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Valencia
(España) |
19 de Marzo
de 2007 |
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Obesidad: Epidemia “no
infecciosa” del siglo XXI. |
La obesidad, entendida como un exceso de grasa
corporal, es una “enfermedad crónica” considerada por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) como la epidemia “no infecciosa” del siglo XXI,
puesto que el SIDA (enfermedad infecciosa), ocupa el otro extremo de la
balanza. Así mismo, mientras el número de sujetos con exceso de peso va
aumentando en los países desarrollados e industrializados, la
desnutrición que “mata de hambre” a millones de personas, supone junto
al SIDA la otra gran lacra de la sociedad actual.
El sobrepeso y la obesidad son perjudiciales para la salud, tanto por sí
mismas, como por ser situaciones que predisponen a la aparición de otras
enfermedades crónicas que disminuyen tanto la esperanza como la calidad
de vida del sujeto que la padece ( la obesidad puede llegar a reducir en
10 años la expectativa de vida). Entre las enfermedades que pueden
aparecer directamente relacionadas con un peso excesivo están la
diabetes, hipertensión arterial, aumento de colesterol y triglicéridos,
infarto de miocardio, trombosis cerebral, apnea del sueño, enfermedades
articulares agudas y crónicas (artritis, gota, artrosis, etc.), algunos
tipos de cáncer y trastornos psicológicos.
En España el sobrepeso afecta a alrededor del 40% de la población y la
obesidad al 14.5%; si sumamos las dos situaciones encontramos que a más
de la mitad de la población española, le sobra peso. Pero si esta
situación es preocupante en la población adulta, más lo es entre la
población infantil en la que el incremento de niños con exceso de peso
es alarmante, hasta el extremo de que España es uno de los países
europeos con un índice mayor, sólo tras Grecia, Malta e Italia. Pero
además, en España, precisamente la Comunidad Valenciana y Murcia se
sitúan a la cabeza de niños obesos.
En España, los costes asociados a la obesidad suponen un 7% del gasto
sanitario total, lo cual significa unos 2500 millones de euros anuales.
Existen algunos tipos de obesidad que son debidos a enfermedades
endocrinológicas (hipotiroidismo,..), tratamientos hormonales
(cortisona,..), fármacos antidepresivos, etc., pero en la mayoría de los
pacientes el exceso de peso es debido a una alimentación basada en el
consumo de más calorías de las que se necesitan y/o a una disminución
del gasto energético, es decir ausencia de ejercicio físico.
El patrón de alimentación es diferente de un sujeto a otro, pero a
menudo podemos observar “vicios” que conducen a ingerir alimentos sin
necesidad: picar entre comidas, continuas visitas a la nevera,
levantarse a comer por la noche, etc., que muchas veces son fruto de
situaciones anímicas en las que la comida “alivia” la tensión emocional
(soledad, stress, disgustos, problemas familiares, etc.).
Desgraciadamente, en muchos casos, esta pérdida de control frente a los
alimentos conduce a un sentimiento de culpabilidad, que no hace sino
agravar la situación de angustia del paciente obeso, con lo cual se
tiende a cerrar el círculo vicioso.
Entre los niños y adolescentes, el aumento del peso está estrechamente
relacionado con un cambio radical de estilo de vida; 8 de cada 10
menores se van de casa sin desayunar, el 27% de las familias rara vez
comen juntos y por tanto no se transmiten de padres a hijos hábitos
alimentarios saludables, los niños españoles pasan una media de 3 horas
al día viendo la televisión, jugando con videoconsolas o conectados a
Internet.
Una vez ha saltado la alarma, tanto desde el mundo científico: Sociedad
Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), Sociedad Española de
Endocrinología y Nutrición (SEEN) y otras, así como desde el ámbito
familiar y educativo (asociaciones de padres de alumnos, centros
educativos, etc.), ámbito empresarial (industria alimentaria, empresas
de hostelería y cadenas de restauración) y ámbito sanitario (ministerio
de sanidad, consejerías de comunidades autónomas, etc.), se establece la
necesidad de “hacer algo ya” , de manera que se crea la estrategia NAOS
cuya finalidad es la de: mejorar los hábitos alimentarios e impulsar la
práctica regular de la actividad física con especial atención a la
población infantil. En definitiva se trata de actuar todos unidos,
sensibilizando e informando a la población sobre el impacto positivo
para su salud de un estilo de vida sana (los medios de comunicación
juegan aquí un papel esencial, adecuadamente asesorados por expertos en
el campo y no “chamanes” ), implicar a líderes mediáticos como
deportistas de élite en la promoción de la práctica de ejercicio físico
regular, promocionar la creación de parques infantiles de ocio, implicar
a los educadores en la transmisión de conceptos de vida sana y
saludable, revisión y mejora de los menús escolares, evitar en los
centros educativos máquinas expendedoras de refrescos y productos ricos
en calorías (bollería, frutos secos, etc.).
En definitiva, pensamos que se ha creado la conciencia de que nos espera
un futuro nada favorable, y mucho peor para nuestros hijos, si somos
incapaces de poner remedio a esta situación. Estamos todos en el mismo
barco y por lo tanto hay que sumar esfuerzos.
Desde la Sociedad Valenciana de Endocrinología, Diabetes y Nutrición,
existe el empeño de aportar nuestro granito de arena para poder llevar a
buen puerto este objetivo.
Fdo. José Fco. Martínez Valls
SVEDyN. Universidad de Valencia |