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Granada (España) |
10 de
Septiembre
de 2008 |
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La Universidad de Granada
prueba una patente para prevenir el síndrome de la clase turista. |
En
el Centro de Alto Rendimiento de Granada se simulan en voluntarios sanos
las condiciones de vuelo, monitorizando la función venosa por medio de
modernos equipos de ecografía portátil.
• Los voluntarios se someten a distintas pruebas médicas y
tienen un catering idéntico al que se ofrece en vuelo
• El síndrome de la clase turista, un trastorno frecuente y
que puede tener graves repercusiones sanitarias
• Se calcula que hasta un 3% de los pasajeros de larga
distancia lo padecen
• Sonosite Ibérica cede equipos de ecografía portátil, con
sondas lineales, para poder analizar la función venosa de los
participantes
Prevenir la aparición del síndrome de la clase turista, que afecta a más
de un 3% de los pasajeros en vuelos de más de 4 horas de duración y que
puede ser causa incluso de muerte súbita de personas sanas por embolia
pulmonar masiva, es el objetivo que se pretende alcanzar con un nuevo
dispositivo ideado por la Universidad de Granada (UGR), diseñado y
fabricado por Entrenatech, una empresa de I+D de la UGR. Esta iniciativa
de I+D está probándose en un estudio iniciado este fin de semana en el
CARD (Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Sierra Nevada).
Como explica uno de los responsables de este proyecto, el Dr. Fidel
Fernández Quesada, profesor asociado de Cirugía y especialista del
Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Clínico San
Cecilio de Granada, “se ha escogido el CARD porque al estar situado a
más de 2.000 metros de altitud se pueden simular perfectamente las
condiciones que existen en vuelos internacionales”; de hecho, añade, “se
han cuidado al máximo todos los detalles, de manera que los
participantes comen lo mismo que se ofrece en estos vuelos y están
situados con espacio y movilidad similar”.
Partiendo de estas condiciones, se evalúa por medio de diferentes
pruebas diagnósticas la posible aparición de signos indicativos del
síndrome de la clase turista; al mismo tiempo, se evalúa la utilidad de
un nuevo dispositivo para prevenir el desarrollo de trombosis venosas en
las piernas y su utilidad para activar la bomba venomuscular que permite
el retorno venoso de la sangre al corazón.
Como indica el Dr. Fidel Fernández, “la idea es probar con los
responsables del proyecto (Entrenatech) su patente (denominada slip-flow)
en una situación muy semejante a la que existe en la cabina de un avión
presurizado volando a altitud de crucero”. En el estudio se evalúa a
voluntarios sanos, que estarán varias horas con movilidad restringida y
con la dieta de catering de un avión, tanto en bebida como en
alimentación sólida. Se les efectúan cuestionarios para evaluar
sintomatología, medidas de diámetros, y determinación de parámetros
funcionales venosos, mediante eco-doppler y pletismografía en ambas
piernas.
Como principal recurso diagnóstico se utiliza el sistema de ultrasonidos
M-Turbo™, de la empresa Sonosite, que permite su utilización en todas
las aplicaciones clínicas en los puntos de atención a pacientes. La
nueva plataforma M-Turbo, la cuarta desde el lanzamiento en 1998 del
primer ecógrafo de mano, permite obtener una nitidez de imagen superior
en exploraciones de todo tipo, además de facilitar la exportación de
imágenes (todo ello en un sólido equipo de mano que pesa menos de cuatro
kilos).
El estudio se estructura en tres fases. La primera se ha llevado a cabo
este fin de semana, realizándose un estudio para evaluar la función
basal y la normalidad venosa y sintomática de los sujetos.
Posteriormente, se aleatorizarán para ser sometidos a las condiciones
estandarizadas de un vuelo en dos grupos: unos se comportarán como
hacemos habitualmente en cualquier viaje y los otros, durante ese
periodo, harán ejercicio de las piernas con el flip-flow. Pasadas 4
horas se evaluarán de nuevo esos parámetros en todos los participantes.
Posteriormente, el 20-21 de septiembre se realizará de nuevo una
evaluación completa, para determinar la evolución de los voluntarios.
El síndrome de la clase turista fue acuñado a finales de los años 1990
para denominar a varios casos de muerte súbita de personas jóvenes y
sanas que sólo tenían como nexo en común el haber realizado viajes
largos en avión en los días previos. Debido a esto se detectó que
personas que realizaban viajes de larga duración en avión tenían un
riesgo mayor de sufrir trombosis, especialmente trombosis venosa
profunda (TVP) y su principal complicación: el tromboembolismo pulmonar.
El mecanismo de la trombosis en viajes largos es debido a la combinación
de inmovilización, deshidratación y factores predisponentes. Personas
con enfermedades que predisponen a la trombosis como síndrome
antifosfolípido y cáncer tienen probablemente mayor riesgo al igual que
todas aquellas personas que tienen problemas circulatorios, las personas
mayores y las embarazadas. Los síntomas pueden manifestarse con
posterioridad al vuelo en forma de hinchazón, dolor, o bien hormigueo en
las extremidades.
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