|
Madrid
(España) |
11 de
Octubre de 2007 |
|
La Salud Mental: una
oportunidad y un reto para el siglo XXI. |
En la actualidad, la enfermedad mental se ha
convertido en una de las principales causas de discapacidad en el mundo,
hasta llegar a ocupar en muchas zonas el primer lugar en comparación con
otras áreas médicas, sin embargo, la asistencia no llega a una gran
mayoría de las personas que la padecen. Esta situación se ve agravada
por las consecuencias del prejuicio social y el estigma en torno a esta
enfermedad que hace aún más difícil la adecuada atención a este
colectivo.
En Europa, en el plazo de un año, un 27% de la población presenta un
trastorno mental, pero sólo uno de cada cuatro de ellos recibe
tratamiento, dato no comparable con otros tipos de trastornos médicos.
Si hablamos de trastornos individualizados, la depresión aparece en
varios estudios como la primera causa de discapacidad, por delante de
enfermedades como la cardiopatía isquémica, la artritis, el asma o la
diabetes, pero en cambio el porcentaje de tratamiento correcto no llega
a un tercio de los afectados mientras que las mismas cifras para la
artritis o el asma supera el 80%.
Según la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), las
razones por lo que se da esta situación son varias y complejas, pero
probablemente uno de los factores fundamentales es el estigma asociado a
este tipo de enfermedad que tienen como consecuencia una menor inversión
de recursos en su asistencia en proporción a la carga que originan. Las
personas con enfermedad mental crónica sufren, además de las
discapacidades y dificultades de integración derivadas directamente de
la enfermedad, las consecuencias del prejuicio social.
La actitud negativa hacia las personas que padecen un trastorno mental
se puede encontrar en todos los niveles de la sociedad y afecta a
aquellos que los padecen, a sus familiares, a los profesionales que los
atienden, al sistema sanitario general y globalmente a toda la sociedad.
Por este motivo ya en el año 2001, la Directora General de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), refiriéndose a la situación de
la salud mental en el mundo, planteó como uno de los objetivos del
organismo que dirigía, que la nuestra “fuera la última generación que
permitiera que la vergüenza y el estigma dominaran sobre la ciencia y la
razón”.
Ante esta situación se están produciendo reacciones cada vez más
globales, como la ya referida de la OMS; asimismo en el 2005 en Helsinki
se celebró una conferencia de Ministros de Sanidad de la Unión Europea,
en la que se acordó elevar el porcentaje de gasto sanitario dedicado a
la Salud Mental, de tal forma que pasará del 4% al 10% para el año 2010,
así como la posterior elaboración de un Libro Verde sobre promoción de
la Salud Mental en la población. En nuestro país, el Ministerio de
Sanidad y Consumo ha publicado la “Estrategia de Salud Mental del
Sistema Nacional de Salud” y distintas comunidades autónomas han
desarrollado planes de Salud Mental en su zona de competencia.
Según la FEPSM, “todo parece indicar que hay motivos para la
esperanza. Pero necesitamos que esta vez el compromiso se materialice de
una forma decidida en la disponibilidad de los recursos necesarios.
Mientras tanto persistirá la duda de que las medidas plasmadas en estos
documentos e iniciativas queden en el ámbito de los buenos deseos. Hay
que tener bien presente que el primer paso imprescindible para el
comienzo de la solución depende del nivel de recursos asignados para
ello y en este paso es de gran importancia la percepción social y la
presión que en este sentido se pueda ejercer para cambiar una situación
que no tiene justificación posible”.
Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM)
Uno de los hechos más relevantes de los últimos años en el mundo de la
salud, ha sido el crecimiento de las enfermedades mentales. Por eso
todos los sistemas nacionales de sanidad consideran la salud mental como
una de las necesidades emergentes. En el futuro más inmediato, estos
problemas requerirán una mejor atención en la planificación y más
dotación de servicios de asistencia social y sanitaria.
En España alrededor de medio millón personas padecen algún tipo de
trastorno mental grave, sin embargo, las enfermedades mentales siguen
siendo socialmente poco conocidas. En este sentido, la Fundación
Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM) tiene como objetivo
contribuir al conocimiento, desarrollo y perfeccionamiento de la
Psiquiatría y Salud Mental, así como al de sus disciplinas afines, a
través de reuniones, publicaciones, actos científicos, desarrollo de
investigaciones y cualquier otra actividad cultural y científica.
Dicha Fundación nace como iniciativa de la Sociedad Española de
Psiquiatría (SEP) y Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB)
para dotar a la sociedad en general de un instrumento de servicio para
el avance científico de la Psiquiatría y de la Salud Mental en nuestro
país. |