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Madrid
(España) |
4
de Octubre de 2006 |
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El Programa de Prevención y Ayuda Psicológica
ayudará a los médicos en situación de riesgo de sufrir
agresiones. |
El incremento en la frecuencia de los casos de
agresiones, la poca literatura psiquiátrica existente, la
incomprensión del fenómeno, la carencia de recursos asistenciales para
los afectados y, como resultado, la indefensión a la que están
sometidos cada vez más profesionales médicos, ha estimulado al Grupo
de Trabajo en Intervención en Estrés Postraumático de la Sociedad
Española de Medicina Psicosomática y Psicología Médica, a instancias
de la Fundación Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM)
para la educación y formación sanitaria, al desarrollo de un Programa
de Prevención y Ayuda Psicológica a los médicos en situación de
riesgo de sufrir agresiones. Con la creación de este programa, las dos
entidades implicadas reconocen la gravedad del problema y manifiestan la
intención de elaborar una Guía Práctica de utilidad inmediata en los
diferentes supuestos y la organización de un curso de formación
orientado a los profesionales médicos. Los objetivos de esta guía
práctica se presentarán este miércoles en el ICOMEM en la mesa
redonda "Las agresiones al médico. Guía práctica de prevención
y superación del problema", que cuenta con la colaboración de
Área Científica Menarini. Sergio Montiel, abogado de la Fundación
ICOMEM, introducirá a los asistentes en los principales puntos de
interés sobre las agresiones desde el punto de vista legal, tales como:
clases de agresiones que el médico sufre, cómo prevenir una situación
de agresión y qué medidas legales se pueden adoptar cuando ya se ha
producido la agresión. En esta mesa redonda también se abordará la
parte médica de la problemática, que irá a cargo del psiquiatra José
Luis Marín, presidente de la Sociedad Española de Medicina
Psicosomática y Psicología Médica.
Actitud del médico
El doctor Marín realizará propuestas de prevención
y de superación del problema. Según el psiquiatra, la prevención
consiste en "ofrecer a los médicos habilidades de comunicación
que permitan reconocer las personalidades agresivas y controlar el
riesgo existente, es decir, desarrollar conductas que minimicen la
agresividad".
Así pues, los expertos aseguran que los médicos
deben concienciarse de la importancia de algunas actitudes que tiene que
mantener en consulta, como son el manejo de la agresividad del paciente
violento, manteniendo en todo momento la calma, buscando el apoyo de
otros compañeros o de los guardias de seguridad del centro, y sobre
todo, "de su responsabilidad a la hora de denunciar estos hechos
para que el culpable sea castigado", afirma Montiel.
Asimismo, los ponentes insisten en la importancia de
una buena formación a los profesionales médicos sobre el desarrollo de
habilidades de diálogo, manejo de conflictos, identificación de la
agresividad como medio de anticipación a la violencia y obtención del
mayor grado de información posible sobre cómo actuar ante una
agresión y qué tipos de clases de agresiones se pueden sufrir.
Cambio del sistema
El doctor Marín argumenta que el incremento en el
número y en la gravedad de las agresiones al médico es debido a un
cambio en el sistema político sanitario. "Hace 20 años, la
Medicina giraba alrededor de los médicos. Pero hoy, el paciente es el
centro del sistema. Este cambio que tantos beneficios ha propiciado,
también ha provocado que los actos de la población con trastornos de
personalidad resulten impunes. Y aunque se trata de una minoría, estos
actos pueden tener graves consecuencias". Por ello, según
Montiel, "el factor de intimidación al potencial agresor, a
través de la calificación de las agresiones al médico como atentado,
que permite la imposición de unas penas mayores que las
correspondientes a las simples lesiones sufridas, el aviso de las
consecuencias legales que tendría un acto como el señalado y la
adopción de mayores y más visibles medidas de seguridad en los centros
de trabajo, deben seguir fomentándose."
Principal responsable
"Cuando se habla de prevención de las
agresiones al médico, se hace en términos globales, como una labor de
todos, médicos, instituciones, administración, sociedades
científicas, etcétera, empezando sin duda por el propio profesional,
pero sin olvidar que quizá el mayor grado de responsabilidad en la
prevención y en el apoyo postviolencia recae sobre la administración
sanitaria, que debe habilitar los medios que garanticen la seguridad y
la tranquilidad del médico en el ejercicio de su profesión".
Así lo afirma Montiel, que además añade: "Si bien es cierto
que las Administraciones van tomando conciencia de la gravedad de este
problema y que ello se va traduciendo en la creación de medidas que por
lo menos impiden el crecimiento de los actos de violencia, lo cierto es
que en la Comunidad de Madrid, en el año 2003 y en un período de 4
meses, se pusieron en conocimiento del Colegio de Médicos un total de
60 agresiones, que conllevaron su correspondiente denuncia. Y a todo
esto también hay que añadir, por supuesto, los actos de violencia
sumergidos".
Colaboración en formación
Área Científica Menarini, la entidad del Grupo
Menarini España dedicada a la formación de los profesionales
sanitarios, colabora activamente con el ICOMEM: durante este año, han
trabajado conjuntamente en la organización de 9 cursos dirigidos a
distintos especialistas, y hasta finales de año, de momento están
previstas 6 actividades más.
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