Sevilla (España)

20 de Septiembre de 2006
La Sociedad Andaluza de Neurología solicita la creación de un "Plan de Atención a las Demencias".

Con motivo del día mundial del Alzheimer que se celebra mañana 21 de septiembre, la Sociedad Andaluza de Neurología solicita al Servicio Andaluz de Salud la elaboración de un "Plan Integral de Atención a las Demencias", semejante a los ya existentes en Andalucía para otros problemas de salud como el tabaquismo, la diabetes, las cardiopatías o el cáncer. Los neurólogos andaluces creen indispensable la puesta en marcha de "Unidades de Demencia" que faciliten el diagnóstico precoz, tratamiento y seguimiento de los pacientes con Alzheimer a través del trabajo coordinado de todos los profesionales implicados.

El Plan contemplaría la formación de cuidadores y la coordinación entre los distintos sectores (servicios sociales, sanidad), niveles (atención primaria, especializada) y administraciones implicadas (estatal, autonómica, local) en la atención global a estos pacientes y las familias afectadas. Estas unidades ya están en funcionamiento en otras regiones españolas y han mostrado su eficacia y utilidad.

La Enfermedad de Alzheimer, que hoy cumple su primer siglo de historia, ha pasado de ser una curiosidad médica a convertirse en la principal causa de demencia y uno de los mayores problemas sociosanitarios a los que se enfrenta el Servicio Andaluz de Salud, ya que sólo en Andalucía se estima que al menos existan 75.000 pacientes con Alzheimer, de los más de 100.000 casos de demencia existentes, según datos aportados por la Sociedad Andaluza de Neurología.

El Alzheimer produce una pérdida de memoria y de otras capacidades intelectivas en la persona que lo padece, lo que se traduce en un deterioro progresivo de su capacidad funcional y una dependencia creciente del enfermo respecto a sus cuidadores. En la actualidad la mayor parte de estos cuidados es proporcionado por las familias, de hecho, el 90 por ciento de los pacientes en nuestra Comunidad, es decir, unos 67.500, viven con sus familias.

Considerada hasta hace pocos años como una condición progresiva propia de la vejez para la cual no existía tratamiento alguno. En los últimos años se han producido importantes avances en el conocimiento de los mecanismos que la producen, lo que permite asegurar que se trata de una enfermedad y no una consecuencia inevitable del envejecimiento; estos avances también se han traducido en el desarrollo de métodos de diagnóstico y tratamiento que han demostrado su eficacia y hacen aventurar un futuro optimista en el que dispongamos de medios que permitan un diagnóstico precoz y un tratamiento que no sólo mejore los síntomas sino que también cure la enfermedad.