La detección precoz de la violencia doméstica es una labor del médico de atención primaria.

María Victoria Burgos coordina la mesa redonda que se celebrará el viernes día 5 en el XVIII Congreso de Atención Primaria y Medicina Rural que organiza FASAMET.

Zaragoza (España), 29 de Octubre de 2004.

 

La violencia doméstica no es exclusivamente un problema familiar, es un problema social y, por lo tanto, toda la sociedad tiene algún papel que desempeñar para erradicarla. Existen todavía, no obstante, papeles por asignar y actores sin papel, entre los hasta ahora ausentes, el médico de Atención Primaria. La Federación Aragonesa de Médicos Titulares y de Atención Primaria (FASAMET) se ha hecho eco de esta omisión y, dentro de su XVIII Congreso Aragonés de Atención Primaria y Medicina Rural, que se celebra en Zaragoza entre los próximos días 4 y 6 de septiembre, ha dedicado un espacio a la Violencia Doméstica.

María Victoria Burgos, médica de Atención Primaria en el Centro de Salud de Sariñena (Huesca), ha organizado la mesa redonda "Violencia Doméstica: ¿Dónde está la Atención Primaria" que se celebrará el día 5 de noviembre, y cuyo objetivo es, según Burgos, "resaltar la ausencia de la Atención Primaria en los casos de violencia doméstica". Para Burgos, la función que ha de cumplir el médico es clara: la detección precoz".

"Antes de que la mujer se atreva a manifestar, a sacar a la luz esa violencia que está padeciendo, el médico ha de ser capaz de detectarla y ha de poner los medios necesarios para atajar ese atropello", señala María Victoria Burgos. Si bien es cierto que el médico sólo puede actuar en aquellos casos en los que la víctima acude a la consulta, también es verdad que, en muchas ocasiones, las que sufren un comportamiento vejatorio por parte de su pareja van al médico porque tienen otros problemas: ansiedad, dolor de estómago, dolor de cabeza, insomnio, etc. Según Burgos, "los problemas se somatizan, la mujer que consulta al médico uno de estos males no asocian su dolor, su insomnio... con su preocupaciones ni con sus miedos; sin embargo, el médico sí, y es él quien ha de descubrir la causa de los padecimientos que se le están comunicando y averiguar si esta causa es un maltrato".

"Muchas mujeres maltratadas han pasado por muchas patologías -afirma Burgos- pero, si el médico no pregunta, la paciente no va a responder. E incluso si el médico pregunta, la mujer lo va a negar. Por este motivo es necesario introducir en la historia clínica preguntas sobre las relaciones interpersonales y de pareja y sobre resolución de conflictos, y saber cómo hacerlas para que sean respondidas con sinceridad".

María Victoria Burgos considera que es un aspecto más que debería formar parte de la investigación médica: "de la misma manera que el médico averigua las causas de una enfermedad a través de preguntas para relacionar causa-efecto". Se cuenta en este caso con una dificultad añadida, si la mujer maltratada se siente culpable (cree que se la maltrata porque hace algo mal), como sucede en la mayoría de los casos, la mujer miente al médico, a no ser que éste sepa como hacerle la pregunta para averiguar lo que desea.

"Para empezar -según Burgos- el médico debe abrir la mente a que el maltrato está en todas partes y afecta a todos, no solo a los alcohólicos o a los de clase social baja. Debe también interiorizar esto e introducir preguntas, sistematizar la pregunta sobre las relaciones personales o sobre el trato dentro de la historia clínica". Reconoce que, para el médico de Atención Primaria, abordar este tipo de situaciones en las que hasta ahora se ha mantenido al margen es complejo y requiere formación específica que deberían recibir todos los titulares de Atención Primaria.

El año pasado, 68 mujeres fueron asesinadas por sus parejas, frente a las 42 de los años anteriores En el año 2003 se presentaron en España más de 50.000 denuncias por agresiones a mujeres; de estas, 1.041 en Aragón. El 80% de las mujeres que murieron a manos de sus maridos o compañeros en los últimos tres años habían denunciado previamente la agresión ante la policía o el juzgado.

"Si la mujer está aprendiendo a salir más a la sociedad, a defenderse a tener más recursos, está más expuesta a la violencia. Si es sumisa, se mantiene sumisa, existe un maltrato contenido; si la mujer intenta escapar de él, la violencia aumenta, ¿qué es más sangrante?", dice María Victoria Burgos. Por otra parte, una situación de maltrato contenido en una familia sólo puede derivar en la perpetuidad de el maltrato, porque los hijos y las hijas están viviendo eso cada día, y ese es el concepto que ellos van a tener siempre de una familia y el modelo que van a aplicar cuando creen ellos una nueva familia.

En la mesa redonda que se celebrará el próximo viernes se expondrán también otros problemas que ha de soportar la mujer maltratadas y cuyo agente, en este caso no es el agresor: problemas para la inserción laboral, problemas económicos en consecuencia, ya que es escasa la ayuda económica que recibe cuando está en una casa de acogida, etc.

En el ámbito familiar, no son las mujeres las únicas víctimas de maltrato. En muchos casos son los ancianos quienes lo sufren, y estos están expuesto a situaciones graves de indefensión. Existen barreras psicológicas y de situación a la hora de denunciar que se está siendo víctima de malos tratos: el miedo a ser ingresado en una institución o a sufrir represalias, el deseo de proteger al autor de las consecuencias de sus actos, la sensación de deshonra y vergüenza o incluso la percepción de que los malos tratos son algo normal o merecido.

El papel del médico de familia es fundamental en estos casos, según María Victoria Burgos, "porque es quien lo atiende y puede detectar deficiencias, si está sucio, si está atado...". Sin embargo, no existe hasta ahora una definición unánime de lo que son o no son malos tratos a un anciano. La Asociación Médica de Estados Unidos considera maltrato al anciano todo acto u omisión que da lugar a daño o amenaza de daño contra la salud o el bienestar de una persona mayor. Aquí entrarían supuestos de desatención, de abandono y aislamiento, de negligencia, de abusos, de violencia, de discriminación, de violación de derechos humanos, amenazas, explotación económica, etc.