Barcelona (España)

 26 de Junio de 2008

La familia ejerce un papel fundamental en el tratamiento de los trastornos de la alimentación.

- El Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) organiza una Escuela de padres cada último sábado de mes para proporcionar las pautas de cómo actuar ante la enfermedad.

- Los padres pueden prevenir estos trastornos fortaleciendo la autoestima de los hijos y creando una actitud crítica ante ciertos mensajes sociales.

La mayoría de trastornos de la alimentación aparecen en edad muy temprana: la anorexia en la infancia, pubertad y adolescencia; y la bulimia sobre todo en la adolescencia y la juventud. Es por ello que la familia es un instrumento muy importante para la prevención y el tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).

El Instituto de Trastornos Alimentarios organiza cada último sábado de mes la llamada Escuela de Padres para ofrecer a los familiares de los pacientes un lugar de encuentro donde resolver sus dudas, recibir consejos y poner en común su experiencia. Los asistentes se encuentran con otros padres en la misma situación y los terapeutas que conocen el día a día de los enfermos les dan algunas pautas sobre cómo deben actuar. Algunas de ellas son:

- La familia tiene que implicarse y participar en el tratamiento.

- Hay que formarse una opinión general sobre el trastorno, sus complicaciones físicas y psicológicas, el pronóstico y las interacciones de los factores sociofamiliares tanto en su aparición como en el tratamiento.

- Es fundamental que la familia se implique activamente y se corresponsabilice del tratamiento. Esta implicación supone:

• Estimular la autonomía y la responsabilidad del enfermo en el proceso de curación.
• Cooperación de todos los miembros de la familia
• Mejoras de la comunicación y de las relaciones intrafamiliares
• Ser creíbles en los mensajes y los comportamientos
• No olvidar la necesidad de poner límites y de mantener un punto de autoridad
• Aprender a hacer y expresar refuerzos positivos
• Aprender a decir si o no, y a saber escuchar
• Controlar la agresividad verbal y no verbal
• Mantener la calma y no entrar en discusiones inútiles

- La familia tiene que colaborar con el equipo terapéutico y no cuestionar las decisiones ni planteamiento del tratamiento. Es necesario que se acepte el diagnóstico y los síntomas, sin infravalorar la gravedad de la enfermedad o pensar que se puede curar sin ayuda profesional.

- Es necesaria una reestructuración y recuperación de los roles familiares y volver a la normalidad con el resto de miembros de la familia.

- Algunas actitudes que nunca hay que hacer ante la enfermedad: los padres no deben asumir el problema como propio; el padre o madre no deben adoptar el papel de amigo; no hay que delegar toda la responsabilidad en el otro miembro de la familia; ningún miembro de la familia puede ser el terapeuta.

La prevención basada en factores protectores

El papel de la familia en la prevención de estos trastornos pasa por conocer y potenciar los factores protectores ante los TCA:

- Potenciar y mejorar la comunicación entre los miembros de la familia: ser modelo y enseñar a escuchar, comprender y ser tolerantes.

- Favorecer las habilidades sociales como forma positiva de expresar emociones y sentimientos, y como forma de relación con los demás.

- Fortalecer la autoestima de los hijos.

- Enseñar a los hijos a ser críticos con ciertos mensajes y medios de comunicación donde se potencia se favorece la figura (el culto a la esbeltez como clave para conseguir el éxito y la felicidad), el aspecto deportivo y las dietas atípicas.

- Hacerlos más objetivos ante ciertos modelos y personajes a imitar.

- Fomentar los estilos de vida saludables, dando una especial relevancia a los hábitos alimentarios.


Sobre ITA

El Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA) es una red asistencial creada en 1998 para el tratamiento, formación e investigación de las alteraciones de la conducta alimentaria. Se trata de la principal institución privada a nivel estatal en atención integral de los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA). La entidad entiende que la atención de este tipo de trastornos tiene que englobar no sólo la prevención de la enfermedad y la restitución de la salud, sino también la rehabilitación y la reinserción en su entorno.

ITA dispone de diferentes recursos asistenciales para conseguir sus objetivos: centros de hospitalización, hospitales de día, consultas externas y pisos terapéuticos. Se trata el primer centro de España en lo que se refiere a número de plazas y pacientes. El Instituto dispone de 188 plazas y durante 2007 atendió a más de 1.200 pacientes de TCA.