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Madrid (España) |
10 de
Septiembre
de 2008 |
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Permanecer sentados más de
nueve horas diarias favorece el desarrollo de insuficiencia
venosa crónica en los adolescentes. |
Se
inicia un estudio por el Capítulo Español de Flebología realizado sobre
un grupo de jóvenes españoles
¡Alerta ante el comienzo del curso escolar!
• Un estudio iniciado por el Dr. Vicente Ibáñez Esquembre y
propiciado por el Capítulo Español de Flebología de la SEACV, alerta
sobre la temprana aparición de signos y síntomas de IVCr, en la
población adolescente de entre 13 y 16 años.
• El consumo de alcohol, la falta de actividad física y una
presencia significativa de sedentarismo son factores encontrados y
aspectos que pueden potenciar el desarrollo de patología venosa.
• Si no se toman medidas preventivas, la incipiente patología
venosa, encontrada en un porcentaje significativo de los jóvenes
estudiados, puede desarrollarse en los próximos años.
• Los cambios hormonales son alteraciones naturales que influyen en
los índices de riesgo de padecer síntomas relacionados con la IVCr y
que junto con los ya expuestos, señalan la presencia de de patología
venosa en los adolescentes.
• El Capítulo Español de Flebología recomienda a las
Administraciones centrales y autonómicas que pongan en marcha
programas de detección temprana entre los adolescentes españoles.
Los
hábitos de vida acrecientan el riesgo de aparición de una patología
venosa en menores de 16 años. Ésa es una de las conclusiones más
significativas del estudio de campo dirigido por el Capítulo Español de
Flebología e iniciado por el Dr. Vicente Ibáñez en una población de más
de cuatrocientos alumnos de tercera y cuarta de secundaria de la
provincia de Almería. “El consumo de alcohol, la falta de actividad
física y una presencia significativa de sedentarismo son aspectos
evidenciados en este estudio y que junto a una bomba muscular de piernas
deficiente incrementan el riesgo de aparición de una patología venosa en
menores de 16 años”.
Si bien el especialista admite que “es necesario realizar un estudio de
campo de mayor profundidad –entre cinco y diez mil personas…– para
hablar de un fenómeno epidemiológico en la población adolescente
española”, algunos de los datos extraídos de la investigación son
elocuentes: los jóvenes de entre 13 y 16 años pasan sentados más de
nueve horas diarias de media, consumen alcohol en mas del 50 % y su
alimentación abusa de la bollería a diario. De igual forma, la actividad
física, entre esas edades, no se conforma como un hábito diario. No
obstante, a juicio del Capítulo Español de Flebología se impone la
necesidad de “recomendar a las Administraciones centrales y autonómicas
que pongan en marcha programas de prevención y de detección temprana de
patologías venosas. El estudio”, afirma el experto, “orienta a la
comunidad científica hacia la consideración de la presencia de signos
alarmantes en edades más precoces de las valoradas hasta la fecha”.
“Es un tema de gran importancia”. El Dr. Vicente Ibáñez asegura que “si
no se ataja esta tendencia en su fase incipiente, cuando todavía sólo se
aprecian signos y síntomas menores, en diez años el problema puede
cronificarse en un porcentaje significativo en la adolescencia española.
Antes de que se convierta en un problema serio para la sanidad española
y para los costos que generaría, han de tomarse las medidas oportunas,
sobre todo en el campo de la educación secundaria y en el bachiller,
orientadas hacia el cambio de hábitos”.
La comunidad científica estima que el origen de las patologías venosas
tiene factores predisponentes como la herencia o malformaciones
congénitas y factores desencadenantes como son los cambios hormonales
(embarazos sucesivos, anticonceptivos y menopausia, entre otros). Además
han de considerarse la falta de ejercicio, la obesidad, los traumatismos
o un sedentarismo u ortostatismo muy prolongados.
En este sentido, el Dr.Vicente Ibáñez entiende que “con la llegada del
curso escolar los hábitos se convierten en rutinarios y más prolongados,
lo que incrementa de forma potencial el riesgo de aparición de los
primeros signos y síntomas de insuficiencia venosa crónica durante esos
años, una cuestión que ha de valorarse haciendo hincapié en la ruptura
de esas costumbres nocivas como mecanismo de prevención”.
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