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Deporte contra
obesidad infantil: los peligros de la nutrición.
El Instituto de las
Ciencias del Deporte Gatorade establece unas recomendaciones sobre
nutrición para los niños deportistas, teniendo en cuenta las
diferencias con los adultos respecto al desgaste
Madrid (España), 9
de Febrero de 2005.
Los últimos estudios
demuestran la preocupante situación de los niños en nuestro país.
Debido a la vida sedentaria y a los hábitos alimenticios, España se
muestra como uno de los países europeos con una tasa más alta de
obesidad infantil. Por ello, a parte del cuidado en la alimentación, el
ejercicio para los niños se ha convertido en un tema fundamental para
combatir esta situación. Cada vez más, los padres procuran introducir
a sus hijos en el mundo del deporte a una edad más temprana. Sin
embargo, debemos tener en cuenta las diferencias que existen entre la
alimentación de un niño deportista y un adulto a la hora de
preocuparnos por la nutrición. El Instituto Gatorade de las Ciencias
del Deporte nos da las claves:
Las diferencias
entre la nutrición y el desgaste
Según el Instituto de
las Ciencias del Deporte Gatorade, los niños necesitan más energía
que los adolescentes y los adultos durante las actividades deportivas
que incluyen caminar o correr. Desde este punto de vista, podemos
determinar algunas diferencias a la hora de establecer unas pautas sobre
la nutrición del niño. Mientras que para los adultos podemos decir que
la cantidad idónea de proteínas es la cantidad mínima que se vaya a
quemar, en el caso de los niños deportistas se debe procurar una
ingesta mayor a su utilización. De esta manera, el niño tendrá una
reserva necesaria para su crecimiento. Por ejemplo, los niños con
edades entre 7 a 10 años deben consumir 1,1-1,2 g. de proteínas por
kg. de peso cada día mientras que para niños entre 11 y 14 años
necesitan 1,0 g/kg. por día.
La principal razón
para este desgaste relativo de energía, en los niños, es la falta de
una adecuada coordinación entre los grupos de músculos. Debido a este
coste energético, los niños producen más calor que los adultos,
quemando relativamente más grasas y menos hidratos de carbono que
estos. Este hecho también es clave para establecer una dieta distinta
para un niño deportista ya que el aporte de grasas ha de ser mayor que
el de hidratos de carbono, al contrario que sucede con los adultos.
Además, el calor
metabólico producido por los niños, hace que su cuerpo necesite
enfriarse. Este calentamiento corporal es más rápido en niños que en
adultos, con lo que la prevención es fundamental. El método que
nuestro cuerpo tiene para enfriarse es la sudoración con lo que este
hecho puede producir una gran pérdida de fluidos y, en menor medida, de
elementos como el sodio y el cloro. Para prevenir esta pérdida, los
fluidos y electrolitos del cuerpo deben ser repuestos de una manera aún
más exhaustiva que en el caso de los adultos. Sin embargo, el cuerpo
del niño suele subestimar el requerimiento de líquidos, lo que hace
que mientras realizan un deporte consuman menos bebida de la que en
realidad necesitan, sintiendo menos sed. Estudios demuestran que una
bebida enfriada a 10º es más apetecible.
Recomendaciones
prácticas
El Instituto de las
Ciencias del Deporte Gatorade nos da unas recomendaciones:
Cuidado con las dietas.
A pesar de que los niños usualmente tienen suficientes proteínas en su
alimentación diaria, se debe prestar atención especial a los niños
deportistas que además están tratando perder peso, ya que un excesivo
desgaste de proteínas puede comprometer su salud.
No aplicar las mismas tablas de gasto de energía a los niños que a los
adultos. Como guía, podemos estimar que un niño de 8 a 10 años
gastará con un mismo ejercicio un 25% más de grasa que un adulto, y un
15% si la edad está entre 11 y 14 años.
Cuidado con la
deshidratación. Debido a que los niños responden a la deshidratación
con un excesivo incremento en su temperatura corporal, su prevención es
fundamental. Hay que asegurarse de que los niños lleguen bien
hidratados a la sesión de ejercicio o competencia. Durante actividades
prolongadas, e incluso cuando el niño no tenga sed, se recomienda beber
cada 15-20 minutos.
Pesar al niño antes y
después del ejercicio es una buena manera de controlar la pérdida de
líquidos. Los cambios en el peso corporal son causados casi totalmente
por las variaciones en los fluidos. A los niños que no consuman
suficiente para recuperar su peso corporal normal entre las prácticas o
competencias, se les debe sugerir que ingieran una cantidad adecuada de
fluidos antes de que se les permita participar en una práctica
posterior o una competencia.
Ponles fácil beber.
Los niños consumen más de forma voluntaria cuando el sabor es
agradable. Además, el color también hace más atractiva la bebida.
Añade azúcar y un
poco de sal al agua. De esta manera hidratarás al niño sin calmarle
totalmente la sed, lo que provocará que beba más, pero esa sal puede
causar irritación estomacal. Las bebidas deportivas comercialmente
disponibles contienen estos elementos en cantidades exactas, además de
dar una aporte más completo para la hidratación.
Actualmente, puedes
consultar las investigaciones y consejos del Instituto de las Ciencias
del Deporte Gatorade en castellano, en la página web www.gssiweb-sp.com
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