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(Buenos Aires)
Argentina |
11 de Agosto
de 2008 |
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La rápida atención
especializada y el control “minuto a minuto” de pacientes
cardiacos reduce la mortalidad por infarto a la mitad. |
Las unidades
coronarias son como salas de terapia intensiva, pero exclusivas para
pacientes con problemas cardiológicos que implican riesgo de vida. Se ha
probado que lograron reducir la mortalidad por infarto del 30% a menos
del 10%.
Un monitor da la voz de alarma: el paciente no está bien. Una demora en
la atención puede ser fatal. Tener una Unidad Coronaria (UCO) dirigida
por cardiólogos y enfermeros especializados puede ayudar. Un espacio con
habitaciones destinadas a pacientes con patologías cardiacas, que esté
preparado para dar una respuesta rápida ante el primer síntoma de
descompensación.
En el Hospital Universitario Austral, la UCO acaba de ampliarse por la
alta demanda de pacientes que tenía. Allí reposan algunos de los
pacientes más delicados dentro del centro, que llegan tras sufrir un
infarto u otros cuadros cardiológicos graves.
“La angina inestable, el infarto de miocardio y la evaluación de los
dolores de pecho son las causas más frecuentes de internación en la UCO.
También lo son la insuficiencia cardiaca, las arritmias y la
recuperación tras una cirugía cardiovascular, angioplastia o
procedimientos electrofisiológicos”, explica el Dr. Horacio Fernández,
subjefe de la unidad.
Por la fragilidad de su estado de salud, las personas internadas allí
requieren vigilancia constante, no diaria, sino “minuto a minuto”.
Con los ojos en los pacientes
La Unidad Coronaria tiene un verdadero “centro de control”. Un monitor
central emite “en vivo”, durante las 24 horas del día, los signos
vitales de cada uno de los pacientes internados, mientras las
computadoras muestran datos clínicos, radiografías y otros estudios de
imágenes.
Cada curva oscilante que aparece en pantalla corresponde a una
habitación. UCO6: MATILDE D. La línea del pulso, números y gráficos
describen la salud de Matilde. “Se mide la tensión arterial, la
frecuencia cardiorrespiratoria y la saturación de oxígeno –explica el
cardiólogo de la unidad, José María Bonorino-. Como si fuera un
electrocardiograma constante”.
Los pacientes son monitoreados, además, desde otros dos puntos: la
habitación, donde se miden y almacenan los signos vitales del internado,
y el puesto de enfermería en el sector, donde trabaja el enfermero
cuando no está con el paciente.
A diario, los médicos programan los rangos de variables normales de los
signos vitales para cada persona internada y, si algún parámetro sube o
baja más de la cuenta, una alarma comienza a sonar. “Desde cualquiera de
los tres puntos se verifica qué ocurre. Hay alarmas graves que motivan a
todo el equipo de la UCO a reunirse en la habitación para asistir a un
paciente con una descompensación seria”, comenta el Dr. Fernández.
La ventaja de una unidad así es su habilidad para detectar rápidamente
la patología del paciente y responder inmediatamente. Se ha probado que
desde su creación, el riesgo de mortalidad por infarto cayó: “Antes de
la creación de las unidades coronarias, la mortalidad intrahospitalaria
era de alrededor del 30%. Hoy, con la UCO se redujo a menos de la
mitad”, subraya el Dr. Fernández.
Pacientes “especiales”
Con frecuencia, los pacientes de la UCO llegan descompensados a la
Guardia. Allí los asisten médicos de emergencia y el equipo de Unidad
Coronaria, que los estabilizan y les realizan los procedimientos
necesarios, usualmente una angioplastia. “Cuando una arteria coronaria
se tapa, lo principal es destaparla rápido, con angioplastia o drogas
trombolíticas. Cuanto más rápido, menos son las secuelas del infarto.
Por eso hay que educar a la población para que consulte pronto cuando
tiene un dolor opresivo en el pecho”, declaró el Dr. Alejandro Hita,
Jefe de la UCO.
Otra forma de ingreso es desde el quirófano de cirugía cardiaca, para la
recuperación. En cualquiera de los dos casos, son pacientes con un
perfil particular. “Se estabilizan-desestabilizan muy rápidamente. Son
casos que se resuelven en poco tiempo: se practica la angioplastia, la
persona se recupera o no se recupera, pero la respuesta no se demora”,
detalla el Dr. Bonorino. Por esto, son pacientes que permanecen en el
Hospital pocos días (dos y medio en promedio), pero que exigen un
control constante.
¿Y por qué no ubicarlos en la terapia intensiva? Más allá del
equipamiento de la UCO, los cardiólogos destacan que “aunque los
pacientes están graves, están despiertos, conscientes y muy ansiosos”.
Por esto, es preferible que sus familiares los acompañen la mayor parte
del tiempo, cosa que no es posible en la terapia intensiva. “Tienen
muchas preguntas y se ponen muy nerviosos, lo cual lleva a que se agrave
su cuadro. Para evitarlo, pensamos que no existe mejor sedante natural
que la familia”, termina el Dr. Bonorino.
Los cuidados en la UCO no solo incluyen procedimientos y medicaciones,
sino también educación al paciente y a sus familiares sobre la
enfermedad que sufre y los cuidados necesarios, una vez que vuelva a
casa.
Dr. Alejandro Hita
Jefe de la Unidad Coronaria del Hospital Universitario Austral
Dr. Horacio Fernández
Subjefe Unidad Coronaria del Hospital Universitario Austral
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