|
Madrid (España) |
26 de
Noviembre
de 2008 |
|
Declaración de la OMC sobre el
consumo responsable de antibióticos. |
España es uno de los países desarrollados del mundo con mayor consumo de
antibióticos (35 dosis diarias definidas/1.000 habitantes/día). Desde
hace años se está produciendo un incremento progresivo de bacterias
resistentes al tratamiento. Este problema es de trascendencia mundial
puesto que la globalización aumenta la vulnerabilidad de cualquier país
a enfermedades que se dan en otros, y de la misma manera, las bacterias
resistentes viajan, lo que constituye una grave amenaza para la salud
pública mundial, como reconoce la OMS.
Las infecciones por bacterias resistentes se asocian a una mayor
morbilidad, mortalidad, demanda sanitaria, gasto sanitario y deterioro
de la eficacia del tratamiento de futuros pacientes, lo que
probablemente esté condicionando que las enfermedades infecciosas sean
la causa más frecuente de consulta (40% de las visitas en Atención
Primaria).
El médico realiza la prescripción conociendo los datos sobre
resistencias bacterianas del centro en el que trabaja, no existe
automedicación y se controla la evolución clínica y el cumplimiento del
tratamiento a diario. Aspectos que hay que potenciar en Atención
Primaria donde hay una oferta de antibióticos superior a 1.000
especialidades farmacéuticas.
El consumo exagerado de antibióticos en Atención Primaria está
condicionado por un déficit de racionalidad en la prescripción médica,
en la dispensación farmacéutica sin receta, el uso indiscriminado que
realizan los pacientes y la falta de iniciativas claras de la
Administración sanitaria para el desarrollo de una política de
antibióticos en Atención Primaria que mejore su utilización.
LOS MÉDICOS:
1. Han de recordar que la etiología de muchas de las infecciones
atendidas en Atención Primaria no necesariamente es de origen bacteriano
y que, de entre ellas, las que cursan en pacientes sin co-morbilidad,
pueden ser localizadas y autolimitadas, es decir, que pueden curar sin
tratamiento antibiótico.
2. Siempre, ante un proceso infeccioso:
a) Confirmar la existencia de infección.
b) Localizar la infección.
c) Seleccionar el medicamento con unas propiedades farmacocinéticas y
farmacodinámicas que favorezcan su actividad en un lugar determinado del
organismo, manteniendo la concentración adecuada en el foco de la
infección.
d) Conocer las resistencias bacterianas del área geográfica.
e) Determinar la necesidad de tratamiento antibiótico.
f) Elegir el antibiótico más eficaz y con menor espectro de actividad
bacteriana.
g) Administrar el antibiótico a la posología correcta, el tiempo
adecuado, por la vía idónea, haciendo un seguimiento terapéutico para
comprobar su efecto.
h) Adecuar el tratamiento antibiótico a la situación del paciente
(alergias, edad, peso, función renal y hepática, embarazo, antecedentes
de hospitalización o cirugía reciente).
i) Informar al paciente sobre el proceso infeccioso y el tratamiento
prescrito, insistiendo en la importancia de respetar el intervalo
recomendado entre dosis y la duración completa del tratamiento.
j) Controlar el cumplimiento, la posibilidad de que aparezcan efectos
adversos y evaluar la eficacia del tratamiento.
3. Consultar guías terapéuticas y de buena práctica clínica
actualizadas, independientes, basadas en pruebas científicas.
4. Fomentar y desarrollar programas y políticas de uso racional de
antibióticos con carácter multidisciplinar.
LOS FARMACÉUTICOS:
1. Deben ajustarse a la legislación y no dispensar ningún antibiótico
sin la correspondiente receta prescrita por el médico. El momento de la
dispensación debe servir para utilizar estrategias educativas
establecidas con el fin de mejorar el conocimiento que se tiene sobre
los antibióticos, disminuir la automedicación y educar a la población,
al poner de manifiesto la necesidad de una exploración médica y un
diagnóstico clínico previo a la prescripción.
2. Promover junto a los médicos el uso correcto de antibióticos
3. Participar en los programas y políticas de uso racional de
antibióticos. Las farmacias de los centros de salud son lugares idóneos
donde transmitir los mensajes educativos en salud, previamente
elaborados por el equipo de profesionales sanitarios.
4. Informar sobre la importancia de cumplir la posología y la duración
del tratamiento prescrito por el médico, y asegurarse de que el paciente
lo ha comprendido.
LA ADMINISTRACIÓN SANITARIA:
1. Mejorar las condiciones en la atención médica, dar al médico tiempo y
herramientas necesarias para hacer un buen uso de antibióticos.
2. Inspeccionar de forma eficiente la dispensación de antibióticos sin
receta
en Oficinas de Farmacia.
3. Desaconsejar el uso de antibióticos de uso hospitalario y de nuevas
fórmulas supuestamente innovadoras.
4. Homogeneizar las especialidades farmacéuticas a las pautas más
comunes de la duración de los tratamientos de los distintos procesos
infecciosos.
5. Controlar de forma eficiente las campañas de publicidad de la
industria
farmacéutica, haciendo cumplir la legislación vigente, y de acuerdo con
la ficha técnica.
6. Informar a la población sobre las consecuencias de la automedicación.
7. Activar y protocolizar políticas de aplicación de terapia
antimicrobiana en epidemias y situaciones diversas, con carácter
multidisciplinar y dirigidas por farmacólogos clínicos, médicos de
familia y pediatras.
8. Crear y desarrollar políticas de antibióticos en Atención Primaria.
9. Usar de forma eficiente los antibióticos en veterinaria, frenar su
utilización masiva (supone el 40 por ciento del consumo total de
antibióticos en España).
10. Vigilar el uso, aplicación y promoción de los antibióticos por las
industrias agroalimentarias y químico-farmacéuticas.
Este documento pretende recordar y potenciar otro ya existente, fruto
del consenso entre Sociedades Científicas Médicas y Farmacéuticas.
Madrid, a 18 de noviembre de 2008
CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE MEDICOS |