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Bilbao
(España) |
25 de
Febrero de 2008 |
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Acortar la cadena alimentaria
reduce los riesgos en los alimentos derivados de las nuevas
tecnologías alimentarias. |
María Teresa García, profesora del Instituto de Salud
Carlos III ha manifestado en Bilbao la necesidad de realizar un nuevo
esfuerzo de educación básica para fomentar el acortamiento de la cadena
alimentaria con el fin de reducir los factores de riesgo derivados de
las nuevas tecnologías alimentarias. Estas afirmaciones las ha realizado
en el contexto de la Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias
Médicas de Bilbao, en la que prestigiosos ponentes del ámbito clínico,
investigador y docente dan una serie de conferencias públicas en la
capital vizcaína.
La experta manifestó que, debido a las necesidades actuales de la
industria alimentaria, se han aplicado nuevos procesos tecnológicos a la
obtención, manipulado, tratamiento, envasado y transporte de los
alimentos, que dan lugar en ocasiones a la alteración de su composición.
Entre algunas de las causas de estas alteraciones, la profesora señaló a
los “excesos de temperatura, los excesos de presión o el contacto de
los alimentos con determinados materiales de los envases”.
Ante esta situación, subrayó que la solución para evitar estos riesgos “estriba
en que la gente tenga claro los beneficios que conlleva el tomar una
dieta en la que la cadena alimentaria sea lo más corta posible, es
decir, en la que el proceso desde la obtención del alimento hasta su
consumo sea lo más simple posible”, lo que en lenguaje coloquial se
conoce como “tomar alimentos frescos”.
Riesgos de la dieta tecnificada
Según la profesora, hay modelos muy claros de estos riesgos en alimentos
muy comunes. “Por ejemplo, en leches mal esterilizadas se puede dar
la llamada reacción de Mallar o melanoidinas en la que se pierden
aminoácidos esenciales, y, peor aún, se pueden fusionar aminoácidos
esenciales dando lugar a sustancias indeseables para la salud. Por otro
lado, en las patatas fritas congeladas de bolsa es bastante conocida las
advertencias realizadas en lo relativo a la acrilamida”.
Los envases también suponen un riesgo añadido, ya que hay envases
plásticos de los que migran sustancias que se acaban ingiriendo y
algunos productos de recubrimiento para los metales de algunas latas, “como
por ejemplo el piscenola, que se ha comprobado que tienen riesgos para
la salud”.
Riesgos nutricionales
La experta puso de relieve que los riesgos de la tecnificación
alimentaria “tienen una presencia enorme en la dieta de cada día de
la población en general, y en dos colectivos muy frágiles en particular:
los niños y los ancianos”, que recurren habitualmente a un mismo
tipo de dieta.
Así, señaló como riesgos principales de este tipo de alimentación “la
carencia de alimentos frescos y, por lo tanto, la carencia de
antioxidantes”. Por otra parte, “hay mucho alimento imitado”
de los que puso como ejemplo la sustitución del pescado por surimi “en
el que por supuesto se pierde la grasa natural del pescado y se pierde
también parte de sus proteínas”.
También se refirió al abuso de las frituras o semifrituras, “normalmente
con unas grasas que no suelen ser las más deseables” y a las de
productos “que podemos llamar de forro, con pan rallado, harina, etc.”.
Esta situación está conduciendo a una mayor prevalencia de la obesidad
infantil, “y a una gran cantidad de radicales libres por una mala
fritura y a la pérdida de nutrientes que luego se están añadiendo
artificialmente a otros alimentos, como son los ácidos grasos del
pescado, los omega-3”. Además, la sustitución de la fruta en el
postre por otros productos cremosos “porque gustan más a los niños y
porque resultan más baratos a los comedores” está propiciando una
disminución de la ingesta de “los antioxidantes que son necesarios a
estas edades”.
Más de cien años de historia
La Academia de Ciencias Médicas de Bilbao es una institución centenaria
fundada el 9 de enero de 1895 en Bilbao y que a lo largo de su
trayectoria durante los siglos XIX, XX y XXI ha contado con la
participación y colaboración de los médicos más insignes de la ciudad.
Desde entonces, la Academia ofrece la posibilidad de avanzar en la
formación continuada de los profesionales de la salud mediante la
organización de cursos, talleres, simposios, jornadas y cualquier tipo
de reuniones científicas en las que se profundiza y debate sobre los
avances médicos, integrando además otras disciplinas médicas y
sanitarias, como farmacia, biología, veterinaria y odontología.
La XXXV Semana de Humanidades Médicas está organizada por la Academia de
Ciencias Médicas de Bilbao y cuenta con la colaboración de la
Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea y con el
patrocinio de la Bilbao Bizkaia Kutxa y la Diputación Foral de Bizkaia. |