Zaragoza (España)

29 de Octubre de 2007

Xavier Formiguera, nuevo presidente de la SEEDO.

La Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad ha procedido a sustituir a algunos de sus miembros. El Dr. Basilio Moreno (Madrid), que durante 6 años ha ocupado el cargo de presidente deja paso al Dr. Xavier Formiguera, que trabaja en el Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Germans Trías i Pujol (Barcelona). El nuevo secretario de la sociedad será el Dr. Manuel Gargallo (Madrid) y José Francisco Martínez Valls (Valencia) ocupará a partir de hoy la vicepresidencia (Valencia); como nuevos vocales, están Javier Salvador (Pamplona), José Vidal (Barcelona), Marta Garaulet (Murcia) y Luis Moreno (Zaragoza). El Dr. Basilio Moreno pasará ahora a presidir la Fundación SEEDO, siendo la Dra. Montse Barbany la secretaria de esta entidad y el Dr. Javier Tébar el vocal.


Potenciar la sociedad

El balance que hace de su presidencia el Dr. Moreno es “muy positivo”, habiéndose progresado “tanto en la consecución de objetivos internos de la sociedad como en la puesta en marcha de iniciativas de formación, educación y divulgación de gran calado”. Volviendo la vista atrás, este experto recuerda que “cuando se inició mi presidencia contábamos con la mitad de socios que ahora y teníamos graves dificultades económicas, en gran parte superadas en estos momentos”.


Además de estos logros, la presidencia del Dr. Moreno ha coincidido con la creación de la “Revista Española de Obesidad”, la reorganización y potenciación de la página web, el fortalecimiento de los congresos nacionales, la celebración del día de la persona obesa o la creación de la Fundación SEEDO. Por otra parte, apostilla el Dr. Moreno, “hemos propuesto y desarrollado iniciativas de carácter institucional de gran impacto, como el documento de consenso para la evaluación del sobrepeso y la obesidad, la estrategia NAOS, o el libro “Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad”.


Sin embargo, quedan retos pendientes. “La salud de la SEEDO es buena y se han alcanzado muchos logros, pero nos queda uno fundamental, como es conseguir la financiación de los fármacos, que según el segundo Consejo Interterritorial se hará por parte de las Comunidades Autónomas”, asegura el Dr. Moreno. Por eso, añade, “hemos creído que era el momento oportuno para hacer la Declaración de Zaragoza y para crear una Plataforma de Tratamiento Integral de la Obesidad”.


Esta será una de las principales misiones de la nueva Junta Directiva. Según el Dr. Xavier Formiguera, “estamos convencidos de la oportunidad y necesidad de este decálogo de intenciones, que nos debe ayudar a tratar correctamente a los enfermos obesos que lo necesiten. Vamos a hacer todo lo posible para que este decálogo se implemente en las diferentes Comunidades Autónomas de nuestro país”.


Declaración de Zaragoza

La “Declaración de Zaragoza” es un decálogo que recoge recomendaciones, demandas y necesidades básicas que deben vertebrar una estrategia nacional para luchar de forma más eficaz y precoz contra la obesidad. Como destaca el Dr. Moreno, endocrinólogo del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, “la Declaración de Zaragoza es un documento ampliamente debatido, reflexionado y requerido; era una necesidad contar con un manifiesto de estas características, que nos permitiese dar un paso más en la lucha contra la obesidad”.


Este documento es un intento institucional de la SEEDO de proponer a otras sociedades científicas afines, a la Administración central y a las Comunidades Autónomas una serie de puntos fundamentales sobre la obesidad. Entre los ejes argumentales de este decálogo, se subraya la necesidad de concienciar a todos que la obesidad es una enfermedad crónica, de gran prevalencia e incidencia creciente, por lo que este proceso debe incorporarse a la cartera de servicios de Atención Primaria y Especializada. En este sentido, se apunta también la necesidad de crear Unidades Funcionales de Obesidad en Atención Especializada. Por otro lado, se pone el acento en potenciar la detección sistemática del exceso de peso en la población atendida, dotando a las consultas de las herramientas mínimas imprescindibles.


Además, se plantea la necesaria financiación de los fármacos y las dietas-fórmula para el tratamiento de la obesidad que hayan probado suficientemente sus beneficios. En palabras del Dr. Moreno, “los pacientes obesos están discriminados y, pese a su alta morbimortalidad, no disfrutan de tratamientos gratuitos que han probado sobradamente su eficacia”; tal y como añade, “este es un agravio comparativo respecto a otros enfermos, como los diabéticos o los hipertensos”.