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Madrid
(España). |
3
de Octubre de 2005 |
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Llega a España
el medidor de glucosa más pequeño del mundo. |
Santiago Isidro es un
estudiante de Ingeniería Industrial de 26 años. Le diagnosticaron la
diabetes con 18. Su educadora en diabetes, Isabel Andueza, del Hospital
de la Princesa en Madrid, lo primero que le dijo fue que debía adaptar
la diabetes a su vida y no su vida a la diabetes. Santiago era un
deportista nato antes de saber que era diabético, practicaba el fútbol
a nivel profesional, corría y montaba en bici prácticamente a diario.
“Ahora sabiendo que soy diabético mi vida no ha cambiado nada,
sigo practicando el mismo deporte pero con cabeza. Si quiero correr,
procuro siempre hacerlo a la misma hora. Ser diabético no ha supuesto
anular mis aficiones, sólo tengo que regular los horarios.” Su
sueño es correr la San Silvestre vallecana.
Lo único que ha
cambiado es que desde entonces tiene que medir su nivel de glucosa en
sangre a diario. “Convive” con su medidor de glucosa y por eso lo
que más valora en él es “la discreción, la precisión, el tiempo de
respuesta y el tamaño”.
Ahora está probando el
medidor más pequeño del mundo (7,6 centímetros y menos de cuarenta
gramos de peso) y el que necesita la muestra de sangre más pequeña
(0,3 microlitros). “Disponer de un aparato que sea manejable
facilita mucho las cosas. Yo me lo meto en los calcetines de futbolista
y ahí lo llevo guardado, por ejemplo, cuando salgo por la noche. De
hecho aprovecho y me meto también las llaves de casa”. La idea es
tan práctica que ya se la han copiado varios amigos que ha conocido
gracias a la diabetes. Y su invento da lugar a más de una anécdota.
“Una vez me paró la Guardia Civil en un control rutinario y me
cachearon, al notar el bulto en la pierna donde llevaba el medidor hubo
un momento de desconcierto, trajeron a los perros para que lo olieran,
pero rápidamente entendieron la situación”.
Además de que sea
manejable, Santiago le pide a su medidor de glucosa discreción. “Cuando
me tomo los niveles de glucosa me gusta ser discreto. Habitualmente voy
al cuarto de baño del sitio en el que esté. Me ha ocurrido en más de
una ocasión que oyes como la persona que está en el baño de al lado
también está midiendo su glucosa y al salir terminas intercambiado
experiencias de cómo te las apañas para hacerlo.”
Mi medidor y yo
Isabel Andueza, la
educadora en diabetes de Santiago, explica que una persona diabética
tiene que adaptar su vida a los requisitos de esta patología,
especialmente al control diario y constante de sus niveles de glucosa.
Teniendo en cuenta que el paciente deberá utilizar su medidor de
glucosa un promedio de seis veces al día, todos los días, los
pacientes exigen a su medidor “rapidez, seguridad, discreción y el
menor tiempo de respuesta”. Además, disponer de zonas alternativas a
la yema de los dedos, como la parte superior de los brazos, palmas de la
mano, muslos y pantorrillas, repercute claramente en la calidad de vida
del paciente diabético. “Dicha posibilidad es muy favorablemente
ya que hay muchos pacientes que sólo pueden utilizar una mano por su
profesión como por ejemplo los guitarristas”.
El tamaño de gota de
sangre también es fundamental. Esta educadora en diabetes del Hospital
de la Princesa de Madrid ha comprobado en su experiencia cotidiana que
“influye mucho en su calidad de vida ya que una gota menor incide
directamente en la profundidad del pinchazo por lo tanto a menor dolor
mayor adherencia al tratamiento”.
Mi medidor, mis
padres
Lo mismo piden los
padres con niños diabéticos. Graciela Porres, educadora en diabetes
del Hospital Niño Jesús de Madrid, explica que “requerir de una
gota de sangre más pequeña es importantísimo para los pequeños
porque se evitaría estar estrujándole el dedo”. Los niños, al
realizar actividades en las que juegan con la tierra, la plastilina, al
balón, ... “al tomar la muestra de sangre del dedo, los padres
siempre tienen la preocupación de que se les pueda infectar la zona del
pinchazo y rápidamente limpian el dedo con un antiséptico o
desinfectante, pero si existe la posibilidad de pinchar en otras zonas
del cuerpo, la medición de la glucosa no interfiere en las actividades
diarias del niño diabético o en los controles nocturnos, evitando
despertarle”.
El más pequeño, el
que necesita menos muestra de sangre
Adaptar el medidor de
glucosa a la vida del paciente. Con esta premisa nace el medidor de
glucosa más pequeño del mundo. Con un tiempo de respuesta de siete
segundos, este medidor necesita la muestra de sangre más pequeña del
mundo, 0,3 microlitros, entre un 50% y un 90% menor que la mayor parte
de los sistemas de glucosa en sangre. Su tecnología permite a los
pacientes conseguir muestras de sangre de zonas menos dolorosas que los
dedos, como la parte superior de los brazos, palmas, muslos y
pantorrillas. Algo fundamental para los que necesitan realizar pruebas
de forma frecuente y para las personas activas.
Desde este verano se
comercializa en España por Abbott Diabetes Care y a final de año
estará oficialmente aprobado en el 60% del territorio sanitario
español. Mas de 600 pacientes españoles lo están probando en estos
momentos, entre ellos Santiago Isidro. En octubre dispondremos de los
datos de la Encuesta de Satisfacción en la que los pacientes valoran
cómo incide este medidor en su calidad de vida. Las más de 100
encuestas recogidas hasta el momento en nuestro país muestran
resultados similares a los registrados en Francia, donde la
satisfacción ha sido muy elevada en cuanto a su uso, adhesión al
tratamiento al disminuir el dolor, por la mínima gota, por su diseño,
etc.
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