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Bilbao (España) |
30 de Mayo
de 2008 |
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La nueva
familia de antidiabéticos orales es esperanzadora pero también
presenta limitaciones. |
Declaraciones de José
Antonio Vázquez, coordinador de la Estrategia en Diabetes del Sistema
Nacional de Salud, dentro del 50º congreso de la Sociedad Española de
Endocrinología y Nutrición (SEEN)
- La nueva
familia de fármacos basados en las incretinas puede abrir la puerta
a un tratamiento para la diabetes tipo 2 sin inyecciones de
insulina.
- Por otro lado, los primeros resultados muestran ciertas
limitaciones para el control de la enfermedad.
- “En países como Japón, un joven de 15 años que presente diabetes
tiene hoy la misma probabilidad de que sea tipo 1 o tipo 2. En
España, vamos por el mismo camino”.
- La prevención primaria a través del ejercicio y la reducción de la
obesidad se perfilan como dos elementos clave para frenar la
expansión de la epidemia.
“En países como Japón,
un joven de 15 años que presente diabetes tiene hoy la misma
probabilidad de que sea tipo 1 o tipo 2. En España, desgraciadamente,
vamos por el mismo camino”. Esta es la situación que ha planteado José
Antonio Vázquez, coordinador de la Estrategia en Diabetes del Sistema
Nacional de Salud y catedrático de la facultad de Medicina de la
Universidad del País Vasco, con motivo de su participación en el 50º
congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
El experto ha puesto de manifiesto el estado de las investigaciones de
la nueva familia de drogas basadas en incretinas y que pueden significar
la aparición en un plazo no muy lejano de antidiabéticos en comprimidos
orales. “Las investigaciones están demostrando unos resultados
esperanzadores, pero sin embargo también muestran ciertas limitaciones”.
Tal y como indica, “el objetivo que se persigue es que haya siempre una
cierta reserva pancreática, porque al final, en pacientes que llevan con
la enfermedad durante un tiempo prolongado, se acaba recurriendo a la
insulina”.
En la diabetes tipo 2 las células β (beta) del páncreas van reduciendo
su número progresivamente, por lo que la producción de insulina del
propio organismo se va mermando hasta ser insuficiente. En este sentido,
“esta nueva familia de drogas actúa tratando de evitar que las células β
(beta) caigan del todo”.
Según explica Vázquez, “la nueva generación de incretinas —GLP-1 (glucagon-like
peptide) o sustancias análogas— lo que están consiguiendo es que se
estimule la secreción de insulina por parte de las células β del propio
paciente”.
Por otro lado —y esta es otra de las ventajas que apunta Vázquez
constatada ya en los antidiabéticos orales—, las incretinas actúan “sólo
si la glucosa está elevada, lo que contribuye de manera positiva a
producir menos hipoglucemia”.
Relacionado con esto, “la nueva familia de drogas, a diferencia de lo
que sucede con los medicamentos actuales en los que se bajan los niveles
de glucosa pero no se impide que el sujeto siga engordando, permite que
el paciente no aumente su peso con el tratamiento, lo que es un factor
muy relevante de cara al tratamiento”.
Actualmente, el tratamiento para los pacientes con diabetes tipo 2
“acaba casi siempre en la administración de insulina”, por lo que la
virtual llegada de estos nuevos fármacos al mercado europeo en el futuro
puede suponer para un muy relevante número de personas en toda España
una gran cambio en sus condiciones y calidad de vida.
Limitaciones
Entre los aspectos que José Antonio Vázquez pone como contraste a las
ventajas de las incretinas, alude a que “hasta ahora, los ensayos están
mostrando que estos fármacos no son muy potentes para bajar la glucosa
y, por lo tanto, para bajar la hemoglobina glicosilada, lo que obliga a
asociarlos con otros antidiabéticos orales o insulina para conseguir un
buen control”.
Prevención
La extensión de la diabetes tipo 2 (DT2) a franjas etarias cada vez más
jóvenes está tomando unas proporciones de epidemia en todo el mundo.
“España sigue el mismo camino que otros países desarrollados en los que
la DT2 es tan prevalente en la adolescencia como la diabetes tipo 1,
cuando hace tan solo unos años el que apareciese por debajo de los 30
años hacía pensar en la inmensa mayoría de los casos que se trataba de
DT1”.
Para hacer frente a esta situación abogó por realizar un mayor esfuerzo
“en la prevención primaria, ya que hay que erradicar la falta de
ejercicio y la obesidad cuanto antes y empezando desde los más jóvenes.
Sólo así podremos controlar de alguna manera la expansión de esta
epidemia que ya está entre nosotros”. |