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Bilbao (España) |
28 de
Enero
de 2009 |
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El uso de psicofármacos para
tratar problemas de salud mental no siempre responde a criterios
racionales. |
La sección de
Psiquiatría de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao organiza la
conferencia, que versará sobre el uso racional de medicamentos en salud
mental.
• Un concepto
simplista de las enfermedades mentales y las conductas humanas ha
contribuido a extender el tratamiento con psicofármacos a
condiciones que difícilmente pueden considerarse trastornos
psiquiátricos, y que deberían abordarse de otra manera.
• La popularización y cierta banalización del uso de algunos
medicamentos psiquiátricos ha contribuido a extender su uso de forma
escasamente justificada. “Medicamentos como el Prozac forman ya
parte de la cultura del siglo XX y XXI”, asegura el doctor Uriarte
Uriarte.
• En los últimos años se ha puesto en tela de juicio la eficacia y
seguridad de muchos de estos fármacos, especialmente cuando se
utilizan de manera indiscriminada, con escaso control, y sin tener
en cuenta otras alternativas terapéuticas.
Reflexionar acerca de los diferentes aspectos que condicionan la
asistencia a los problemas de salud mental en la actualidad, y más
concretamente, los que condicionan el uso de psicofármacos. Éste será el
principal objetivo del Dr. José Juan Uriarte Uriarte, jefe de servicio
de la Unidad de Rehabilitación Psiquiátrica del Hospital de Zamudio. La
charla organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, que se
titulará “Uso y abuso de la prescripción de los psicofármacos. Hacia un
uso racional”, tendrá lugar hoy miércoles 28 de enero a las 19.00 en el
salón del Colegio Oficial de Médicos de Bizkaia (Lersundi, 9- 5º).
El ponente ahondará en la idea de que el uso actual de medicamentos en
salud mental no siempre tiene una base racional, así como en los
diferentes aspectos que condicionan el uso de los psicofármacos. Para
ello comenzará repasando las diversas lecturas del concepto de
racionalidad aplicada al ámbito de la salud y los cambios sociales que
influyen en el ejercicio de la medicina actual, haciendo especial
alusión a la extensión del concepto de salud. Después, y antes de entrar
de lleno en los factores que influyen en la actual difusión de los
psicofármacos, el experto analizará las repercusiones del escaso
conocimiento de las causas y la patogenia de las enfermedades mentales.
Causas de la difusión de los psicofármacos
La enorme difusión y éxito de los psicofármacos en la última década
tiene “causas diversas entre las que se encuentran: los avances técnicos
y la excesiva confianza en la técnica, la eficacia relativa de otros
métodos de intervención (como la psicoterapia), la difusión de los
modelos de evaluación de intervenciones (ensayos clínicos), los cambios
sociales, los cambios en la nosología psiquiátrica y la influencia de la
industria farmacéutica”, según explica el doctor Uriarte. A todo esto
hay que añadir que la extensión de la idea de que los síntomas de las
enfermedades mentales dependen de funciones cerebrales reguladas por
sustancias químicas, y que pueden ser modificados de forma controlada y
socialmente aceptable ha contribuido a “la increíble difusión de
fármacos como el Prozac, ya parte de la cultura del siglo XX y XXI”.
“Un concepto simplista de las enfermedades mentales y las conductas
humanas ha contribuido también a reducir el estigma asociado a los
tratamientos con psicofármacos, especialmente los antidepresivos, que
han pasado en pocos años de ser rechazados o consumidos a escondidas, a
ser demandados de forma directa por los pacientes”, explica el experto
psiquiatra. La extensión del campo de la salud mental ha sido
aprovechada sin duda por la industria farmacéutica, que ha “estirado
hasta lo indecible enfermedades tradicionales como la depresión”, y ha
contribuido a una “verdadera explosión y expansión” de los problemas de
salud mental susceptibles de tratamiento, incluyendo situaciones
lindantes con la normalidad, “como la timidez o la conducta hiperactiva
en la infancia”, añade.
Tratamientos en tela de juicio
Sin embargo en los últimos años se ha puesto en cuestión la eficacia y
seguridad de muchos fármacos. Asimismo “la falta de avances en el
conocimiento profundo de las causas de las enfermedades mentales acaban
por atemperar entusiasmos y afirmaciones poco realistas”, indica J.J
Uriarte. Cabe destacar que los psicofármacos han contado
tradicionalmente con un competidor en el mercado de las enfermedades
psiquiátricas y malestares humanos. Se trata de los tratamientos
psicológicos y psicoterápicos, que “aunque cuentan con una mayor
simpatía inicial, adolecen de las mismas, e incluso mayores, carencias
que los psicofármacos” afirma el conferenciante. Es necesario avanzar
hacia un mayor conocimiento de los factores que se asocian a una mayor
eficacia y seguridad de nuestras intervenciones, eficacia y seguridad,
que a menudo se alcanza con un abordaje integral que combina sabiamente
lo mejor de cada tipo de abordaje, psicofarmacológico y psicoterápico.
Por otra parte conviene indicar que la comercialización de nuevos
fármacos se basa en los ensayos clínicos controlados. Pero la
información que ofrecen “a menudo es difícil de extrapolar a la practica
clínica rutinaria”, por lo que es necesario contar con investigaciones
que reflejen de manera más fidedigna lo que sucede en la vida real y que
nos ayuden a la toma de decisiones. Algunos estudios recientes de este
tipo, como el CATIE, han tenido un gran impacto en la comunidad
psiquiátrica, y han provocado que creencias muy arraigadas se tambaleen.
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