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Bilbao
(España) |
7 de
Febrero de 2008 |
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El reducido número de
relaciones sexuales en las parejas afecta a las dificultades de
gestación. |
Más allá de las cuestiones tradicionales como el
retraso de la edad en la que comienza a buscarse la maternidad o la
disminución de la calidad seminal, Gorka Barrenetxea, director médico de
la Unidad de Reproducción Asistida de la Clínica Quirón, entiende que “el
incremento del número de ciclos de reproducción asistida anuales
obedece, a su vez, a la influencia de hechos nada desdeñable como la
escasa frecuencia de las relaciones sexuales”.
El ejemplo de relaciones humanas de los amies de Dakota del Sur (EE.UU.)
-viven en un medio rural, no utilizan medios anticonceptivos, se casan a
los 17 años, son monógamos y no tienen un modus vivendi urbano- expresa,
de manera gráfica la situación actual. A partir de los años 65-70 la
media de hijos por familia bajó de 12 a manteniendo el mismo estilo de
vida con una única salvedad: se introdujo en su vida la luz eléctrica y,
con ella, la televisión.
A juicio de Gorka Barrenetxea, “esta realidad, expresa cómo la
persona busca otra serie de distracciones más allá de las relaciones
sexuales. Es un paradigma de lo que ha sucedido también en nuestra
sociedad: no se tienen las relaciones sexuales necesarias. Existen
parejas de mediana edad, incluso jóvenes, que han llegado a la consulta
con deseo gestacional y que presentaban problemas de disfunción sexual
tales como impotencia o vaginismo y cuando se les ha planteado la
posibilidad de tratar la disfunción para lograr una reproducción natural
y no tener que recurrir a los métodos de reproducción asistida, todas
las parejas han preferido tener un embarazo a tener relaciones sexuales”.
En opinión del especialista, “la escasa frecuencia de las relaciones
sexuales es una de las causas más comunes a la hora de revisar el origen
de las dificultades de gestación. El hecho de que muchas parejas sepan
con exactitud cuándo se han quedado embarazadas es negativo, un síntoma
de que las relaciones no han tenido la secuencia adecuada. Sería
conveniente retirar la televisión de la alcoba”.
Así como se ha promovido la conciliación de la vida familiar con la vida
laboral, Gorka Barrenetxea entiende que “ha llegado la hora de que se
produzca la conciliación entre la vida laboral y la vida sexual. Es una
reflexión que corresponde al ámbito político e incluso filosófico, pero
que ha de hacerse cuanto antes. Muchas parejas comienzan a preguntar
cuáles son los días fértiles y la respuesta es siempre la misma: todos.
Evidentemente no lo son todos, pero si empiezas a marcar en el
calendario los días exactos comienzan los problemas derivados de la
presión autoimpuesta. Eso no es bueno y en no pocas ocasiones deriva en
lo que comúnmente se conoce como ´gatillazo`”.
Existen cuestiones puntuales que afectan a esta baja frecuencia sexual.
“El exceso de trabajo y las ofertas de ocio alternativas “distraen” a
la pareja. Entre una película y un polvo yo creo que no hay dudas, pero
la realidad es que sí se plantean. Así como intentamos transmitir al
ginecólogo cuáles son las indicaciones para derivar a una pareja a una
unidad de reproducción asistida, haciéndoles ver la necesidad de no
hacer pruebas innecesarias y no perder el tiempo con una pareja cuando
éste considera que ya ha transcurrido un periodo de tiempo suficiente,
también es necesario informar a la pareja que han de ser persistentes
antes de recurrir a un centro de reproducción”.
El exceso de “programación” de la maternidad provoca, al parecer del
experto, “casos sangrantes. Hay mujeres que llegan a quedarse
embarazadas con 40 años y en su historial clínico consta que han
interrumpido tres veces el embarazo de forma voluntaria, incluso con la
misma pareja con la que ahora desean tener un hijo. A los 32 y a los 34
no se quiere tener el hijo que se desea a los 40. Quizás detrás de esa
cuestión subyace el hecho de las tasas de éxito de las unidades de
reproducción asistida”. |