|
Bilbao
(España) |
21 de
Enero de 2008 |
|
El gasto medio de calorías
por persona baja un 20% en los últimos 50 años mientras que la
ingesta de grasa sube un 10%. |
La responsable de la sección de Endocrinología y
Nutrición del Hospital Universitario de Getafe (Madrid) y miembro de la
Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), Susana Monereo,
ha declarado que la epidemia de obesidad que sufren los países más
desarrollados se asienta en dos factores fundamentales: la modificación
de los hábitos de vida “hacia un mayor sedentarismo” y el mayor
aporte calórico en la dieta “propiciado en gran medida por el aumento
de los azúcares simples y de las grasas en la dieta”. Por ello, ha
abogado por hacer un mayor hincapié en las campañas de prevención de la
obesidad “desde las primeras etapas de la educación infantil” y
por la necesidad de afrontar la obesidad individualmente, “desde el
replanteamiento de los hábitos de vida del paciente”.
Estas declaraciones las ha realizado con motivo de la celebración el
jueves 17 en Bilbao de una nueva edición de Encuentros con la Salud, una
iniciativa organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, el
diario El Correo y la facultad de Medicina y Odontología de la
Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV-EHU), y
que en esta ocasión ha contado con la colaboración de la farmacéutica
Abbott. Bajo el título Obesidad, algo más que una cuestión de talla, la
experta desgranará los aspectos más importantes de este problema de
salud pública ante médicos y público en general “para presentar el
problema de la obesidad como lo que realmente es, una enfermedad, no
como una cuestión de talla”. Asimismo, al día siguiente, Monereo
impartirá una conferencia sobre el mismo tema a los estudiantes de la
facultad de Medicina de la UPV-EHU.
Reducción del gasto
Por otro lado, en los últimos veinte años el ejercicio dentro de la
población ha ido disminuyendo de una forma, “ya no llamativa, sino
alarmante”. De este modo, “el gasto energético ha bajado de forma
notable, de tal manera que una persona gasta hoy 500 ó 600 calorías
menos que hace 50 ó 60 años, llevando el mismo tipo de vida que se puede
desarrollar hoy”.
Los pequeños cambios en la actividad cotidiana que se han ido
introduciendo en el modo de vida actual “como el ordenador o la
televisión”, han hecho que el gasto calórico corriente y cotidiano
se haya reducido mucho. “Si a eso le sumamos que el ocio ha pasado de
ser un ocio activo a ser un ocio pasivo y sedentario (cine, etc.) y que
además es un ocio que en muchas ocasiones lleva asociado el consumo de
alimentos, es sencillo entender por qué es tan difícil adelgazar y tan
fácil engordar”.
La endocrinóloga ha afirmado que “hoy sabemos que lo que adelgaza
realmente es cambiar los hábitos de vida. Uno solamente adelgazará en
función de lo que sea capaz de cambiar sus hábitos”. Según explica,
“el objetivo ya no es preguntarse ¿puedo perder 15 kilos? Ahora hay
que preguntarse ¿qué puedo cambiar?, y en función de lo que pueda
cambiar sus hábitos de vida, así podrá adelgazar”.
Aumento de la ingesta de calorías
La experta ha explicado que el cuerpo humano, “como un organismo vivo
especialmente diseñado para sobrevivir”, tiene mecanismos muy
potentes para defender el almacenaje de energía y “muy pocos —y
muy poco potentes— para desprenderse de la energía que ha almacenado
en exceso”.
En los grandes estudios epidemiológicos que se han hecho en Estados
Unidos y Europa, “se ve con claridad” que de una forma progresiva
“la cantidad de grasa total que comemos ha ido aumentando en la dieta”,
de forma que, en general, en los países occidentales y en los países en
los que la obesidad se está presentando como un problema epidemiológico,
“la cantidad de grasa (tanto grasa buena o grasa saturada o mala) ha
pasado de un 30% del aporte calórico total, a estar por encima del 40% o
incluso más”. Según ha recordado la doctora, la grasa, “sabiendo
que es un alimento que facilita el engorde, es decir, el acúmulo de
grasa, es un factor claramente favorecedor de la obesidad”.
Otro factor que incide notablemente en el aumento de la ingesta de
calorías en las sociedades más desarrolladas “es el incremento de los
azúcares en todo tipo de alimentos, pero especialmente, en las bebidas”.
Las bebidas dulces, desde las bebidas azucaradas refrescantes hasta los
zumos —que se han incorporado a la alimentación como una bebida más pero
que son unas bebidas muy calóricas— han hecho “que nos estemos
sobrealimentando y nos estemos dando unos aportes energéticos continuos
muy altos”.
Medicamentos y obesidad
Con respecto a los fármacos para combatir la obesidad que actualmente
están cerca de su fase de comercialización, la doctora ha indicado que “tomados
de forma indiscriminada para adelgazar no sirven para nada. Hoy sabemos
que lo que adelgaza realmente es cambiar los hábitos de vida. Uno
solamente adelgazará en función de lo que sea capaz de cambiar sus
hábitos”.
Así, los fármacos son una ayuda para realizar ese cambio de costumbres o
para hacer una dieta “pero están muy lejos de llegar a ser, alguna vez,
el primer escalón en el tratamiento de la obesidad. Por el momento, a la
hora de prescribir un fármaco, aparte de que tenga una clara indicación
debe demostrar que es eficaz y seguro”.
En lo relativo a los fármacos que bloquean los receptores
endocannabinoides, “abren una vía de esperanza”, pero hay que
utilizarlos con cautela, “ya que en alguno de ellos se han visto
efectos secundarios relacionados con trastornos del estado de ánimo y
sólo deben ser usados en pacientes en los que están indicados”.
Prevención
En este aspecto, Monereo ha apuntado la necesidad de seguir los
postulados que promulga la Organización Mundial de la Salud para
prevenir la ganancia de peso en todas las situaciones, “porque el
problema es que todas las categorías de peso (normopeso, sobrepeso y
obesidad) están aumentando”.
Y dentro de la prevención el sector más importante son los niños. “Hemos
pasado de tener una prevalencia de obesidad infantil del 4% a que ahora
mismo sea un 12%. Con lo cual, tener ese grado de niños con obesidad en
la población, no ya con sobrepeso, hace que de aquí a 25 años los
niveles de obesidad alcanzarán unas cotas que serán intratables”.
En materia de prevención en el ámbito individual, “tampoco hay que
irse a grandes planes” sino que cada uno de nosotros debe plantearse
seriamente “qué dieta está haciendo, qué tipo de alimentación sigue e
intentar adoptar medidas sencillas para reducir la ingesta de calorías
en la dieta y aumentar la actividad física”. |