las nuevas
lentes, cuyo uso ha sido aprobado recientemente, responden a una
revolucionaria tecnología de corrección por radiación ultravioleta.
- Se
perfilan, además, como solución a la vista cansada y alternativa a
la cirugía refractiva en pacientes con contraindicaciones.
El uso de corrección
óptica tras la cirugía de la catarata, un requerimiento habitual en gran
parte de los pacientes intervenidos de esta patología, ya no será
necesario a partir de ahora, gracias a la aplicación de las Lentes
Ajustables con la Luz (LAL), desarrolladas en Estados Unidos y cuyo uso
se ha aprobado en Europa hace escasos meses.
El Instituto de
Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona, coordinador del proyecto a nivel
europeo, ha empezado a aplicarlas este mes de junio de forma rutinaria,
utilizando una tecnología de corrección por radiación ultravioleta, cuya
eficacia ha sido probada en un estudio multicéntrico internacional en el
que IMO ha participado durante los dos últimos años. Además, otros dos
centros de Alemania han empezado ya a trabajar con estas lentes.
Según el Dr. José Luis
Güell, coordinador de la unidad de córnea y cirugía refractiva del IMO y
responsable europeo del estudio, “el uso de estas lentes supondrá un
hito en la operación de catarata y, en general, en oftalmología, ya que
incidirá directamente en la calidad de vida de un amplio grupo de
población que actualmente requiere corrección óptica tras la operación
de catarata, una cirugía a la que debe someterse cerca del 80% de la
población”. Según el especialista, “el paciente de catarata es cada vez
más exigente y quiere disponer de la máxima independencia de gafas
después de la intervención, algo que no pasaba hace unos años”. Este
hecho ha incentivado la investigación en esta línea y ha hecho posible
el desarrollo de unas lentes que permiten ser modificadas desde el
exterior del ojo, mediante la aplicación de una luz ultravioleta que
modifica sus características y corrige aberraciones ópticas hasta en 2
dioptrías.
Estas lentes están
diseñadas para sustituir a las lentes intraoculares que, que en la
operación de catarata, se implantan en el cristalino tras extraer de él
la lente natural y que en un alto porcentaje de casos (alrededor de un
tercio), no se ajustan plenamente a las necesidades del paciente.
Actualmente, estos
errores refractivos residuales responden, principalmente, a detalles
imprevisibles en la cicatrización de la herida, inexactitudes en las
medidas preoperatorias o astigmatismo crónico preexistente (para cuya
corrección no existe actualmente método alguno). Además, el aumento de
pacientes que en un futuro próximo se operarán de cataratas después de
haber pasado por una intervención de cirugía refractiva, hace prever un
aumento en la incidencia de desajustes refractivos tras la intervención.
Pero más allá de la
cirugía de catarata, las LAL se perfilan como una eficaz alternativa a
la cirugía Lasik para la miopía severa y para la pérdida de la visión de
cerca que se produce con la edad. Esto se explica porque las
alteraciones del cristalino que pueden provocar problemas de visión
responden a que éste se vuelve opaco (catarata) o a que pierde su
capacidad de acomodación (flexibilidad para adaptar el ojo según mire
cerca o lejos), lo que suele suceder a partir de los 45 años, originando
problemas refractivos o la llamada “vista cansada” (presbicia). Debido a
que la mayor parte de la cirugía refractiva tiene lugar antes de ésa
edad, casi el 90% se realiza modificando la morfología de la córnea con
Lasik o introduciendo en ella anillos o lentes. Para otros casos, el
abordaje del cristalino y, en concreto, el uso de las lentes ajustables,
para solucionar problemas de refracción se presenta como una alternativa
sólida que deberá irse consolidando en los próximos años.
Cómo funcionan las
LAL
Las LAL son unas lentes
intraoculares que se introducen plegadas por una mínima incisión. Su
diferencia con lentes de características similares es que están
diseñadas para permitir, en los casos en los que sea necesario, el
ajuste de su forma y potencia a través de una radiación ultravioleta de
baja potencia realizada desde el exterior del ojo. En pocos segundos, la
luz logra inducir cambios de polimerización del material del que están
fabricadas (macrómero de silicona fotorretroactiva) y ajustar así la
corrección óptica perfecta para cada paciente. El ajuste se realiza
alrededor de una semana después de la intervención de catarata y
requiere una segunda irradiación, uno o dos días más tarde para fijar la
modificación de forma definitiva.
Cómo se forma la
catarata
La función de la lente
del cristalino es recoger los rayos de luz que llegan al ojo y
dirigirlos enfocados en la fóvea central de la retina (parte más central
de la mácula). Para que esto suceda, el cristalino debe ser
transparente. Cuando se vuelve opaco, hablamos de catarata. La causa más
frecuente es la edad (se estima que más del 75% de los mayores de 75
años tienen opacidades en sus cristalinos), aunque también puede tener
un origen congénito, postraumatico, metabólico... La cirugía de la
catarata es, con diferencia, la cirugía ocular más frecuente.


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