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Madrid
(España) |
11 de Junio de 2007 |
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Consejos de la Sociedad
Española de Traumatología para la práctica de deportes al aire
libre. |
Dentro de la línea de recomendaciones prácticas que
está llevando a cabo la Sociedad Española de Traumatología del Deporte (SETRADE),
se recogen una serie de medidas básicas para prevenir y tratar las
posibles lesiones que se pueden derivar de la práctica amateur o
profesional de algún tipo de deporte durante los meses de más calor.
Estos consejos, revisados y consensuados por los profesionales más
experimentados en la materia y por los miembros de la Junta de Gobierno
de SETRADE, han sido recopilados por el Dr. Fernando Jiménez Díaz,
secretario de SETRADE.
CONDICIONES AMBIENTALES
Temperatura y humedad: es necesario controlar ambos factores. Con una
temperatura de 32º C y una humedad relativa del 80% el cuerpo no evapora
agua a través del sudor y, por lo tanto, no hay pérdida de calor. En
estas condiciones se debe evitar la práctica de ejercicio físico.
Viento: la presencia de viento incrementa el flujo de aire sobre la
piel, facilitando la pérdida de calor.
Sol: las radiaciones solares incrementan la temperatura del cuerpo, de
forma directa y a través de las reflejadas por el agua y la arena.
Además, hay que tener especial cuidado con la piel, debido al riesgo de
quemaduras y cánceres de piel.
ROPA DEPORTIVA
La ropa debe favorecer la pérdida del calor corporal, para lo cual debe
utilizarse la mínima posible, debe estar fabricada con fibras naturales
y debe ser holgada. Los colores deben ser claros, a ser posible blancos,
para reflejar todo el espectro solar y dentro de la equipación deben
incluirse el uso de gafas de sol y gorra.
RECUPERACIÓN DE FLUIDOS
Es fundamental la ingesta de agua para evitar cuadros de deshidratación.
Se debe realizar siguiendo este protocolo:
• Antes: se deben ingerir 250 ml antes de la práctica deportiva y se
debe pesar antes de iniciar la práctica deportiva.
• Durante: se deben beber 250 ml cada 30 minutos de actividad, para
evitar que el deportista tenga sed, signo inequívoco de deshidratación
inicial.
• Después: el atleta se debe pesar después de la actividad e ingerir un
litro y medio de agua por cada kilogramo de peso perdido.
LESIONES TRAUMÁTICAS
Las lesiones son características de cada deporte. Teniendo en cuenta las
lesiones que se registran más habitualmente en la playa y la montaña, a
continuación se describe la actuación antes los tipos más frecuentes:
• Contusión, torcedura: aplicar hielo y encima un vendaje para
mantenerlo frío.
• Esguince o distensión violenta de una articulación: reposo o vendaje
en el caso de que tenga que mantener el movimiento, aplicar frío para
disminuir la inflamación y el dolor, y elevar el miembro lesionado.
• Luxación o separación permanente de una parte de los huesos: no tratar
de colocar el hueso en su lugar, aplicar frió para reducir la
inflamación e inmovilizar la zona.
• Calambre o contractura involuntaria y transitoria de un músculo: se
debe estirar el músculo y luego aplicar un suave masaje.
• Contractura o contracción involuntaria, duradera o permanente de un
músculo: aplicar masaje local.
• Desgarro o rotura muscular: aplicar hielo, reposo e inmovilización de
la zona.
• Fracturas o interrupción de la continuidad de un hueso: no tratar de
colocar el hueso roto, aplicar hielo, mantener el reposo e inmovilizar
con una férula (soporte rígido).
LESIONES TRAUMÁTICAS DENTRO DEL AGUA
!Atención¡ En el agua se pierde la capacidad de localizar el origen del
sonido, lo que hay que tener en cuenta para evitar ser arrollado por
barcos a motor. Recordar que los barcos a vela no producen ningún ruido
debajo del agua.
Lumbalgia del escafandrista: las personas que realizan buceo con
botellas deben evitar cargarse las mismas desde el suelo. Es deseable
recibir ayuda para su colocación, cargarlas desde una silla o bien si
tienen experiencia cargarlas en el agua.
Accidentes por zambullida: a menudo ocurren malas caídas que producen
fuertes contusiones sobre el agua. Sin embargo, la lesión traumática mas
grave se produce al no calcular la profundidad del fondo y sufrir un
impacto craneal y un síndrome de latigazo cervical con riesgo de lesión
neurológica
GOLPE DE CALOR
El golpe de calor es una amenaza para todas las actividades deportivas
realizadas al aire libre, que se produce por la combinación de ambiente
caluroso, ejercicio extenuante, utilización de ropa que limita la
evaporación del sudor, una insuficiente adaptación al calor, excesiva
grasa corporal, y/o carencia de buena forma física. Dado que es una
situación de urgencia médica muy grave, es esencial un diagnóstico
precoz y un tratamiento inmediato.
Signos de alerta del golpe de calor: irritabilidad, confusión, apatía,
inestabilidad emocional, fatiga en reposo, escalofríos, piel de gallina,
nauseas y vómitos.
Prevención: facilitar descansos frecuentes intercalados con la
actividad, en áreas de sombra e ingiriendo líquidos fríos.
En caso de doble sesión de trabajo, se debe aumentar el tiempo entre
ellas (huyendo de las horas centrales del día).
Si aparecen síntomas de sospecha (desorientación, incoherencia, técnica
deportiva inadecuada), hay que detener la práctica deportiva.
Vigilar especialmente a personas con sobrepeso y a aquellas previamente
enfermas con problemas de fiebre, diarrea o vómitos.
Puede estar recomendado bajar la temperatura previamente al inicio de la
actividad física. Para ello, se puede utilizar un baño de agua fría para
reducir la temperatura corporal interna
Tratamiento: es imprescindible enfriar de forma inmediata (in situ).
Sumergir al paciente en una bañera de agua fría o helada. Evitar el
sobreenfriamiento controlando la temperatura rectal para que no
descienda de 39ºC. Posteriormente, se debe transportar al paciente lo
antes posible al medio hospitalario para atenderlo como urgencia grave.
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