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Bilbao (España) |
16 de Mayo de 2008 |
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El cáncer en
niños y adolescentes puede conllevar en algunos casos
infertilidad. |
El catedrático José
Schneider participa en el curso simposio que, bajo el título “Nuevos
retos en ginecología y reproducción” ha organizado el Grupo Quirón en el
Palacio Euskalduna de Bilbao
• El cáncer
puede provocar en algunos adolescentes “deficiencias hormonales,
pubertad temprana o de rápida progresión y disfunción gonadal, lo
que puede conllevar menopausia precoz e infertilidad”.
• Los niños y adolescentes con cáncer “deben ser tratados por
especialistas, en las unidades de hematooncología pediátrica y
recibir tratamientos de acuerdo con las recomendaciones y protocolos
internacionales, con un abordaje integral y un seguimiento de los
supervivientes”.
El cáncer en niños y adolescentes es una de las principales causas de
muerte en este colectivo, y que, además, lleva aparejados numerosos
problemas de todo tipo que pueden condicionar su fertilidad y
reproducción una vez curada o controlada la patología. Tal y como ha
puesto de manifiesto la doctora Itziar Astigarraga durante su
intervención en el curso-simposio Nuevos retos en ginecología y
reproducción, un mejor seguimiento posterior de los adolescentes que han
sobrevivido al cáncer “tendrá una influencia directa en la reducción de
las secuelas que les afectan actualmente, entre las que se encuentran,
en algunos casos, la infertilidad”.
La jefa del Servicio de Ped puso sobre la mesa los actuales problemas
que afectan a un colectivo que, desgraciadamente, va creciendo
lentamente en los países de Europa, como es el de los jóvenes con
cáncer. Así, indicó que algunos pacientes pueden presentar deficiencias
hormonales y necesitar tratamientos sustitutivos, “como la hormona de
crecimiento”. También se refirió a la “incidencia de la pubertad precoz
y de rápida progresión, al déficit de gonadotrofinas y la disfunción
gonadal”, de la que aseveró que produce en algunas de las jóvenes con
cáncer “además de infertilidad, menopausia precoz reduciendo
notablemente los años en los que pueden tener hijos”.
Futuro de la oncología pediátrica
Durante su intervención
en el curso-simposio, que estuvo organizado por el Grupo Hospitalario
Quirón en colaboración con los laboratorios Merck Serono, Schering-Plough
(Organon) y Seid, apuntó a los cambios que se registrarán a medio plazo
en la oncología pediátrica. Entre ellos, citó la necesidad de establecer
unidades de oncología pediátrica, “una demanda cada vez mayor tanto por
parte de los profesionales, como de los pacientes y sus familiares”, de
modo que aquéllas sean “las unidades de referencia en estas patologías y
que atiendan tanto a niños como a adolescentes”.
Posteriormente se refirió a la conveniencia de mantener un nivel mayor
de participación en los protocolos internacionales”, así como “realizar
un abordaje más integral del paciente, que comprenda un cuidado no
solamente médico, sino también psicológico y social”. También abogó por
un mejor seguimiento de los supervivientes “para reducir al máximo las
secuelas que hoy sufren algunos de estos pacientes”.
Diagnósticos
En las perspectivas de
futuro en lo relativo al diagnóstico del cáncer infantil y juvenil,
indicó que la tendencia más clara es la de “la individualización de
todos los procesos, dando una mayor importancia al enfermo en todos
ellos y adaptando el tratamiento a cada tumor y paciente”. En cuanto a
la mejora del diagnóstico histológico, éste precisa, según sus palabras,
de “un inevitable impulso de los estudios genéticos y moleculares”.
Futuro del tratamiento
Itziar Astigarraga
adelantó a los asistentes al simposio que el futuro del tratamiento de
los cánceres en niños y adolescentes llevará aparejada la identificación
de nuevas dianas terapéuticas, “gracias a la importante investigación
que se desarrolla actualmente en la patogenia del cáncer infantil, los
ensayos en fase uno y dos que ya están en marcha en niños, y el
descubrimiento de nuevos fármacos”. Asimismo, “la quimioterapia será más
efectiva, tanto en tumores metastásicos como en recaídas y tumores
refractarios”, y además, “tendrá menos afectos adversos”.
Con respecto a otras alternativas a los tratamientos actuales, explicó
que se está trabajando en el desarrollo de una cirugía menos invasiva,
así como en nuevas modalidades de radioterapia y en los trasplantes de
progenitores hematopoyéticos.
Por último, la experta hizo hincapié en la importancia que tendrán en un
futuro no muy lejano “el aumento de la vigilancia inmunológica y la
aparición de vacunas y terapia inmune”.
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