Barcelona (España)

16 de Octubre de 2006
Rituximab retrasa el daño estructural en pacientes con Artritis Reumatoide.

Más de mil expertos en reumatología se han reunido en Barcelona para abordar los últimos avances en artritis reumatoide (AR), una enfermedad inflamatoria articular crónica con un pronóstico desfavorable a corto y largo plazo, en un foro científico titulado "Haciendo Historia: Forum de Expertos en la Célula B".

El congreso ha contado con un programa científico refrendado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) y en él se han debatido y presentado los últimos avances terapéuticos en artritis reumatoide. Entre los expertos que han participado se encontraban Paul Emery, Profesor de Reumatología de la Universidad de Leeds, Reino Unido, Edgard Keystone, Profesor de Medicina de la Universidad de Toronto, Canadá. También el Dr. Juan Góme- Reino, Jefe Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Santiago de Compostela, y el Dr. Emilio Martín Mola, Jefe Servicio de Reumatología del Hospital La Paz de Madrid.

En las sesiones científicas se han analizado los actuales retos de la enfermedad, se ha expuesto el papel que juega el linfocito B como una nueva vía de acceso al tratamiento de la artritis reumatoide y cuáles son las innovadoras vías de actuación selectiva sobre el linfocito B mediante los anticuerpos monoclonales. Es el papel de Rituximab, un anticuerpo monoclonal que ha demostrado frenar el daño estructural de las articulaciones en los pacientes que no han respondido adecuadamente a los anti TNFs.

Nueva vía de acción: El linfocito B

Los actuales tratamientos frente a la artritis reumatoide se centran en dianas terapéuticas que utilizan las células T, sin embargo, pese a los avances de los tratamientos biológicos -los llamados inhibidores anti-TNF-, hoy en día uno de cada tres afectados por artritis reumatoide no responde a los tratamientos actuales.

En palabras del Dr. Gómez-Reino: "los pacientes con artritis reumatoide que no responden al tratamiento pierden cotas importantes de función, su calidad de vida se deteriora y su vida se acorta". Por este motivo, el interés de este encuentro de expertos internacionales se ha centrado en presentar el avance de los nuevos tratamientos -que atacan al linfocito B- y que ofrecen posibilidad de remisión, es decir, de tener una vida sin secuelas y con mejor calidad.

Para el doctor gallego: "Rituximab retrasa el daño estructural en pacientes con Artritis Reumatoide. El tratamiento selectivo de los linfocitos B consiste en la eliminación por medio de un anticuerpo monoclonal (Rituximab) de un subgrupo de los linfocitos B que portan en su superficie un antígeno denominado CD20. El mantenimiento de algunas poblaciones de linfocito B permite al paciente mantener una respuesta a las infecciones suficiente para que la infección no constituya un problema relevante en los pacientes tratados".

La artritis reumatoide

Se estima que en España padecen artritis reumatoide (AR) entre 200.000 y 400.000 personas y cada año aparecen 20.000 nuevos casos de esta enfermedad grave e invalidante (datos de la SER). La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune sistémica y progresiva, caracterizada por la inflamación de la membrana que recubre las articulaciones. Esta inflamación afecta a la funcionalidad y la forma de la articulación, provocando dolor, rigidez e hinchazón y, finalmente, la incapacidad funcional y un deterioro articular irreversible.

En los pacientes con artritis reumatoide, por error, el sistema inmune reconoce como extraña la membrana sinovial de las articulaciones, y las ataca, generando un proceso inflamatorio local que va a desencadenar los daños estructurales de la enfermedad. En este proceso inflamatorio uno de los principales mediadores es el linfocito B. La artritis reumatoide se caracteriza por enrojecimiento, hinchazón, dolor, rigidez matutina y limitación de los movimientos articulares de manos, pies, codos, rodillas y cuello. En los casos más graves, la enfermedad también puede afectar a los ojos, los pulmones y los vasos sanguíneos.

La artritis reumatoide también puede acortar la esperanza de vida cuando afecta a órganos vitales. Al cabo de 10 años, menos de la mitad de los enfermos de artritis reumatoide pueden seguir desempeñando su profesión o sus actividades diarias con normalidad. Siguen existiendo grandes necesidades de atención médica, ya que el 30% de los pacientes con artritis reumatoide que reciben tratamiento no responden suficientemente a las terapias biológicas actualmente disponibles. La artritis reumatoide guarda relación con un 5% de las incapacidades laborales permanentes en España, causa una media de 78 días de baja laboral al año y obliga a casi un 20% de los pacientes a permanecer en cama o en silla de ruedas.