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Bilbao (España) |
24 de
Noviembre
de 2008 |
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El diagnóstico de la
Fibromialgia aún llega con una media de retraso de doce años. |
- Un dolor difuso y permanente y una sensación de tristeza y
depresión acompaña a lo largo de su vida a un millón de españoles.
- En los casos extremos hay pacientes que han convivido con la
enfermedad sin diagnosticar más de medio siglo.
- Pese a que algunos médicos niegan aún la existencia de esta
patología existen 75 síntomas que la configuran.
- Aún cuesta que se reconozca la discapacidad de una enfermedad que
afecta a todos los órdenes de la vida.
- Un alto porcentaje de personas afectadas son mujeres jóvenes de
entre 30 y 50 años.
- Un medicamento sin aprobar aún en Europa y las terapias
cognitivo-conductuales mejoran los síntomas de la enfermedad, pero
la mitad de las personas sometidas a un tratamiento multidisciplinar
no responden al mismo.
Es
conocida como una de las enfermedades ocultas del siglo XXI pese a su
influencia en la calidad la vida. No en vano, en España, padecen
fibromialgia cerca de 1.000.000 personas, y si bien “no existe un perfil
característico del paciente tipo”, tal y como asegura Benigno Casanueva,
autor del primer tratado sobre fibromialgia que se edita en España y
ponente en la undécima sesión de Encuentros con la Salud, “aunque un
alto porcentaje de personas afectadas son mujeres jóvenes de entre 30 y
50 años”. Casanueva afirma que “el 75 por ciento de los reumatólogos
reconoce no tener formación específica”.
La fibromialgia está considerada como la principal causa de dolor
crónico generalizado y afecta, aproximadamente, a un 2 por ciento de la
población, con una frecuencia de un 4,2 por ciento en las mujeres y un
0,5 en los hombres. Casanueva precisa que “la fibromialgia es la segunda
enfermedad reumática más compleja, por detrás de la artritis reumatoide.
No en vano, están recogidos 75 síntomas diferentes que configuran la
enfermedad”. Su prevalencia es tal que Benigno Casanueva estima que
entre el cuatro y el seis por ciento de las personas que acuden a la
Asistencia primaria lo hacen con dolores provocados por esta patología,
porcentaje que se eleva casi al veinte por ciento cuando se trata de de
la consulta de reumatología”.
Un dolor permanente y generalizado en todo el cuerpo, la pérdida de
fuerzas y, de manera asociada, cuadros de tristeza y depresión acompañan
a los enfermos que padecen una patología “sobre la que cuesta conseguir
el reconocimiento de incapacidad, pese a que reduce de manera drástica
la calidad de vida de los pacientes. El dolor crónico es capaz de
afectar a las facetas personal, familiar, social, laboral, emocional y
física de los pacientes produciendo un importante deterioro. Cuanto más
larga sea la duración del cuadro doloroso, mayor es la probabilidad de
que las alteraciones psicológicas, de conducta o psiquiátricas sean más
importantes”.
El criterio mantenido por algunos médicos de que la fibromialgia no
existe es una de las principales razones por las que esta patología se
ha convertido en un foco de polémica. “Es increíble que aún haya médicos
que duden de la existencia de esta enfermedad. De todas formas”, subraya
el especialista, “no existe un conocimiento profundo sobre el paradigma
del dolor crónico difuso. No se conocen con exactitud los mecanismos de
sensibilización central y periférica y esa falta de información provoca
uno de los principales problemas de esta patología; el retraso en el
diagnóstico”.
No es un asunto baladí. Casanueva asegura que “la media del retraso
diagnóstico es de doce años, aunque existen casos extremos como el de
pacientes que han convivido con la enfermedad sin diagnosticar más de
medio siglo”. A la hora de facilitar el diagnóstico Casanueva sugiere
que “cuando un paciente llega a una consulta con dolor difuso y no
responde a los tratamientos con antiinflamatorios el médico de atención
primaria debe sospechar sobre la existencia de un cuadro de flebología”.
Los especialistas de reumatología poseen algunas otras herramientas de
control. “Existen 18 puntos del cuerpo humano llamados miofasciales, con
mayor sensibilidad al dolor y que permite diagnosticar la enfermedad.
Para que pueda considerarse un cuadro de fibromialgia deberá tener una
respuesta en forma de dolor, por lo menos, en once de ellos.
¿Qué tratamiento responde con mayor eficacia a este problema? Benigno
Casanueva expone algunas soluciones, “siempre desde la consideración de
que al menos la mitad de las personas afectadas no responden a las
mismas. Así, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó
la pregabalina cápsulas CV para el manejo de Fibromialgia, en julio del
2007 y, si bien la eficacia de este medicamento está contrastada en
cuadros leves, pierde intensidad a medida que se agrava la patología”.
Casanueva recomienda, no obstante, “un tratamiento multidisciplinar. Más
allá de la aportación farmacológica, existen terapias
cognitivo-conductuales que ayudan al paciente a minimizar los estragos
de una enfermedad que conlleva un estigma consigo: la consideración del
otro de que lo que tienes es cuento chino”. |