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Barcelona (España) |
2 de
Octubre
de 2008 |
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Identificado un nuevo gen
asociado a la artritis reumatoide. |
Investigadores de l’Institut de recerca de l’Hospital de la Vall
d’Hebron de Barcelona publican en la revista ARTHRITIS & RHEUMATISM
Gracias a este estudio pionero en España se ha identificado el gen
KLF12, que aumenta hasta un 5% el riesgo del individuo a sufrir artritis
reumatoide. En el futuro podría ser una herramienta diagnóstica de sumo
valor.
Investigadores del Instituto de investigación del Hospital del Valle
d’Hebrón de Barcelona aportan datos clave para el diagnóstico genético
de la artritis reumatoide en la población española. El Grupo de
Investigación de Reumatología, liderado por la Dra. Sara Marsal, ha
identificado un gen, denominado KLF12, claramente asociado a esta
enfermedad y han realizado uno de los primeros estudios mundiales sobre
la interacción genética en el caso de la artritis reumatoide. Es decir,
han estudiado como las variaciones genéticas, que por sí solas no tienen
una asociación con la enfermedad, pueden ser fundamentales en el
desarrollo de ésta cuando se combinan con otras variaciones. El estudio
ha concluido que las personas que son portadoras del gen KLF12 aumentan
un 5% su riesgo de padecer esta invalidante enfermedad. A pesar de que
falta un largo camino para investigar, este descubrimiento podría ser
muy útil como apoyo al diagnóstico de la artritis reumatoide.
La artritis reumatoide, una enfermedad compleja de difícil
diagnóstico
Hay enfermedades monogénicas en las que una variante o una mutación en
un gen da lugar a la enfermedad, pero hay enfermedades multigénicas o
complejas en las que un conjunto de genes alterados y las interacciones
entre éstos, asociados a un ambiente determinado, dan un mayor riesgo o
mayor susceptibilidad a padecer la enfermedad. En estas enfermedades
complejas, como es el caso de la artritis reumatoide, “conocer la
arquitectura genética es lo que permite saber qué genes están implicados
y como la asociación entre éstos determina el riesgo a sufrir la
enfermedad”, según nos explica el Dr. Antoni Julià, primer firmante del
artículo.
Para identificar el gen KLF12, y las
diferentes combinaciones de variaciones genéticas que pueden tener un
papel relevante en la artritis reumatoide, ha sido necesario el estudio
de 400 pacientes con diagnóstico de artritis reumatoide grave (muchos
años de evolución de enfermedad, deformaciones de las articulaciones,
etc.) y 400 individuos control. Estos individuos control, para evitar
que pudieran confundir los resultados, se han seleccionado entre
individuos “hipersanos”, es decir que no tuvieran la enfermedad, ni
familiares afectados de artritis reumatoide ni de ninguna enfermedad
autoinmune. De esta manera se han conseguido individuos que pudieran
representar todo el abanico genético de combinaciones, desde los casos
más graves al individuo más “sano”, a partir de los cuales sacar
conclusiones.
El diagnóstico de la artritis reumatoide es fundamentalmente clínico y
muy difícil en fases iniciales, pues se trata de una enfermedad muy
heterogénea. Es una enfermedad inflamatoria, crónica y de causa
desconocida que afecta al 1% de la población mundial. En España se
calcula que el 0,5% de la población está afectada. El diagnóstico precoz
es fundamental puesto que el tratamiento actual (fármacos biológicos), a
pesar de no ser curativo, es más efectivo si se empieza en las fases más
iniciales de la enfermedad, puesto que consigue frenar la progresión y
mejorar la calidad de vida de los pacientes. “Tener la máxima
información sobre la base genética de estas enfermedades es fundamental
para mejorar su diagnóstico y tratamiento”, nos explica la Dra. Sara
Marsal, directora del Grupo de Investigación de Reumatología del
Institut de Recerca de l’Hospital Universitari Vall d’Hebrón. “Poder
disponer en el futuro de una herramienta que nos ayude a este
diagnóstico podría servir enormemente en las fases iniciales, y
diagnosticar la enfermedad en aquellos casos en que hay dudas. Este
hecho nos permitirá iniciar el tratamiento de manera precoz y no tener
que esperar a que sea el propio avance de la enfermedad lo que ayude a
un diagnóstico dudoso”.
Un impulso para el estudio genético
Este trabajo tiene la peculiaridad que ha estudiado el genoma completo
-entre 25.000 y 30.000 genes. Hasta hace poco esto no era posible,
puesto que no se disponía de tecnología que lo permitiera. “Los estudios
eran subjetivos puesto que se partía del conocimiento previo de la
enfermedad que era -y todavía es- bastante limitado. En estos estudios
se analizaba si los genes que suponíamos estaban asociados a la
enfermedad o no, y se hacía uno por uno, por lo tanto era inviable
estudiarlos todos y mucho menos las combinaciones entre ellos”,
puntualiza el Dr. Julià. La nueva tecnología ha permitido un salto de
gigante en la investigación y en la realización de estudios objetivos,
es decir, ahora se pueden estudiar todos los genes que tiene el
individuo y detectar las variaciones que pueden estar implicadas en la
enfermedad. De hecho, la tecnología nos ha permitido estudiar 300.000
variantes de la secuencia genética (SNPs), para cada individuo, es
decir, aquellas variaciones más frecuentes, conocidas y normales
asociadas a nuestra población (variaciones genéticas de características
físicas no relacionadas con enfermedades). Para qué lo entendamos, es
cómo si una tienda de ropa tiene 50 modelos esta temporada, pero en el
ordenador hay cientos de referencias diferentes, esto responde a que
cada modelo tiene varias tallas y varios colores y cada uno de los
modelos para cada una de las tallas y cada uno de los colores tiene una
referencia propia que lo identifica. Esta idea es la que determina
porque se estudian 300.000 variaciones si los genes son unos 30.000.
Un gran estudio pionero con esperanzadores resultados
Este estudio piloto en la población española, impulsado por la Dra. Sara
Marsal, es el primero de estas características que se realiza en España
y forma parte del Proyecto Singular y estratégico financiado por el
Ministerio de Ciencia e Innovación. La Fundación Genoma España ha
permitido el acceso a las plataformas tecnológicas más avanzada y
necesaria para poder llevar a cabo el estudio: lo Centro Nacional de
Genotipado, el Instituto Nacional de Bioinformática y el banco nacional
de ADN. También se ha utilizado el superordenador Mare Nostrum del
Barcelona Supercomputing Centro que ha permitido el estudio de 45.000
millones de combinaciones.
Este proyecto estudia la artritis reumatoide, la psoriasis y la
enfermedad inflamatoria intestinal. Estos tres procesos inflamatorios,
crónicos y de causa desconocida, afectan en total a un 5% de la
población. Actualmente, se están recogiendo muestras biológicas de 9.000
de estos pacientes que se almacenan en el banco de muestras “IMID-BioBank”.
Este macroestudio es sólo posible gracias a la colaboración de
investigadores clínicos, enfermería y especialistas en formación de cada
uno de los 32 centros del Servicio Nacional de Salud participantes.
También es el primer estudio mundial en el
que se ha evaluado la epistasis o interacción génica a escala genómica.
La epistasi es un mecanismo genético complejo y requiere un alto poder
de cálculo para poder evaluar todos los millones de combinaciones
genéticas. Gracias al acceso a la supercomputadora Mare Nostrum se han
podido identificar combinaciones de genes que pueden ser decisivas en el
desarrollo de la enfermedad y que de ninguna otra forma podrían haber
sido identificadas.
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