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Madrid (España) |
9 de Junio
de 2008 |
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Antes de los
18 años nuestros ojos reciben el 80% de la radiación solar que
puede dañar nuestra visión en el futuro. |
• A pesar de
ello, sólo el 2% de la población infantil usa gafas de sol para
protegerse de los rayos UV, cuando los niños son precisamente una
población de alto riesgo
• Según la Dra. Teresa del Río, oftalmóloga de la Clínica Ruber “la
formación sobre este tema es de gran importancia socio-sanitaria
para cambiar la actual percepción y desconocimiento”
• Los expertos en óptica indican que la mayoría de los padres creen
que las gafas “son cosas de mayores” o un “complemento de moda” y
recuerdan que, en contra de lo que ocurre con la protección solar de
la piel, la mayoría de los españoles desconoce los efectos del sol
en nuestros ojos; que éste tiene un efecto acumulativo y que los
daños se manifiestan en la edad adulta
• Esto es especialmente importante en el caso de España, que según
la OMS, se encuentra en un nivel 3 de índice de radiación solar que
corresponde a un nivel moderado, por lo que es casi obligado llevar
siempre gorro, gafas y prendas de protección y cremas solar
especialmente en el caso de los niños
Las radiaciones solares
pueden llegar a ocasionar graves lesiones en los ojos e incluso provocar
una pérdida de visión importante a la larga. Existen investigaciones que
afirman que nuestros ojos son hasta 20 veces más sensibles que la piel,
“ya que muchos tejidos oculares, para mantener su necesaria
transparencia, carecen del pigmento protector del sol: la melanina”,
explica la Dra. del Río, jefa del servicio oftalmológico de la clínica
Ruber.
Sin embargo, no somos
conscientes de esta sensibilidad. Las gafas de sol se perciben más como
un complemento de moda que como una herramienta de prevención y
protección. ¿Por qué? Según la doctora del Río, “el hecho de que los
efectos del sol en nuestros ojos sean acumulativos y los daños no sean
visibles hasta dentro de mucho tiempo ha propiciado que no se
reconociese su papel nocivo hasta tiempos relativamente recientes”,
añade la Dra. del Río.
A pesar de que los
niños son una población con alto riesgo de daño solar cuyos efectos
aparecerán en el futuro, sólo el 2% de la población infantil usa gafas
de sol. Una de las razones que esgrimen los expertos en óptica es la
negativa de los propios padres, quienes las consideran “sólo para
adultos”, sin tener en cuenta que el 80% de la radiación solar que
penetra en nuestros ojos y que puede provocar daños en nuestra visión se
recibe antes de los 18 años. “Los niños son los que están expuestos a un
mayor riesgo ya que sus sistemas oculares están menos desarrollados y
reciben más radiación solar que los adultos”, explica Jesús Muñoz,
óptico-optometrista de ALAIN AFFLELOU.
Para evitar estas
lesiones en los más pequeños, los expertos recomiendan:
• llevarlos provistos
de sombrero y gafas de sol siempre que vayan a estar en contacto con el
sol. Según la OMS, entre las 10 de la mañana y las 14 horas de la tarde
recibimos el 60% de la radiación UV diaria
• nunca, ni siquiera con protección, exponerlos al sol entre las 12 y
las 16 horas
• en la playa es aún más prioritario proteger los ojos del sol, ya que
la arena blanca refleja hasta el 15% de la radiación solar
• no exponer al sol directamente a los niños menores de 12 meses
Esto es especialmente
importante en el caso de España, que según la OMS, se encuentra en un
nivel 3 de índice de radiación solar que corresponde a un nivel
moderado, por lo que es casi obligado llevar siempre gorro, gafas,
prendas de protección y cremas solar especialmente en el caso de los
niños.
“La protección solar infantil es una medida que se puede llevar a cabo
fácilmente y reporta grandes beneficios. La formación sobre este tema es
de gran importancia socio-sanitaria ya que ayudará a romper las actuales
barreras de percepción y desconocimiento que existen entre la población
española”, señala la oftalmóloga de la Clínica Ruber.
En este contexto
formativo y de prevención se enmarca la campaña de sensibilización que
la Fundación Alain Afflelou está llevando a cabo acerca de los efectos
nocivos de la radiación solar y la importancia de proteger nuestros
ojos.
Gafas homologadas vs
no homologadas
Es fundamental que las gafas de sol infantiles, al igual que las de los
adultos, estén homologadas ya que “las gafas no homologadas suponen un
grave peligro para la salud visual”, afirma Jesús Muñoz. También es
importante que las gafas sean cómodas para los niños, que la forma se
adapte a su fisonomía y que sean resistentes, y que ellos vean que sus
padres también las usan. A los niños les gusta imitar a sus padres, por
lo que el uso de las gafas de sol no suele ser un problema “siempre que
se les ofrezcan modelos a su gusto, con diseños divertidos o que, por
ejemplo, lleven a sus personajes favoritos”, opina el óptico de Alain
Afflelou.
Perfil de niños con mayor riesgo
El fototipo solar de piel clara y ojos claros está muy ligado a la
protección dermatológica. Por ello, los cánceres de la piel del párpado
son más frecuentes en las personas poco pigmentadas y sometidas a gran
exposición solar como los australianos descendientes de europeos. Así, a
nivel ocular es de esperar una relación entre ojo claro y daño solar
aunque determinadas lesiones, como los pterigiones, aparecen sobre todo
en personas pigmentadas.
Es de reseñar que estas
patologías son más frecuentes en países y zonas con mayor índice UV,
entre los que se encuentra España, según datos de la OMS.
Las consecuencias de
la falta de protección
Todos los niños son susceptibles de dañar sus ojos si no se protegen de
la radiación solar y los daños a corto plazo pueden producir queratitis
(quemaduras solares) que se presentan en los más pequeños con síntomas
de dolor, fotofobia y enrojecimiento de los ojos. “Indudablemente en
muchos casos no se producirá un proceso de quemadura corneal o de
quemadura retiniana aguda, pero todos están exponiendo sus ojos al
efecto de la radiación”, afirma la especialista.
A largo plazo, el daño
es más severo, y puede afectar a distintas partes del ojo: desde una
quemadura hasta un efecto cancerígeno en la piel de los párpados que se
manifestará con el tiempo.
Además, se pueden
producir alteraciones agudas de la córnea, lesiones degenerativas como
la degeneración esferoidea y el pterigión, y quemaduras de agudas en la
retina, situación grave ya que daña la visión de forma severa y
permanente. Igualmente se ha relacionado la radiación solar como factor
de riesgo de la degeneración macular, con una prevalencia en nuestro
país cada vez mayor.
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